11.1.10

La existencia del Estado palestino


El pasado 30 de diciembre el embajador de Israel en España, Raphael Schutz, detalló en estas páginas la posición de su Gobierno con respecto al futuro del proceso de paz en Palestina: debe aceptarse por todos el carácter judío del Estado de Israel. Establecida de forma unilateral, esta exigencia se presenta ahora como un requisito para el éxito de la fórmula de los dos estados. Si no se cumple –alegan los dirigentes israelíes–, esta solución carecerá de lógica, de manera que se cerrará una vez más toda posibilidad para la existencia de un Estado palestino. Mediante este proceder, el Gobierno israelí ensaya una táctica que ya le dio sus frutos en el pasado, que es la de fijar el marco de la negociación con los palestinos y lograr que sus parámetros excedan de lo dispuesto por el Derecho internacional.

Sabido es que el título de legitimidad del Estado de Israel es el mismo que el del Estado palestino: el Plan de Partición, adoptado por Naciones Unidas en 1947. Entonces, la existencia de dos estados soberanos, cuyos ciudadanos puedan convivir en paz y seguridad, es el objetivo de los planes de paz trazados a lo largo de todos estos años. Una vez alcanzado este, cuál sea la configuración interna de cada Estado será decisión libre de sus ciudadanos. En ello consiste la soberanía. En efecto, serán los ciudadanos israelíes –judíos y no judíos– quienes decidan los parámetros que conforman su sociedad; del mismo modo que serán los palestinos –musulmanes o no– quienes hagan lo propio. La diferencia estriba en que, mientras los israelíes pueden hacerlo, los palestinos no, ya que el ejercicio de su derecho a la autodeterminación tropieza una y otra vez con el mismo escollo: la negativa israelí a retirarse de los territorios ocupados ilegalmente desde 1967 y a desmantelar los asentamientos construidos sobre tierra palestina.

También es de sobra conocido que la cuestión palestina no es sólo territorial. La resolución de este conflicto requiere saldar la herida abierta en la comunidad internacional que es la dramática situación de los casi cinco millones de refugiados palestinos expulsados de sus hogares y tierras en ejecución de lo que fue, en palabras del historiador israelí Ilan Pappé, una operación de “limpieza étnica”. En este terreno, es contraria a la normativa internacional la propuesta lanzada por el actual Gobierno israelí, que reclama para los refugiados una solución fuera de las fronteras de Israel, sin aclarar cuál sea esta y despreciando, una vez más, la resolución de Naciones Unidas de 1948, que reconoce el derecho de los refugiados a volver a los lugares de los que fueron expulsados. Lugares que están dentro de Israel.

Así las cosas, lo que realmente pretende la exigencia de reconocimiento de la naturaleza judía del Estado de Israel es frenar el fantasma demográfico que tanto parece asustar a sus dirigentes. Temor que no se debe al retorno de los refugiados –tema en el que gozan de impunidad por el silencio de la comunidad internacional–, sino al aumento de ciudadanos israelíes de raza árabe, que hoy son ya casi un millón y medio de personas. Pues bien, consolidar jurídicamente el carácter judío de dicho Estado podrá hacerse siempre y cuando sus ciudadanos así lo deseen, sí, pero sin que ello suponga dar carta de naturaleza a la discriminación por razones étnicas, religiosas o raciales. Y cada vez son más las voces que denuncian una sistemática y planificada política de discriminación hacia los árabes israelíes, quienes, a pesar de votar y ocupar cargos públicos, sufren los efectos de una realidad institucional y una legislación que en no pocas ocasiones les considera ciudadanos de segunda clase.

Como dato baste citar la Ley de Ciudadanía y Entrada en Israel de 2003, que prohíbe por razones de seguridad la reagrupación familiar de los ciudadanos israelíes de raza árabe casados con palestinos provenientes de los territorios ocupados. La gravedad de la medida se muestra en toda su crudeza cuando se compara con la norma que reconoce la reagrupación familiar de los ciudadanos israelíes como parte integrante del derecho a vivir en familia. Es este un derecho de todos los ciudadanos, siendo por tanto manifiestamente discriminatoria la exclusión del mismo a los israelíes de raza árabe cuyos cónyuges viven en los territorios ocupados. Además, esta limitación no afecta a los judíos, quienes, con independencia de su lugar de nacimiento y residencia, gozan del derecho a vivir en Israel y a obtener la ciudadanía israelí, lo que incluye la posibilidad de reagrupar a su familia en dicho Estado.

La consagración de la identidad judía del Estado israelí en ningún caso puede servir de soporte a políticas que vulneren el principio de no discriminación consagrado en el Derecho Internacional de los Derechos Humanos. Tampoco ayuda mucho a la causa de la igualdad el monopolio sobre la legislación de matrimonios y divorcios del que gozan las autoridades religiosas ultraortodoxas, las ventajas para la inmigración judía o las recientes iniciativas legislativas dirigidas, por un lado, a imponer penas de prisión a quienes nieguen el carácter judío del Estado y, por otro, a exigir una declaración de lealtad al Estado “judío, sionista y democrático” para los parlamentarios e, incluso, para quienes soliciten la ciudadanía israelí. En este último caso con la excepción de los judíos, dado que estos tienen derecho de reclamar automáticamente la nacionalidad al llegar a Israel.

En suma, que sean los lectores quienes juzguen sobre esta condición establecida unilateralmente por el Gobierno israelí. Una condición vinculada a una pretensión identitaria que, a tenor de lo visto, suscita serias dudas en términos de respeto del derecho a la igualdad.

Rafael Escudero Alday
Profesor Titular de Filosofía del Derecho de la Universidad Carlos III de Madrid

Ilustración de Gallardo

Fuente: Dominio Público
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Estados Unidos duplicará arsenales militares en Israel

Así se titula una breve nota en Democracy Now!, que luego dice:

"La publicación Defense News informa que el Ejército de Estados Unidos duplicará el valor del equipo militar de emergencia que acopia en suelo israelí y que Israel podrá utilizar la artillería estadounidense si lo necesita. El arsenal valuado en 800 millones de dólares comprenderá misiles, vehículos blindados, municiones aéreas y pertrechos de artillería."

¿A qué llamarán "emergencia"?
Tal vez a algún país de la región al que decidan invadir repentinamente después de una mala noche del Premio Nobel de la Paz... No sé, se me ocurre.

E Israel... ¿para qué podría necesitarlo?
Con lo que tiene más el infame muro en Gaza, ya tiene suficiente como para masacrar a dos o tres Palestinas juntas... Tal vez quieran "apurar el trámite" para cambiar de aires y masacrar a algún otro pueblo al que le tengan bronca...
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Hondurazo en Paraguay (Por Pedro Brieger)


“El Gobierno de los Estados Unidos no tolerará ningún hondurazo” dijo un senador paraguayo después de una reunión en Asunción con Arturo Valenzuela, el representante de Washington para América Latina. No queda claro si la palabra “hondurazo”, la utilizó Valenzuela o fue la traducción del senador Alberto Grillón sobre lo dicho por Valenzuela para explicar que la Casa Blanca no toleraría un juicio político contra el presidente Fernando Lugo. Tampoco queda claro qué es exactamente lo que Estados Unidos no “tolerará”, dado que sí toleró el golpe de Estado en Honduras. No solamente lo toleró, sino que hizo todo lo posible para evitar el retorno de Manuel Zelaya a la presidencia. Y lo consiguió.

Seguramente los políticos paraguayos que se oponen a Lugo han aprendido varias lecciones de lo sucedido en Honduras. En primer lugar, que no conviene utilizar a los militares para destituir al presidente entre gallos y medianoche, porque es lo más parecido a un golpe de Estado. También, que se pueden utilizar todo tipo de artilugios constitucionales para darle un viso de legalidad a su desplazamiento, tal como ocurrió con Zelaya. A posteriori, el debate sobre lo sucedido entra en una maraña de cuestiones técnicas que la mayoría de la población no puede seguir ni entiende y, el destituido, bien destituido está. Además, y no menos importante, que hay que preparar a la opinión pública con una campaña de desprestigio del presidente acusándolo, como en Honduras, de que él está violando la constitución. La oposición a Lugo cuenta con una ventaja, a diferencia de Honduras, en Paraguay hay un vicepresidente, Federico Franco, que afirma estar dispuesto a asumir la presidencia si fuera necesario.

Los medios de comunicación están jugando un rol fundamental para minar la autoridad de Lugo y abiertamente claman su destitución o renuncia. El 20 de diciembre el diario Ultima Hora incluso propuso que Lugo “haga de Jefe de Estado al estilo de los presidentes de Alemania o Italia, entre otros, y que Federico Franco sea el Jefe de Gobierno”. Pero también le sugería otra alternativa, que renuncie y que diga que no estaba preparado para ser estadista, para que nadie piense que se trató de un golpe.

Que nadie piense que se trata de un golpe. Eso es un “hondurazo”.

Fuente: Pedro Brieger

Acotación al márgen... ¿No le notan un "aire" a Julito Cobos al vicepresidente paraguayo Franco...?
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10.1.10

El "supuesto" atentado al avión y las "patas cortas" de EEUU...

Hay mentiras que tardan en descubrirse... o que perduran para siempre (o al menos por muchos años).
Hay otras mentiras que antes de terminar de contárnoslas, ya estamos absolutamente seguros de que nos quieren "meter el perro"...
Claro, mucho depende de quién es el que nos quiere vender la mentira...
Algunos ya están tan quemados que no se les cree absolutamente nada de nada, inclusive desde antes de que abran la boca. Es que, en general, "la mentira tiene patas cortas".

Este es el caso de EEUU y el terrorismo internacional. Hoy le toca a la "administración Obama", como ellos llaman a sus gobiernos. Pero en realidad no interesa quién es el que circunstancialmente ocupe la Casa Blanca.

La mentira a la que me estoy refiriendo ahora es a la del "supuesto" terrorista entrenado en Yemen por Al Qaeda que "supuestamente" quiso hacer estallar un avión que se dirigía hacia la ciudad de Detroit en diciembre pasado.

Todo me hace creer cada vez más que esto es sólo una "puesta en escena" muy barata para justificar (?) una invasión a Yemen... o la instalación de más y más bases militares en su territorio con la excusa de combatir al "terrorismo internacional" de Al Qaeda... Y un "beneficio extra": conseguir que el miedo de sus propios ciudadanos les permita un control cada vez mayor en su frente interno y sin resistencias demasiado "molestas"...

Ya hablé de este tema y también mencioné las declaraciones de testigos que vieron cuando el nigeriano Abdul Farouk Abdulmutallab intentaba pasar (y pasó, nomás...) los controles del aeropuerto de Amsterdam SIN PASAPORTE (!!!)

Como muy bien dice Rafapal en su página, el "terrorista" figuraba en todas las listas de sospechosos habidas y por haber (según se dijo...) y sin embargo, lo dejaron abordar el avión sin demasiados problemas. Comenta Rafapal: "Tú ya sabes lo fácil que es entrar en los aviones sin pasaporte. No te lo piden una vez, no, ¡te lo piden cuatro veces! (en el check in, en el control policial, en el de pasaportes y en el de la entrada al avión)."

Aquí les dejo el video del reportaje que por CNN le hicieron a los pasajeros que denunciaron (y no le dieron bola) la irregularidad mencionada. También el relato de otra pasajera (al final del video) donde dice que antes de comenzar el vuelo, alguien filmaba hacia el lado donde estaba sentado el "presunto" terrorista. Y que en el preciso momento en que otros pasajeros se tiraron sobre Abdulmutallab, el mismo pasajero volvió a filmar toda la escena... Y agrego yo, por lo que se sabe ese video no se dio a conocer, no lo tendrían las autoridades y tampoco se sabe quién era el pasajero de la filmadora. Menos aún se conoce que lo hayan interrogado y, por lo tanto, pedido o secuestrado la filmación...



Hace unos días escuchaba por radio hablar sobre el tema del detonador para el explosivo que "supuestamente" llevaba el "supuesto" terrorista. Lamentablemente yo estaba en el auto, manejando, y no pude anotar los datos ni el nombre de quien hablaba. Lo que decía es que para hacer detonar el tipo de explosivo que "supuestamente" se usó, es necesario un tipo de detonador que puede ser detectado en los aeropuertos y que por eso el "supuesto" terrorista habría usado un detonador no específico para ese explosivo que sí se podía pasar por los controles... pero que no sería tan efectivo como el otro. ¿Será que quienes prepararon todo el "supuesto" atentado le dieron un detonador no apto para la pentrita (el explosivo en cuestión, "supuestamente") para que, justamente, no explotara?
Hay algo que se observa cada día más cuando de algún tipo de información se refiere: la uniformidad de la misma. Al menos en internet suele pasar que en estos casos, donde alguna información importante sobre algo que EEUU quiere ocultar o distorsionar, los sitios reproducen un mismo artículo (redactado no se sabe por quién o quienes) miles de veces, sin cambiar una sola coma... Si no, vean el resultado de la búsqueda en Google con las palabras "Detroit - pentrita - detonador"). Si se toman el trabajo de darle una miradita rápida, verán como no hay ningún análisis de nada, sólo la repetición de lo que se les hace llegar desde "algún lado".

Pero, volviendo al pasajero con la filmadora... ¿Por qué filmaba? La testigo dijo que al principio pensó que podía ser alguien que viajaba por primera vez en avión y que eso lo justificaría, pero que filme todo lo que estaba pasando cuando "supuestamente" su propia vida y la de todos los pasajeros estaba en un "supuesto" terrible peligro... es cuánto menos, exótico... por así decirlo.

Según la otra testigo, interrogaron a todo el pasaje pero muy brevemente. Con ella y su esposo (testigos directos del "pase mágico" de los controles de aduana en Amsterdam del "supuesto" terrorista) estuvieron solamente 15 minutos y nunca más los llamaron para ampliar la declaración, para reconocer a nadie, para ver si estaban mintiendo... NADA.

Es decir que el de la filmadora pasó como todo el resto del pasaje. Con una mínima demora "pour la gallerie". Y lo filmado ¿quién lo tiene? ¿Quién lo vió? Ese pasajero, conociendo el deseo de mucha gente y de los norteamericanos en particular por hacer dinero con lo que sea, ¿no ofreció ese material ÚNICO a ninguna de las poderosas cadenas televisivas para ganarse una buena cantidad de dólares?

Raro, ¿no?

Tal vez sea ("maquinaría" un mal pensado como yo) para tenerlo como prueba de apoyo a la "teoría" del "supuesto terrorista" por si algo saliera mal y desde algún sector medianamente poderoso se cuestionara la "veracidad" de lo que pasó allí...

Como se habrán dado cuenta, yo no creo absolutamente nada de todo este circo...
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Geopolítica tras la falsa guerra de EEUU en Afganistán

Uno de los aspectos más notorios del programa presidencial de Obama es que, en Estados Unidos, pocos han cuestionado, en los medios de difusión o por otras vías, la razón del compromiso del Pentágono con la ocupación militar de Afganistán. Existen para ello dos razones fundamentales, y ninguna de ellas puede ser revelada abiertamente a la opinión pública.


Los engañosos debates oficiales sobre la cantidad de soldados que se necesita para «ganar» la guerra en Afganistán, si basta con 30 000 hombres más o si se requieran por lo menos 200 000, no son más que la cortina de humo que está sirviendo para esconder el verdadero objetivo de la presencia militar de Estados Unidos en ese estratégico país de Asia central.

Durante su campaña presidencial del año 2008, el candidato Obama afirmó incluso que es en Afganistán, no en Irak, donde Estados Unidos está obligado a hacer la guerra. ¿Por qué? Porque, según Obama, es en Afganistán donde se ha atrincherado Al Qaeda, que constituye a su vez la «verdadera» amenaza para la seguridad nacional.

Las razones de la implicación estadounidense en Afganistán son en realidad muy diferentes.
El ejército estadounidense ocupa Afganistán por 2 razones: principalmente para restablecer y controlar la principal fuente mundial de opio de los mercados internacionales de heroína y utilizar la droga como arma contra sus adversarios en el terreno de la geopolítica, especialmente contra Rusia. El control del mercado de la droga afgana es capital para garantizar la liquidez de la mafia financiera en bancarrota de Wall Street.

Geopolítica del opio afgano

Según un informe oficial de la ONU, la producción de opio afgano aumentó de forma espectacular después del derrocamiento del régimen talibán, en 2001. Los datos del Buró de Drogas y Crímenes de las Naciones Unidas demuestran que en cada una de las cuatro últimas estaciones de crecimiento (desde 2004 y hasta 2007) hubo más cultivos de adormidera que en todo un año bajo el régimen talibán. En este momento hay en Afganistán más tierra dedicada a la producción de opio que al cultivo de la coca en toda América Latina. En 2007, el 93% de los opiáceos del mercado mundial venían de Afganistán.

No son simples coincidencias. Se ha demostrado que Washington seleccionó cuidadosamente al muy controvertido Hamid Karzai, señor de la guerra de origen pashtún con una larga hoja de servicios en la CIA, especialmente traído de su exilio en Estados Unidos, a quien se le fabricó todo una leyenda hollywodense sobre su «valiente autoridad sobre su pueblo». Según fuentes afganas, Hamid Karzai es actualmente el «Padrino» del opio afgano. No por casualidad Karzai ha sido, y sigue siendo hoy en día, el preferido de Washington en Kabul. A pesar de ello, y también a pesar de la masiva compra de votos, del fraude y de la intimidación, los días de Karzai como presidente pudieran estar contados.

En momentos en que el mundo casi ni se acuerda ya del misterioso Osama Ben Laden ni de Al Qaeda –su supuesta organización terrorista–, o se pregunta incluso si tan siquiera existen, la segunda razón de la larga presencia de las fuerzas armadas de Estados Unidos en Afganistán parece más bien un pretexto para crear una fuerza militar de choque estadounidense permanente con una serie de bases aéreas permanentes en Afganistán.
El objetivo de dichas bases no es acabar con los grupos de Al Qaeda que puedan quedar aún en las cuevas de Tora Bora ni acabar con un mítico «talibán» que, según informes de testigos oculares, se compone actualmente en su mayoría de pobladores afganos comunes y corrientes que nuevamente luchan por expulsar de su tierra una fuerza ocupante, como hicieron en los años 1980 frente a los soviéticos.

Para Estados Unidos, la razón de ser sus bases afganas es mantener en la mirilla y tener la posibilidad de golpear a las dos naciones que, juntas, constituyen hoy en día la única amenaza seria para el poderío supremo de Washington o, como lo llama el Pentágono, America’s Full Spectrum Dominance (el predominio estadounidense en todos los aspectos).

La pérdida del «Mandato Celestial»

El problema de las élites* que detentan el poder en Wall Street y en Washington reside en el hecho que se encuentran hoy empantanados en la más profunda crisis financiera de toda su historia. Esa crisis es un hecho irrefutable para el mundo entero y el mundo está actuando en aras de salvarse a sí mismo. Las élites estadounidenses han perdido así lo que en la historia de la China imperial se conoce como el Mandato Celestial.
Se trata del mandato que se concedido a un soberano o a una élite reinante a condición de que dirija a su pueblo con justicia y equidad. Cuando el que gobierna lo hace de forma tiránica y como un déspota, oprimiendo al pueblo y abusando de él, se expone con ello a la pérdida del Mandato Celestial.

Si las poderosas élites de las firmas y las empresas privadas que han controlado las políticas fundamentales, financiera y exterior, durante la mayoría del tiempo, por lo menos durante el siglo pasado, tuvieron alguna vez en sus manos el mandato celestial, hoy resulta evidente que lo han perdido.

La evolución interna hacia la creación de un Estado policiaco injusto, con ciudadanos que se ven privados de sus derechos constitucionales, el ejercicio arbitrario del poder por personas que nunca obtuvieron un mandato electoral –como el ex secretario estadounidense del Tesoro Henry Paulson y el actual ocupante de ese mismo cargo Tim Geithner– y que roban miles de millones de dólares del contribuyente, sin consentimiento de éste, para sacar de la bancarrota a los principales bancos de Wall Street, bancos que se creían «demasiado grandes para hundirse», son hechos que demuestran al mundo que esas élites han perdido el «Mandato Celestial».

Ante tal situación, las élites que ejercen el poder se desesperan cada vez más por mantener su control sobre un imperio mundial de carácter parasitario que su máquina mediática falsamente llama «globalización». Y para lograr mantener su dominación resulta vital que Estados Unidos logre destruir toda forma naciente de cooperación, en el plano económico, energético o militar, entre las dos grandes potencias de Eurasia que, en teoría, pudieran representar una amenaza para el futuro control de la única superpotencia. Esas dos potencias son China y Rusia, cuya asociación Washington trata de evitar a toda costa.

Ambas potencias euroasiáticas completan el panorama con elementos esenciales. China es la economía más fuerte del mundo, con mano de obra joven y dinámica y una clase media educada. Rusia, cuya economía no se ha recuperado aún del destructivo final de la era soviética y del descarado saqueo que caracterizó la era de Yeltsin, sigue presentando sin embargo cartas esenciales para una asociación. La fuerza nuclear de Rusia y sus fuerzas armadas, aún siendo en gran parte remanentes de la guerra fría, representan en el mundo actual la única amenaza de consideración para la dominación militar estadounidense.

Las élites del ejército ruso en ningún momento han renunciado a ese potencial.
Rusia posee también el mayor tesoro del mundo en gas natural así como inmensas reservas petrolíferas, indispensables para China. Estas dos potencias convergen cada vez más a través de una nueva organización que crearon en 2001, conocida como la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS). Además de China y Rusia, los países más extensos del Asia central –Kazajstán, Kirguiztán, Tayikistán y Uzbekistán– también forman parte de la OCS.

El objetivo que alega Washington para justificar la guerra de Estados Unidos, a la vez contra los talibanes y Al Qaeda, consiste en realidad en instalar su fuerza militar directamente en Asia central, en medio del espacio geográfico de la naciente OCS. Irán no es más que un pretexto. El blanco principal son Rusia y China.

Por supuesto, Washington afirma oficialmente que estableció su presencia militar en Afganistán desde el año 2002 para proteger la «frágil» democracia afgana. Sorprendente argumento cuando se analiza la realidad de la presencia militar estadounidense en ese país.
En diciembre de 2004, durante una visita a Kabul, el secretario de Defensa Donald Rumsfeld dio los toques finales a sus proyectos de construcción de 9 nuevas bases militares estadounidenses en Afganistán, en las provincias de Helmand, Herat, Nimruz, Balh, Khost y Paktia.

Esas 9 bases estadounidenses de nueva creación se agregan a las 3 bases militares principales ya instaladas inmediatamente después de la ocupación de Afganistán, durante el invierno de 2002, supuestamente con el fin de aislar y eliminar la amenaza terrorista de Osama Ben Laden.
Estados Unidos construyó sus 3 primeras bases militares en los aeródromos de Bagram, al norte de Kabul, su principal centro logístico militar; de Kandahar, en el sur de Afganistán; y de Shindand, en la occidental provincia de Herat. Shindand, la mayor base militar estadounidense en Afganistán, se encuentra a sólo 100 kilómetros de la frontera iraní, y a distancia de ataque si se trata de Rusia y China.

Afganistán ha estado históricamente en el centro de la gran pugna anglo-rusa, la lucha por el control del Asia central en el siglo 19 y a principios del siglo 20. La estrategia británica consistió entonces en impedir a toda costa que Rusia controlara Afganistán, lo cual hubiese representado una amenaza para la perla de la corona británica: la India.

Los estrategas del Pentágono también ven en Afganistán una posición altamente estratégica. Ese país constituye un trampolín que permitiría al poderío militar estadounidense amenazar directamente a Rusia y China, así como a Irán y a los demás países ricos productores de petróleo del Medio Oriente. En más de un siglo de guerras, las cosas no han cambiado mucho.

La situación geográfica de Afganistán como punto de confluencia entre el sur de Asia, Asia central y el Medio Oriente, es de vital importancia. Afganistán se encuentra además precisamente en el itinerario previsto para la construcción del oleoducto que debe llevar el petróleo de las zonas petrolíferas del mar Caspio hasta el océano Índico, donde la petrolera Unocal, así como Enron y la Halliburton de Cheney, estuvieron negociando los derechos exclusivos del gasoducto para conducir el gas natural de Turkmenistán a través de Afganistán y Pakistán hacia la enorme central eléctrica de gas natural de la Enron en Dabhol, cerca de Mumbai (Bombay). Ante de convertirse en presidente afgano títere de Estados Unidos, Karzai había sido cabildero de Unocal.

Al Qaeda no existe como amenaza

La verdad sobre todo este engaño alrededor del verdadero objetivo en Afganistán aparece claramente cuando se analiza más atentamente la supuesta amenaza de «Al Qaeda» en ese país. Según el autor Erik Margolis, antes de los atentados del 11 de septiembre de 2001, la inteligencia estadounidense proporcionaba asistencia y apoyo tanto a los talibanes como al propio Al Qaeda. Margolis señala que «la CIA proyectaba utilizar [la organización] Al Qaeda de Osama Ben Laden para incitar a los uigures musulmanes a rebelarse contra la dominación china y a los talibanes contra los aliados de Rusia en Asia central.»

Es evidente que Estados Unidos encontró otras vías para manipular a los uigures musulmanes contra Pekín en julio pasado, a través del apoyo estadounidense al Congreso Mundial Uigur. Pero la «amenaza» de Al Qaeda sigue siendo el principal argumento de Obama para justificar la intensificación de la guerra en Afganistán.

Sin embargo, el consejero de seguridad nacional de presidente Obama y ex general de Marines James Jones hizo una declaración, oportunamente enterrada por los amables medios de prensa estadounidenses, sobre la evaluación del peligro que actualmente representa Al Qaeda en Afganistán. Jones declaró al Congreso: «La presencia de Al Qaeda es muy reducida. La evaluación máxima es inferior a 100 ejecutores en el país, ninguna base, ninguna capacidad de lanzar ataques contra nosotros o nuestros aliados.»

Lo cual significa que Al Qaeda no existe en Afganistán. ¡Diablos! Incluso en el vecino Pakistán, lo que queda de Al Qaeda es ya prácticamente imperceptible. El Wall Street Journal señala: «Perseguidos por los aviones sin piloto estadounidenses, con problemas de dinero y con más dificultades para atraer a los jóvenes árabes a las oscuras montañas de Pakistán, Al Qaeda ve reducirse su papel allí y en Afganistán, según los informes de la Inteligencia y de los responsables pakistaníes y estadounidenses. Para los jóvenes árabes que son los principales reclutas de Al Qaeda “no resulta romántico pasar frío y hambre y tener que esconderse”, declaró un alto responsable estadounidense en el sur de Asia.»

Si entendemos bien las consecuencias lógicas de esa declaración no queda más remedio que llegar a la conclusión de que la razón por la cual los jóvenes alemanes y de otros países de la OTAN están muriendo en las montañas afganas no tienen nada que ver con «ganar la guerra contra el terrorismo». Muy oportunamente la mayoría de los medios de prensa prefieren olvidar el hecho que Al Qaeda, en la medida en que esa organización existió alguna vez, fue creada por la CIA en los años 1980.

Se dedicaba entonces a reclutar musulmanes radicales provenientes de todo el mundo islámico y a entrenarlos para la guerra contra las tropas rusas en Afganistán en el marco de una estrategia elaborada por Bill Casey, jefe de la CIA bajo la administración Reagan, entre otras, con el objetivo de crear un «nuevo Vietnam» para la Unión Soviética, lo cual debía conducir a la humillante derrota del Ejército Rojo y el derrumbe final de la Unión Soviética.

James Jones, jefe del National Security Council, reconoce ahora que no hay prácticamente nadie de Al Qaeda en Afganistán. Quizás sea un buen momento para que nuestros dirigentes políticos proporcionen una explicación más honesta sobre la verdadera razón del envío de más jóvenes a Afganistán, a morir protegiendo las cosechas de opio.

por F. William Engdahl

Fuente: Voltaire.net
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9.1.10

El Banco Central y los amantes de las "formas"... ¿qué "formas"?

Ideológicas

Al señorito Hernán Pérez, conocido en el mundo bancario y social por su segundo nombre y el apellido materno, Martín Redrado, alguien debió avisarle a tiempo que los Reyes Magos son los padres. Así, tal vez, hubieran evitado que este 6 de enero se quedara esperando que Melchor, Gaspar o Baltazar lo declarasen autoridad suprema, única, intocable del Banco Central. El espíritu práctico de su abogado Gregorio Badeni (Premio Platino Konex) logró que una jueza le otorgue un recurso de amparo para seguir tirando en el puesto hasta que alguna otra instancia decida sobre la cuestión de fondo que sigue intacta.

Mientras tanto, en lugar de los Reyes aparecieron dos radicales, Sanz y Morales, que se constituyeron en el lugar dispuestos a todo para que nadie le meta mano a la reserva, como si fuera hija propia, aunque poco tuvieran que ver con esa paternidad. Cuando el correligionario y jefe De la Rúa se hundió en sus ineptitudes, las reservas acumuladas en el Central andaban por los 8000 millones de dólares, mientras que ahora pasan los 48.000 millones. A la pareja de cruzados, es obvio que de Pérez Redrado sólo les interesa el provecho que puedan sacar de la situación para sus réditos político-electorales. Lo mismo sucede con el resto de la oposición, empeñada en llevarle la contraria al gobierno nacional, que le hubiera iniciado juicio político en lugar de defenderlo al ahora ex presidente del Central si accedía a la demanda del Poder Ejecutivo.

Esta confrontación abierta tardó más de la cuenta en manifestarse, porque desde el primer día, cuando Pérez Redrado fue propuesto al Senado por Néstor Kirchner, estaba claro que el “golden boy”, apodo social del renunciado, hacía juego con una institución cuyas bases y principios fueron modeladas por los conservadores. Para no ir un siglo atrás, la Carta Orgánica del Banco Central fue elaborada por Domingo Cavallo y la Ley de Entidades Financieras reconoce la mano de José Alfredo Martínez de Hoz. Este, además de ministro central de los primeros años del terrorismo de Estado, fue asesor del presidente Carlos Menem y de Mingo, bien sabido es, fue convocado por el gobierno de la Alianza como la respuesta a todas sus plegarias (las de él y las de la Casa Rosada). Ni peronistas ni radicales tuvieron la decisión en la reforma constitucional de 1994 de regar al Banco Federal, como lo llama el texto magno, con valores democráticos. De haberlo hecho, a esta hora el debate sería muy distinto. El Banco Central de la República Argentina (BCRA) es una institución remanente, entre tantas otras, de lo que los Kirchner gustan en llamar “el otro modelo”, o sea el neoliberal conservador.

Los formalistas que invocan la Carta del Mingo o determinados procedimientos protocolares, en su mayoría, usan las apariencias como un biombo para ocultar los contenidos reales que ilustran al BCRA. Obsesionados por la aparente facilidad con que la presidenta Cristina se lleva por delante algunos de los tótems del pensamiento conservador y, también, acosados por la incertidumbre acerca de futuros electoralistas, opositores progresistas y de centroizquierda se dejaron ganar por las ideas formalistas: “El presidente del BCRA es intocable si nadie lo encuentra orinando sobre el busto de Pellegrini”, “las reservas no se tocan”, “estos Kirchner operan como una monarquía”. Hay una mitad, por lo menos, de juristas dispuestos a encontrarles razonabilidad a los decretos presidenciales y, por supuesto, otra mitad adherida a los valores implícitos de la institución cuestionada. Ayer ya hubo prueba y en estos días se conocerán fallos de uno y otro bando y en unas cuantas semanas más tendremos a los legisladores abandonando los falsos recintos de los sets televisivos para ir a sentarse a las poltronas que les otorgó el voto popular. Rating no es equivalente a voto en la forma y en el fondo de la democracia republicana. Del mismo modo, es imposible creer que las cuestiones ideológicas puedan resolverse con un expediente judicial. Y lo que hay en todo este embrollo, más allá de la superficie y las palabras, son disidencias ideológicas, concepciones distintas sobre el Estado y la moneda.

Cuando se reúna el Congreso, la más apropiada discusión sería uno o varios proyectos que reorganicen al sector financiero empezando por el BCRA. Fuentes confiables aseguran que Carlos Heller, titular de Credicoop, con su experiencia personal a cuestas y el debido asesoramiento de expertos en la materia –no ha sido poco el mérito de quienes levantaron ese banco desde las cajas barriales de crédito– está abocado a la tarea de redactar propuestas pertinentes. Sería auspicioso que los que se reconocen como independientes de centroizquierda averigüen el dato y vayan asumiendo una posición más lógica para los inminentes debates, en lugar de sumarse alegremente al carnaval de esa murga llamada “oposición” como si se tratara de un género, una raza o una religión.

Como este caso no trata de sectas aunque sí de dogmas, hasta el sentido común indica que en la casa de todos, según la Constitución que tanto se menea en estas horas, el Estado está organizado en tres poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial), no en cuatro, y que el BCRA no puede desoír los instructivos presidenciales como si fueran una mera opinión ni necesita fundamentos especiales para usar divisas que no respaldan moneda en circulación ni desatienden ninguna de las obligaciones del mismo banco. Aquí no está en discusión la virginidad de Pérez ni otra grosería semejante, sino simplemente una estrategia económico-financiera relacionada con acreedores y prestamistas internacionales, además de la calificación argentina en las mesas de crédito oficial y privado. ¿No era que el país estaba tan aislado que sólo le prestaba Chávez a tasas abusivas? Pues bien, ahora que se trata de abrir otras puertas en el mundo resulta que se llega a decir, a falta de mejores argumentos, que el Gobierno quiere usar las reservas para pagar el gasto corriente porque está poco menos que fundido.

O, como sugiere el vicepresidente del oficialismo y aspirante a líder de la oposición, J. Cleto Cobos, hay temor de que alguien (un fondo buitre para decirlo con precisión) pueda embargar esas reservas si abandonan el sacrosanto refugio del BCRA. En estas y otras opciones alarmistas, la oposición responsable debería estar más preocupada por el futuro del país antes que por el quince por ciento de las reservas. Más aún: a lo mejor, antes de la quiebra, hay que echar mano a ese recurso con la venia de todos. La actitud del Estado norteamericano en su crisis financiera fue clara y directa: no hay recetas ni dogmas que impidan encontrar soluciones. Si los Kirchner fracasaran como De la Rúa, el pastizal ardería hasta lugares remotos.

Estuvo bueno iniciar el año del Bicentenario y la segunda década del siglo XXI con un debate profundo sobre un área que siempre aparece lejana del mundanal ruido, cuando en realidad es la que controla buena parte de la consola de sonido. “¿Quién ha visto un dólar?”, preguntaba Perón a mediados del siglo pasado. Ahora está la respuesta: la mayor parte de la población urbana y de los centros turísticos. No es menor el deber de quien debe comprar y vender millones para que la tasa de cambio se mantenga estable y favorezca los negocios, tanto de los grandes exportadores como del artesano que vende chocolate caliente en algún lugar de El Calafate. Los gurúes de la economía, con pocas excepciones diferentes a los valores programáticos del BCRA, habían pronosticado que las mayores tensiones serían sociales, tanto de los pobres como de los trabajadores sindicalizados. Las primeras movilizaciones del año parecían darles la razón: eran movimientos sociales reclamando una porción de la torta de los planes asistenciales, con acampes, cortes de avenidas principales y otras posiciones de fuerza. Por lo bajo, en algunas intendencias bonaerenses, ya se hablaba de posibles saqueos y atropellos de ese porte.

En una sociedad partida en mundos separados, donde la vida de unos nada tiene que ver con las oportunidades de los otros, todas esas versiones son creíbles, aunque sean meros rumores, porque faltan puentes de encuentro, oportunidades para el diálogo, disposición al gesto amable. Hay tanta hostilidad circulante, tanto agravio y rencor acumulados, tantas diferencias cada vez más insalvables, brechas que fueron fisuras y hoy son abismos entre grupos económicos diferentes, que la desintegración social es quizá la mayor amenaza de futuro que enfrenta la nación en el Bicentenario. Por eso, los vocingleros que recorren canales y radios para alabar su hidalga predisposición a preservar las reservas y a Pérez Redrado deberían comprarse un nuevo mapa para ubicar con precisión por dónde anda el pueblo.

J. M. Pasquini Durán

Fuente: Pagina 12
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7.1.10

Inseguridad: tragedia (y fábula) bonaerense



Un rápido balance de los dos años de gestión de Carlos Stornelli en el Ministerio de Seguridad bonaerense nos deja estimar que pronto, desde el vértice de la pirámide gubernamental, le pedirán la renuncia. En el momento más crítico de su carrera, el funcionario perdió su condición de fusible y entonces -para seguir con la metáfora electrotécnica- puso en riesgo toda la instalación.

En sus primeros meses de ministerio, Stornelli, con furia de converso, se lanzó a desmontar pieza por pieza el plan de reformas a la estructura de Seguridad que había diseñado el ministro saliente, León Arslanián. Con su llegada, la fuerza policial volvió a tener un jefe salido de sus propias filas (y no del gobierno civil, como algún iluso demócrata imaginaba). Además, la recién creada Bonaerense 2 fue disuelta, integrando sus efectivos a la primera y borrando así toda intención de reeducación o cambio. Para colmo, gran parte de los casi dos mil agentes exonerados durante la gestión Arslanián (muchos de ellos, procesados por delitos graves) fueron amnistiados y reincorporados.

En el plano político, con la llegada de Stornelli, el gobierno de La Plata volvió a tratar los grandes temas de Seguridad con los intendentes y caciques del Conurbano (en otras palabras, hizo un nuevo reparto de prebendas, kiosquitos y negocios).

Finalmente, se impulsó una reforma procesal inconstitucional y regresiva, en reemplazo del régimen de garantías que se había conseguido en el último cuarto de siglo. Según la iniciativa -a punto de convertirse en ley- la policía puede detener, por simple presunción de conducta delictiva, “a vagabundos, mendigos, merodeadores, borrachos, trapitos o cuidacoches, limpiavidrios, vendedores ambulantes sin autorización, intérpretes de sueños, parapsicólogos, travestis y trabajadoras sexuales” (así lo publicaron los diarios).

El paquete de Stornelli fue envuelto en fraseología fascista del tipo “Más poder de fuego a la policía” ó “Más patrulleros en las calles”, con la intención de ganar apoyo en algunos medios de comunicación y en sectores de la opinión pública que históricamente han sido partidarios de la mano dura (clientes del no-ingeniero Juan Carlos Blumberg y del ex comisario, condenado por crímenes de lesa humanidad, Luis Patti, en el pasado reciente).

Efectos del no-plan

Los efectos del no-plan de Seguridad del ministro Stornelli quedan a la vista al cabo de dos años de gestión: los exonerados se juntaron con sus socios de adentro y volvieron a las andadas. El crimen organizado, con la debida “protección” y las debidas “zonas liberadas”, se profundizó y extendió en sus dos históricas direcciones: la exacción violenta a los que tienen dinero (secuestros extorsivos, robos en countries, piratería del asfalto, contrabando de narcóticos, robo de automotores) y el reclutamiento de distribuidores de droga, sicarios y colaboradores informales en las franjas más vulnerables de la sociedad.

Claro que con la mafia -lo sabe cualquier lector de novela negra y relatos policiales- nunca se pacta a medias. Y los malentendidos, en ese campo, suelen hacer correr ríos de sangre. Cuando ciertos directivos de la fuerza afectados al secuestro y custodia de automotores robados y cuando ciertos desarmaderos de autos del gran Buenos Aires fueron repentinamente investigados –dice la historia oficial- los poliladros subieron la apuesta y le arrojaron al ministro Stornelli (y a los medios) tres crímenes horrendos, de alto impacto sobre la opinión pública.

Fue ahí cuando el Ministro se equivocó y, en un desliz, dijo la verdad: declaró a los medios que él sabía que había policías en actividad y retirados que reclutan menores para cometer delitos. También dijo que los asesinatos de la arquitecta Renata Toscano en Wilde, de la maestra Sandra Almirón en Derqui y de la bioquímica Ana María Castro en Lanús, formaban parte de un mismo “complot desestabilizador”. Tamaña revelación, por parte del Ministro de Seguridad bonaerense, ameritaba una intervención federal en esa área del gobierno, o tal vez en toda la provincia.

Para colmo, se publicó por esos días que la sección Asuntos Internos del Ministerio de Seguridad tenía bajo observación a policías y ex policías acusados de reclutar menores para cometer delitos. “Son expedientes abiertos a partir de anónimos que llegaron a la auditoría en los últimos meses”, declaró ante el juez la directora del área, María Alejandra Provítola.

Fue entonces cuando la jerarquía secreta de la Fuerza (esto es pura ficción) se reunió y decidió que había que apoyar públicamente a Stornelli y decir que la misma Policía Bonaerense colaboraría con la investigación, para eliminar de sus filas a los elementos corruptos o vinculados al crimen organizado, etcétera, etcétera. Eso sí: que la investigación, para que estuviera libre de toda sospecha, la realizara la Justicia…

El día antes de Nochebuena (esto ya parece el desenlace de El Padrino III), Stornelli despidió a varios abogados y a personal civil de Asuntos Internos, dejando que más de 200 expedientes abiertos, relacionados con la corrupción policial, pasen a ser manejados por la misma Fuerza (¿en qué quedamos? ¿investigan los jueces o investiga la policía?).

Colorín colorado, el cuento de la instigación y la utilización policial de menores para cometer asesinatos y delitos, ha terminado.

"Así como me llamó la atención aquello -declaró el Gobernador este lunes- también me llama la atención y, en buena hora, que en todos estos días, gracias a Dios, no hubo que lamentar más episodios de esas características…"

Oscar Taffetani (APE)

Fuente: Argenpress
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5.1.10

Navidad (Por Santiago Niño Becerra)


Se dice que en Navidad no pasa nada o que pasan muy pocas cosas. No estoy de acuerdo. Esta Navidad, el día 24 en concreto, se han producido hechos de un calado brutal.
Veamos.

En USA se ha aprobado una reforma sanitaria -no es ‘la’ reforma sanitaria porque ese es un concepto vacío: la reforma sanitaria, ¿de quién?, ¿para qué?-. Hace un par de meses hablamos aquí del tema, volvamos.

Desde la época de Theodore Roosevelt, y en distintas ocasiones, en USA se ha estado intentando hacer algo con la sanidad, sin embargo nunca había salido nada con ojos y cara. Ahora llega Mr. Obama y en un plis plas lo consigue, curioso, ¿no?.

Los intentos anteriores para racionalizar un poco la sanidad fracasaron estrepitosamente. En USA los gastos sanitarios totales superan el 19% del PIB y más del 15% de la población no tiene ningún tipo de cobertura médica, porque no puede pagarla aunque no es suficientemente pobre como para recurrir a un servicio público de salud diseñado para cuasihomeless; mientras, en Francia, por ejemplo, con unos gastos sanitarios totales que equivalen al 16,7% del PIB está cubierto más del 100% de la población debido a que existen familias y personas que, además de la cobertura universal pública, disponen de coberturas complementarias privadas. Dejando al margen cuestiones éticas, lo que ponen sobre la mesa estos cuatro números es una ineficiencia monstruosa en la gestión del gasto sanitario en USA.

La pregunta es, ¿cómo es posible que en el país de la productividad, del capitalismo, se haya llegado a esta situación con respecto a un tinglado que mueve 2,38 billones de dólares anuales?. La respuesta es lógica (dirán que es perversa, no entro en eso): en USA todo, absolutamente todo, es objeto de negocio, la salud, evidentísimamente, también, incluso más que otras necesidades: puede, incluso en USA, sortearse la necesidad de tener un automóvil, pero si alguien se pone enfermo ese alguien hará lo que sea para que le curen porque ante la enfermedad no hay alternativa.

La sanidad, la salud, en USA, ha sido y es un supernegocio, y como tal, y por tal, ha sido protegido y sustentado con las apoyaturas legales convenientes, en mucha medida gracias al superpoder de las compañías de seguros especializadas en la cobertura de servicios sanitarios. Bien. Sin embargo a este razonamiento le falta algo.

‘OK, la depredación llevada a cabo por desalmados empresarios de la sanidad, depredación bendecida por unos legisladores presionados por unos lobbies terribles y rufianescos ha llevado a que USA cuente con un servicio sanitario carísimo e ineficiente, pero, ¿por qué la ciudadanía USA no se ha rebotado contra esta situación?’, pregunta el del fondo. La respuesta de halla en el espíritu del pueblo USA.

El Capitalismo moderno fue inventado en USA porque el moderno capitalismo precisa de un elemento que, en la proporción necesaria, únicamente se halla presente en las ciudadanas y en los ciudadanos USA: el hiperindividualismo. Es el espíritu del pionero, el carácter irreductiblemente independiente de alguien que desciende de quienes tuvieron de marcharse de sus lugares de procedencia porque se morían de hambre ya que no eran necesarios o porque sus creencias e ideas eran no toleradas y si perseguidas, es el modo de ser de unas gentes que llevan en los genes el conocimiento de que ningún paraguas se halla sobre sus cabezas, de modo que son ellos o la nada. A alguien así es extraordinariamente fácil manipularle y hacerle creer que una asistencia sanitaria supervisada por un ente burocrático, represor y terrible como es el Estado, aunque le atienda en la enfermedad, le hará pagar con su libertad y con la renuncia a sus creencias esa atención; a eso añadamos la predeterminación que empapa toda la doctrina calvinista y que tan bien quedó reflejada en el darwinismo social nacido, en USA, claro, a finales del siglo XIX.

Entonces, si el ciudadano medio USA prefiere morirse a ser atendido por el Estado porque el coste no económico que tendrá que pagar será enorme, y si la sanidad es fuente de negocio tremebundo, ¿por qué en esta ocasión sí ha salido adelante una reforma sanitaria?. Pienso que la respuesta a esta pregunta, ni se halla en la bondad de los legisladores USA ni en los lamentos de los millones de ciudadanos no atendidos; se halla en las consecuencias de la crisis sistémica que ya está llamando a la puerta y que afectará al planeta a partir del año que comienza dentro de tres días.

El sistema sanitario USA (y siguiendo dejando al margen las cuestiones éticas) tiene un punto muy débil: precisa que la población obtenga una renta media que le permita pagar lo que le pidan, precisa que las compañías obtengan unos ingresos que les posibiliten pagar las coberturas de sus plantillas, precisa que la capacidad de endeudamiento crezca lo que en cada momento sea conveniente, y precisa que las expectativas evolutivas de todo lo anterior sean al alza; si algo de todo eso, o si todo eso, falla el sistema sanitario USA, pura y simplemente se derrumba, y las consecuencias de ese derrumbe pueden ser dantescas: una cosa es que alguien esté enfermo y que se entrampe de por vida para que le curen y otra muy distinta que se muera porque no puede ni pagar su curación ni obtener un crédito. Pienso que lo que ha movido a que el Congreso USA apruebe esta reforma es poner en marcha los instrumentos necesarios para paliar, en parte, esa segunda situación porque tenderá a generalizarse.

En otras palabras, la legislación aprobada en el Senado USA el pasado día 24 no estaba orientada a saldar ninguna cuenta con ningún pasado, sino a sentar unas mínimas bases para paliar una situación social de carencias y miseria que hoy es muy, muy difícil de imaginar. Es decir, es una legislación preventiva, no curativa, que complementa el Food Stamp Program que se puso en marcha en 1939 y que, pienso, será potenciado a lo largo de los próximos meses.

El texto aprobado (aquí encontrarán información abundante: http://www.healthreform.gov/) respira soporte, ayuda; no regala absolutamente nada, prepara. A esto añadamos otras cosas, como el déficit de 21.000 millones de la novena economía del planeta: California, cuyas necesidades de fondos para continuar prestando una serie de servicios ultramínimos le han llevado a solicitar ayuda de supervivencia el Gobierno federal; cosas como el desempleo total de 17%, como los graves problemas presupuestarios en estados superdependientes del ladrillo.

¿Quién dice que no pasa nada importante los días de Navidad?.
Santiago Niño Becerra.
Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.

Fuente: La Carta de la Bolsa
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Expansión militar de Estados Unidos: Golpe en Honduras y bases en Colombia


Por Stella Calloni

La decisión del gobierno de Estados Unidos de poner en blanco las bases militares que desde hace años mantiene en Colombia, así como el golpe militar en Honduras del 28 de junio de 2009, donde mantiene la estratégica Soto Cano, en Palmerola y otras instalaciones similares distribuidas en distintos puntos de ese país, dentro del trazado del Plan Puebla-Panamá y el Plan Colombia, no debería ser una sorpresa para América Latina.

Lo que sorprende, en todo caso, es advertir que, a pesar de todos los anuncios de los gobiernos de Washington con respecto a sus nuevos planes y diseños militares para control y dominación regional, no haya sido creado en América Latina algo así como un Comité Estratégico de Defensa y Seguridad regional, para dejar de estar bajo el paraguas del Pentágono como simples proyecciones coloniales.

El trazado de Guerra de Baja Intensidad (GBI) no fue un invento de analistas “delirantes”, si no un perfeccionado diseño de renovadas formas contrainsurgentes, que se aplica desde los años 90.

En ese año -conjuntamente con la puesta en acción del Consenso de Washington- se modificó y amplió el entramado del Conflicto de Baja Intensidad (CBI) en los paradigmas de la contrainsurgencia que viene desde los años 60. Otro paso gigante comenzó en los años 2000 para ese proyecto contrainsurgente, cuya misión es mantener a la región bajo control y desarrollar las actividades necesarias para lograrlo.

Desde los años 90, Estados Unidos había decidido también dislocar el Comando Sur y levantar sus bases de la zona del Canal de Panamá, que resultaban obsoletas para los nuevos planes de GBI y otras modalidades contrainsurgentes de recolonización regional. A partir de los años 80 habían analizado que esa concentración de bases era un objetivo muy expuesto de retaliación en cualquier conflicto de alta intensidad.

A esto se añadió otro cambio que fue la formación de las Fuerzas de Despliegue Rápido, lo que requería una red de bases y estructuras militares en toda América Latina.

En octubre de 2001 al plantear la guerra “como una respuesta rápida al terrorismo” el Pentágono definió la necesidad de crear un “Comando para las Américas”.

Al hacer balances generales y definir la estrategias antiterroristas, en una segunda parte de la iniciativa, el Departamento de Estado marcó un eje en lo que llamó entonces “ofensiva contra el terrorismo en las Américas”, señalando que “el narcotráfico es la base de acciones y grupos terroristas”.

Lógicamente esto indicaba la necesidad de “fortalecer” el Plan Colombia, un proyecto geoestratégico de recolonización para toda América Latina, que inauguró sombríamente el Siglo XXI en la región. Estaba diseñado para el combate contra “las organizaciones terroristas en Colombia y sus similares en la Región Andina “.

De allí rápidamente añadieron al plan madre (Colombia) el de la “Iniciativa para la Región Andina”. A los más de mil millones de dólares aportados para el Plan Colombia, se destinaron 730 millones adicionales para la llamada “guerra contra el terrorismo y el narcotráfico en la región”.

Por supuesto Colombia debía aportar la mayor parte del gasto y la “ayuda” de Estados Unidos consistía en un virtual préstamo para la compra de armas y equipos y otros “gastos” en este último país.

Es la misma fórmula con que se trazó en Washington el Plan Mérida destinado a México, país que debe mirarse en el espejo de Colombia.

En esos días de fines de 2001, el Coordinador para el terrorismo del Departamento de Estado en Washington Francis Taylor, aseguró que su oficina estaba “trabajando con las diferentes agencias del gobierno para diseñar una estrategia antiterrorista para Colombia y otros países andinos para complementar el Plan Colombia” que se había aprobado el año anterior y ” la Iniciativa Regional Andina (IRA) que se discute este año”.

Se destacaba que este nuevo plan a gran escala era de importancia fundamental “para el Hemisferio Occidental” después de lo que llamaron la “guerra iniciada el 11 de septiembre” con el atentado a las Torres Gemelas, cuyo verdadero origen sigue hasta hoy en un oscuro cono de sombras.

En esos momentos, en Washington se hablaba públicamente sobre la creación del Comando para las Américas y se informaba que el principal objetivo de “la intervención militar” en Colombia era “el combate contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC)” de ese país, a las que Washington colocó como “el enemigo número uno”, a pesar de que nada tenían que ver con el atentado.

Vale recordar que, como en la más barata novela policial, al preguntar a quien sirvió ese atentado, todos los datos señalan a Estados Unidos, cuyos gobiernos ya tenían preparado el proyecto antiterrorista que se desarrolló a nivel mundial, cuando el ex presidente George W. Bush declaró la Guerra Infinita y sin fronteras al mundo.

El mismo Taylor, retomando el mensaje amenazante de Bush, al advertir que los países que no se alinearan a sus nuevas estrategias de guerra sufrirían represalias y el tratamiento de enemigos, sostuvo que “que nuestro país y el hemisferio ya no son seguros frente al terrorismo internacional”, para justificar las nuevas políticas militaristas.

Aunque dijo estar seguro de que los ataques se originaron en Afganistán, por supuesto encabezados por el ubicuo Osama Bin Laden el ex gran amigo de la familia Bush, y Al Qaida, “debemos admitir que las amenazas contra nuestros ciudadanos e intereses pueden venir desde cualquier frente, incluido el Hemisferio Occidental”.

En esos momentos el gobierno de Estados Unidos continuaba enviando fondos a la Oficina contra el Terrorismo del Departamento de Estado, y se incluyó un presupuesto, como ’suplemento de emergencia’ que diseñó el Congreso para responder a las nuevas “necesidades”.

Por su parte la Oficina para el Manejo del Presupuesto (OMB) ya planeaba un incremento importante del “paquete antiterrorista” destinado a América Latina en el 2003.

A pesar de que el más importante lavado de dólares en el mundo por narcotráfico se realiza-como está comprobado fehacientemente- a través de la Banca de Estados Unidos, Taylor dijo que esos nuevos fondos estarían dirigidos a “expandir la lucha contra el lavado de activos, que actualmente se concentra en el narcotráfico; a fortalecer los controles en aduanas, puertos y fronteras y financiar el entrenamiento de funcionarios y diversos programas de “intercambio de inteligencia” en Colombia y en el resto de la región.

El proceso de extensión de bases se había iniciado mucho antes del atentado del 11 de septiembre de 2001.

A una serie de instalaciones en diversos países, el 12 de noviembre de 1999, agregaría Washington la firma de un Acuerdo de “Cooperación bilateral” con el gobierno del entonces presidente de Ecuador, Jamil Mahuad para el “uso” -no decía “ocupación”- de la Base de la Fuerza Aérea ecuatoriana de Manta con el objetivo de luchar “contra el narcotráfico”.

Este acuerdo ilegal fue una de las causas -así como el intento de imponer un neoliberalismo a rajatabla, dolarizando la economía- que originó la multitudinaria rebelión popular que terminó derrocando a Mahuad en enero de 2000.

El actual presidente de Ecuador, Rafael Correas, tenía el mandato popular para terminar con la presencia de las tropas de Estados Unidos en Manta y decidió hacerlo, acordando su retiro definitivo antes de noviembre de 2009.

En realidad Estados Unidos llamaba a esa ocupación como “instalación del Puesto de Avanzada” (FOL en sus siglas en inglés), como denomina a algunas de sus bases en otros lugares, mientras continúa en la presión sobre gobiernos para nuevos acuerdos similares al que había logrado en Ecuador.

De la misma manera expandió la presencia de sus servicios de inteligencia, invadiendo silenciosamente con Fundaciones y Organizaciones No Gubernamentales, a América Latina. Reinstaló los seguimientos, controles y represión que siempre realizó la CIA y el FBI, con el uso de las dependencias de seguridad de nuestros países y nuevas tecnologías de avanzada, acumulando datos e información altamente clasificada para sus necesidades de control regional.

La introducción de la Agencia Antidrogas (DEA) en los años 80 fue activar otro mecanismo de brutal espionaje, acciones encubiertas y guerra sucia en todo el continente. Una de las mayores víctimas en los últimos 28 años fue Bolivia.

Para entender cómo avanzaría ese proyecto, el Departamento de Estado mencionaba como “peligrosas” a todas las organizaciones sociales de Colombia, además del enemigo número “Uno” las guerrillas de las FARC.

Llegó a tal límite, que para asustar a propios y ajenos, se decía que “hoy día (2002), el grupo terrorista internacional más peligroso basado en este hemisferio es la FARC “.

Mintieron descaradamente cuando informaron que los dirigentes de las FARC “no sólo festejaron” el ataque a las Torres Gemelas, sino que” llamaron a atacar a Estados Unidos” y ante eso se justificaban de que “nuestra única esperanza es limitar la amenaza que plantean grupos como las FARC, el ELN (Ejército de Liberación Nacional) y los de origen árabe que operan en la zona(otra asombrosa falsedad) estrechando nuestra cooperación en inteligencia y actividades policiales con nuestros aliados”, como dijo Taylor.

Los Servicios de Seguridad del Pentágono, hacían saber que el Comando para las Américas, encargado de “la defensa del Hemisferio Occidental” se implementaría a partir “del entrenamiento y el despliegue operacional del Comando Sur del Ejército norteamericano”.

Cuando a fines de 1999 el Comando Sur sacó sus últimas instalaciones de Panamá, ya tenían preparadas sus nuevas bases y refugios y se habían extendido por la región Andina en un trazado estratégico, que no era precisamente invisible.

El cerco alrededor de Colombia era formidable y desde esos años se había concretado otro cerco operacional de alta tecnología de guerra sobre la Zona de distensión, donde se llevaban adelante las conversaciones del gobierno con la FARC la famosa zona de despeje de San Vicente del Caguán que tantas esperanzas creó.

Llevaría un tomo de unas mil páginas resumir todo lo actuado por Estados Unidos para impedir la paz en Colombia.

Mientras hipócritamente simulaban alentar la pacificación, enviaban nuevos fondos para el fortalecimiento de bases en Colombia y en otros países donde fueron estructurando esta red, en tiempo de los gobiernos “gerentes” y sumisos y con el silencio de la OEA.

Los Congresistas de Estados Unidos habían declarado que el Plan Colombia significaría la derrota de las guerrillas, pero lo que se evidenció ya desde los años 2002-2003 es que se trataba de un diseño regional de contrainsurgencia con nuevos protagonistas como las empresas privadas de paramilitares y mercenarios.

Colombia estaba ya hace mucho tiempo bajo una virtual guerra colonial que en el marco de la Baja Intensidad y el Plan Colombia se podía extender desde esa sede a todos los países de la región.

Los paramilitares nunca entraron de lleno en la caracterización de “terroristas” salvo aquellos “algo independientes” o díscolos o más exigentes en las ganancias del narcotráfico, que no son tolerados.

De las violaciones y derechos humanos-incrementados en todo el desarrollo del Plan Colombia- la “guerra sucia Interna” y contra los vecinos, como se vio en Venezuela y Ecuador, nada se decía públicamente.

Taylor en 2002 había anunciado a grandes voces que Estados Unidos estaba decidido a utilizar sus fuerzas militares en América Latina, para “combatir el terrorismo”.

Para Washington y el Pentágono, los movimientos campesinos, indígenas, sociales, sindicales, políticos y otros podían entrar rápidamente en el concepto de “terrorismo” que diseñaban sus estrategas.

Nunca se descartó la posibilidad de intervención en América Latina y de hecho había finalizado el siglo XX (diciembre de 1989)con la invasión a Panamá, un país de dos millones de habitantes, que ocupaban sus bases y tropas en una zona que dividía en dos a esa nación.

Para invadir Panamá cruzaron una calle. Es ese el sueño del Pentágono: cruzar una calle o espacios muy cortos, como podría suponer invadir Bolivia desde su puesto de avanzada, el cuartel militar paraguayo en Mariscal Estigarribia, a 250 escasos Km. de la frontera boliviana, donde tienen una pista similar a la de Palmerola, 3 800 metros de largo para aterrizar sus enormes aviones.

El cerco sobre Bolivia incluye a las bases de Estados Unidos en Perú. En ambos países hay tropas de Estados Unidos en maniobras permanentes.

En los años 2002, el general James Hill, como Jefe entonces del Comando Sur advirtió al Congreso de su país que “la principal prioridad para esa institución” debe ser alentar el apoyo regional a la guerra contra el terrorismo mejorando las capacidades de las naciones asociadas, asegurando el acceso operacional de Estados Unidos, y estableciendo socios confiables de la coalición.

Asegurar “el acceso operacional” de Estados Unidos, fue la clave para la siembra de bases e instalaciones estadounidense en la región.

En otros informes de Seguridad Nacional de los Estados Unidos se afirmaba que entre los objetivos relacionados con los “intereses vitales” de ese país y para los cuáles debía poder asegurarse la posibilidad de una intervención armada, debía incluirse la defensa de la globalización.

Es decir ”el mantenimiento de la estabilidad y la viabilidad de los sistemas globales, como son las redes comerciales, financieras, de energía y del medio ambiente”. Con esto estaba todo dicho.

Han pasado siete años y cada uno de los pasos de ese proyecto de Washington se cumplió y sigue adelante con variaciones para mejorar el avance. Nunca para retroceder. Aunque en estos últimos años han encontrado una barrera inesperada en otro tipo de gobiernos que surgieron en una región donde los pueblos están en permanente acción independentista, aunque muchos no se atrevan a llamar así a una rebelión libertadora, que es lo que está sucediendo.

En defensa del libre mercado, la globalización y las democracias de seguridad, Estados Unidos actuó contra los pueblos de América Latina intentando impedir que llegaran al gobierno presidentes populares y desatando guerras sucias, sicológicas, de Primera, Segunda o Tercera Generación, que en realidad mantienen los antiguos elementos contrainsurgentes, apoyados en enormes avances tecnológicos. Pero la raíz es la misma de siempre.

Golpes Suaves, medianos, fuertes, todo vale, mientras crece y se extiende el número de tropas. Para tener a mano a sus viejos amigos de las dictaduras de la seguridad nacional, Washington se aseguró de librar otra Guerra de Baja Intensidad, tratando de convencer que las “reconciliaciones” era buenas para las “democracias” modernas y que había que dejar atrás el pasado y pactar con los responsables de crímenes de lesa humanidad de las dictaduras. Con eso aseguraban impunidad para sus viejos cuadros militares y policiales en la región, a lo que ahora están utilizando para los nuevos escenarios contrainsurgentes, como se evidenció en Honduras.

Washington tuvo muchos voceros de sus proyectos. En los años 2004, el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld advertía: “debemos tener la capacidad de ejercer un poder de disuasión en cuatro teatros de operación…debemos poder derrotar a dos agresores al mismo tiempo. Y simultáneamente debemos poder conducir una contraofensiva y ocupar la capital de un país enemigo instaurando un nuevo régimen”.

Nada mejor para eso que tener una base en cada lugar como sucede en varios países de América Latina, como en Colombia y Honduras.

Fuente: Cuba Debate
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4.1.10

EEUU y los "supuestos" que construyen guerras y justifican el "control ciudadano"...

A raíz del supuesto atentado contra un avión que iba rumbo a Detroit (EEUU) -aún no se probó nada ni creo que sea del interés del gobierno norteamericano probarle nada al también supuesto terrorista entrenado por el socio norteamericano Osama Bin Laden - se están aumentando las medidas de control de la ciudadanía, no sólo de quienes arriben a EEUU, sino también del propio pueblo norteamericano... que al parecer, salvo excepciones, se deja arriar como ovejas...

"El gobierno de Barack Obama anunció el domingo que los ciudadanos de catorce países serán sometidos a intensos controles en los aeropuertos de todo el mundo, que incluirán el cacheo completo e inspección física de los bienes que porten los pasajeros. Los países en cuestión son Afganistán, Argelia, Cuba, Líbano, Libia, Irak, Irán, Nigeria, Corea del Norte, Pakistán, Arabia Saudita, Somalia, Siria y Yemen. Los pasajeros procedentes de estos países también serán objeto de mayores inspecciones.", publica Democracy Now!. en su página el día de hoy.
Es evidente que si no fuera principalmente un tema netamente económico, sería un acto racista y discriminatorio de primera línea... que igualmente lo es, pero si el petróleo estuviera en Groenlandia, la lista sólo incluiría esquimales... Así que, en realidad, la raza o religión o el color de piel en este caso, da exactamente lo mismo. Lo que pasa es que, ya que estamos, le tiramos la culpa de todos los males a "esos seres inferiores y raros"...

Sigue diciendo el artículo de Democracy Now!: "Algunos partidarios de la elaboración de perfiles raciales sugirieron medidas aún más extremas."
"El general retirado de la Fuerza Aérea Tom McInerney realizó las siguientes declaraciones en Fox News: 'Debemos dirigirnos hacia un muy, muy estricto sistema de control, y debemos utilizar perfiles raciales. Y creo que debemos ser muy serios y duros con el sistema de perfiles. Los hombres musulmanes que tengan entre 18 y 28 años deberán ser registrados sin ropa. Si no hacemos eso, habrá una alta probabilidad de que perdamos un avión'."

Posiblemente Obama se salve, después de todo. Si bien tiene nombre y apellido musulmán y su piel es peligrosamente oscurita, don Osama tiene más de 28 años...

En BBC Mundo se informa que "Los viajeros deberán someterse a una revisión corporal completa y a la inspección de sus equipajes de mano."

Y agrega esta perlita: "La Agencia de Seguridad de Transporte (TSA, según sus siglas en inglés) anunció que las nuevas normas se aplicarían con cualquier pasajero que vuele desde los países en la lista de "Auspiciadores Estatales del Terrorismo" del Departamento de Estado de Estados Unidos o haya hecho escala en ellos."

No me digan que no son unos hijos de puta...

En esa dichosa lista de "auspiciadores estatales del terrorismo" figuran, por supuesto, todos o casi todos los países árabes o que suenen medio rarito (salvo los amiguitos, como Arabia Saudita y Egipto) Y, en el colmo de la hijoputez, incluyen a Cuba...

"Autoridades implementarán escaneos corporales al azar además de medidas de seguridad adicionales. Además, los escaneos serán obligatorios para los pasajeros que provengan o que hayan pasado por alguno de los países incluidos en una lista de naciones que EE.UU. considera una amenaza particular". (BBCMundo)
Más abajo, la BBC habla con Simon Davies, director de la organización en favor de los derechos humanos Privacy International.

Davies dice que aún no se sabe si estos aparatos son realmentes eficaces. Que es más probable que sea una movida política, digamos que como para la gilada, como suele decirse... "estas máquinas no te pueden decir cuál es el objeto que se encuentra debajo de la ropa de la persona. Sólo pueden detectar irregularidades. La forma en que la ropa es diseñada, el hecho de que ahora la gente lleva muchos objetos que no son metálicos, hace que las máquinas tengan un valor muy reducido."

Y dice, además que "se crea un problema enorme sobre la privacidad de las personas, así como sobre su sensibilidad y su dignidad. Esto lo digo porque estas máquinas permiten ver los genitales de las personas, por ejemplo. A esa persona la han desnudado electrónicamente."



Su cómplice, el Reino Unido, anunció que también tiene "planes de instalar escáneres corporales en el aeropuerto londinense de Heathrow". Imagino que quienes deban viajar a alguno de esos dos países por razones familiares o por negocios o algo así, no tienen otra alternativa que permitir todo ese tipo de vejámenes, si es que tienen algún rasgo facial símil "criminal", pero aquellos que quieran ir a EEUU o a Gran Bretaña por turismo, por ejemplo... no los voy a calificar, pero imagino que les gustará dejarse basurear por cualquier milico. Pero bueno, si ser tratado como basura les produce placer, allá ellos...



Sigue BBC Mundo diciendo que "Poco después del anuncio de las medidas, hubo un alerta de seguridad en el Aeropuerto Internacional de Newark, cerca de la ciudad de Nueva York, cuando un hombre entró en el área de seguridad sin ser revisado.

La Terminal C del aeropuerto fue cerrada, los pasajeros fueron evacuados del área del seguridad y debieron ser reexaminados luego del incidente.

Los vuelos de dicha terminal permanecieron en tierra durante varias horas."

¿Algún día el pueblo norteamericano dejará de ser tan cordero? ¿Tanto así le quemaron el cerebro que no se dan cuenta de hasta qué punto siguen siendo manipulados? Dicen que el miedo es la mejor manera de dominar a las sociedades... pero ¿puede ser posible que les metan miedos constantemente... uno tras otro y no se dan cuenta de la realidad? Por ahora, parece que así es...



El caso Yemen es, por así decir, paradigmático respecto a cómo se arma toda una excusa que lleve, inevitablemente, a la invasión de un país, a la masacre de su pueblo y a la expoliación de sus riquezas...
Todo lo que hasta aquí se armó y que aparece en toda la prensa internacional, basado a su vez en las agencias de noticias anglonorteamericanas que dominan la mayor parte del flujo informativo que circula por el mundo entero... todo, absolutamente todo está basado en supuestos: un supuesto terrorista que quiso detonar una supuesta bomba y que supuestamente fue entrenado en Yemen por Al Qaeda. Una lista de países supuestamente terroristas ("auspiciantes"... algo así como Sponsors del terrorismo)y cuya TOTALIDAD de ciudadanos son supuestos terroristas.
Ahora resulta que hay una epidemia de cierres de embajadas en Yemen. ¿Por qué? Por una "presunta" (supuesta) amenaza de Al Qaeda. Así lo informa Democracy Now!: "Francia y Japón decidieron cerrar sus embajadas en Yemen, al igual que Estados Unidos y Gran Bretaña, como resultado de presuntas amenazas realizadas por Al Qaeda en la península arábiga." (...) "...el subasesor de Seguridad Nacional del Presidente Obama, John Brennan, (...) declaró: “Hay indicios de que Al Qaeda está planeando un atentado en Saná, la capital de Yemen."

Y recordemos, desde luego y a modo de antecedente para lo que suceda en el futuro con Yemen, el "supuesto" más famoso de los últimos tiempos: Las armas químicas de Saddam

Obama, el reciente ganador del Nobel de la Paz (Premio definitivamente bastardeado con esta designación, ya no hay duda alguna...), es un dignísimo sucesor de George W.
Esto que estamos viendo bajo un gobierno demócrata, supuestamente más "civilizado" y respetuoso de los Derechos Humanos, es una prueba más de la enorme mentira que es eso...
Si uno se pusiera a revisar y a comparar, las tragedias humanitarias más grandes, producto del accionar imperialista de EEUU, se produjeron en su gran mayoría durante gobiernos a cargo de los "progres" demócratas...

Lo que que está quedando a la vista, también, es que ya ni se molestan siquiera en disimular. No les interesa mantener imagen alguna. Todo lo hacen a cara descubierta. No sé si porque saben que ya nadie les cree, porque son cada vez más torpes para taparlo o porque no les interesa...

Algo hay de lo primero (ya nadie les cree), pero más que nada apuesto a lo último. Y no les interesa lo que se diga porque se sienten impunes, porque tienen el poder de la fuerza bruta (Que por otra parte, es lo único que les va quedando... Demasiado poco como para mantenerse, como pretenden, por otros 100 años como la superpotencia hegemónica)
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"Una pulga no puede picar a una locomotora, pero puede llenar de ronchas al maquinista" (Libertad, amiga de Mafalda)