29.11.15

No te alcanzó... (Desconozco el autor)


No te alcanzó. Fueron presos varios milicos y no te alcanzó. Te devolvieron 118 nietos, pero no te alcanzó. Te devolvieron el Carnaval y no te alcanzó. Te devolvieron Aerolíneas y no te alcanzó. Te devolvieron YPF y no te alcanzó. Te devolvieron los trenes y no te alcanzó.

Te devolvieron el agua (AYSA) y no te alcanzó. Te pudiste comprar una moto, o un autito, o una casita en el mejor de los casos y no te alcanzó. Llenaste el pasaporte de sellitos y no te alcanzó. Compraste uno o dos plasmitas (de esos que tienen el calco "Fabricado en Tierra del Fuego") y no te alcanzó. Tenés cada vez más laburo y no te alcanzó. Si tenés suerte te podés dar el lujo de laburar de lo que te gusta, pero tampoco te alcanza.

Te jubilaron y te aumentaron la jubilación dos veces por año (puede ser que no te alcance pero contra el 13% menos de la Bullrich y las marchas de tooodos los miércoles noventosos, no me digas que no estás en Disney). Te dieron una netbook, Tecnópolis, Canal Encuentro, Paka-Paka, cultura por todos lados y no te alcanzó. Te colgaron arriba del marote dos satélites made in Argentina, pero no te alcanzó. Te pasaron toooodos los partidos gratis y en hd y no te alcanzó (si, con tus impuestos).

Te dieron una Asignación Universal por Hijo, el matrimonio igualitario, la ley de Identidad de Género, la de Empleadas Domésticas y creeme que puedo seguir un rato largo, pero no te alcanzó. Te lo cantó El Indio, La Renga, Charly, Fito, León y una lista interminable de artistas a los que seguiste y admiraste toda tu vida, pero no te alcanzó (seguramente están todos pagos). Te metieron en el balero que todo es una mierda y compraste como loco.

Te inyectaste cuantas dosis de mierda diaria estuvo al alcance de tu control remoto, pero eso parece que tampoco te alcanzó porque siempre querés meterte un poco más. Te hiciste eco de cuanta denuncia de corrupción te zumbaba en el oído y terminaste votando a un tipo procesado que jamás te dio una propuesta concreta ni te blanqueó con quién iba a formar su dream team, pero a vos no te importó porque todo lo otro no te alcanza. Te lo avisó la extrema derecha con Cecilia Pando a la cabeza, pero vos preferís no saber bien quién es. También te avisó Cavallo, Duhalde, Melconian, Sturzenegger, Prat Gay (si, el que zafó casi un palo verde del corralito y dijo horrorizado que podía llegar a gobernar un santiagueño), pero a vos no te alcanzó.

Comprás eso de "pobreza cero" como si fuese una promo de super y vos viste cómo los muchachos de Mauricio fajaban a la gente sin techo que paraba en la Plaza Almagro hace un par de años, pero no te alcanzó. Hoy te ponen a Macri, ayer fue a De La Rúa, antes de ayer a Menem y en cuatro años te pondrán otro títere, pero a vos tampoco te alcanzó y seguís consumiendo el mismo veneno desde hace más de 40 años (como verás, los del clarinete son los únicos que siempre están y pisan fuerte). Tenés internet para seguir proyectos de ley (y cómo se votan), canales transmitiendo en vivo desde el Senado para vigilarlos de cerca (como para darte cuenta quién se sienta a debatir y quién te está tomando por pelotudo hablándote de falta de diálogo) pero obviamente no te alcanzó y preferís que el humo del choripan te tape el bosque.

Tuviste 12 años para darte cuenta de al menos alguna de todas estas cosas, pero no te alcanzó. Qué te voy a decir? Si no te interesa ni lo que se hizo ni lo que falta hacer... por más título que le pongan, ustedes no cambian más.


Leer más...

28.11.15

Volver a empezar...


A 3 años o más que este blog permanece inactivo, creo que llegó el momento de retomar mi modesta tarea para aportar pensamientos más modestos aún con la intención de tratar de comprender los difíciles días que nos tocará vivir a los argentinos de ahora en más.

No sé si realmente seré capaz de dejar algo valioso para alguien. En todo caso creo que será beneficioso para mí, para poder lidiar con mis propias contradicciones y tal vez como una forma de desahogar las broncas por algún lado. Quizás para aportarle a alguien algún punto de vista diferente de lo que los medios masivos, con su prepotencia, quieren inculcarnos por la fuerza. O por la fuerza de su prepotencia, podría decirse también...
Si dominaron la información y la formación durante tanto tiempo y aún lograron torcer la voluntad mayoritaria del pueblo, del gobierno y del Congreso que fue votado durante los últimos doce años, entorpeciendo la ley que los obliga a adecuarse a ella, podemos imaginar el cepo informativo y la manipulación que deberemos sortear desde ahora. Más aún con un gobierno netamente neoliberal que fue entronizado en el poder gracias a esos mismos medios, que le tendieron un paraguas protector y cómplice al hoy presidente electo durante sus 8 años de mandato en la Ciudad de Buenos Aires.

Habrá aquí opiniones propias y artículos periodísticos que considere valiosos y que crea importante que tengan un poco más de difusión de la que sus autores originales puedan darle.

Sepan disculpar si por momentos parecen caóticos mis aportes o si algún día queda en blanco. Seguramente será fruto de la confusión que nos domina a la mayoría de quienes alguna vez creímos erróneamente que todo lo conseguido había llegado para quedarse y que no podría modificarse sino para seguir avanzando. Evidentemente la historia ha dado otro de sus periódicos coletazos y a pesar de saber de estas ondulaciones constantes, nos toma por sorpresa...

Será cuestiòn de recomponernos lo mejor y lo más rápidamente posible. Para ello deberemos recorrer caminos que serán obligatorios y que por haberlos vivido o porque nos lo han contado, ya todos conocemos. Lo importante será recorrerlos de mejor manera...

Bienvenidos nuevamente y muchas gracias!
Leer más...

31.7.13

Datos y ocultamientos sobre la muerte de los supuestos asesinos de Bin Laden...

Hace pocos días murió (aparentemente en un accidente) el último de los miembros del Comando que supuestamente asesinó al "Enemigo público Nº 1" de los Estados Unidos: Osama Bin Laden Pero la mayor parte de los que participaron de esta operación murieron en Afganistán cuando fue derribado el helicóptero en el que eran transportados. Hoy ya no queda ninguno vivo. Es imposible dejar de pensar que estas muertes no han sido por hechos desgraciados, accidentes o lo que fuere. Es demasiado extraño que TODOS hayan fallecido en el término de dos años. Lo que rodeó a la operación donde se dice que fue asesinado Bin Laden es ya de por sí absolutamente misterioso y dudoso. Es más, hay fuentes que aseguran que ya había fallecido por problemas renales en el año 2001. Este pequeño artículo publicado en Red Voltaire es un eslabón más en esta... comedia(?)


Crean comisión para investigar la muerte del comando US que mató a Ben Laden

La subcomisión de vigilancia del gobierno en la Cámara de Representantes creará una comisión investigadora sobre la muerte de los Navy Seals que supuestamente mataron a Osama ben Laden en Abbotabbad (Pakistán) el 1º de mayo de 2011. La decisión fue anunciada en Washington por el congresista republicano Jason Chaffetz, presidente de dicha subcomisión.

El 6 de agosto de 2011, en Afganistán, un cohete destruyó en pleno vuelo un helicóptero en el que viajaban 38 personas –7 soldados del ejército afgano y un grupo de soldados estadounidenses entre los que se hallaban 15 miembros del equipo 6 de los Navy Seals, que habían participado en la liquidación de Osama ben Laden.

Varios afganos que debían viajar en aquel helicóptero se negaron a abordarlo en el último momento, sin explicar por qué. Las familias de las víctimas piensan que fue porque sabían que el helicóptero iba a ser derribado. El mando militar estadounidense ordenó la cremación de los cuerpos sin informar previamente a las familias interesadas. Para los familiares, el derribo del helicóptero fue la venganza de los talibanes por la muerte de Osama ben Laden.

En 2001, Osama ben Laden se hallaba extremadamente enfermo, a tal punto que su vida dependía de un equipo asistencia renal. Luego llegó decirse que había muerto en diciembre de 2001 y los servicios de inteligencia británicos atestiguaron que habían vigilado su entierro. A pesar de ello, el canal de televisión qatarí al-Jazzera estuvo difundiendo durante años grabaciones de audio y video atribuidas a Osama ben Laden, grabaciones autentificadas por las autoridades estadounidenses y por diversas firmas israelíes pero que fueron invalidadas todas por el Dalle Molle Institute, referencia mundial en la materia en cuanto al análisis de ese tipo de documentos.

Las autoridades de Estados Unidos se apresuraron a hacer desaparecer para siempre el cuerpo de la persona que los Navy Seals que habían matado en Abbotabbad, durante la operación bautizada Tridente de Neptuno.
Justificación oficial: evitar que los restos se convirtiesen en objeto de culto.
Leer más...

20.9.12

Cacerola de teflón (Ignacio Copani)




Cacerola de teflón 

No te oí... En los días del silencio atronador.
No te oí junto a las madres del dolor,
no sonaste ni de lejos, por los
chicos, por los viejos olvidados.

No te oí... Puede ser que ya no estoy oyendo bien,
pero al borde de las rutas de Neuquén,
no te oí mientras mataban por la espalda a mi maestro.
Y entre nuestros cantos desaparecidos
yo jamás oí el sonido de tu tapa resistente,
que resiste comprender que hay
tanta gente
que en sus pobres recipientes sólo guarda una ilusión.

Cacerola de teflón, volvé al estante,
que la calle es de las ollas militantes,
con valiente aroma de olla popular.

Cacerola de teflón, a los bazares
o a sonar con los tambores militares
como tantas veces te escuché sonar.

No te oí... cuando el ruido de las fábricas paró,
cuando abril su mar de lágrimas llenó.
No te oí con los parientes del diciembre adolescente, asfixiado.

No te oí. Puede ser que mis oídos oigan mal,
pero no escuché en la exposición rural,
reclamar por el jornal de los peones yerbateros,
por la rentabilidad de los obreros,
por el tiempo venidero, porque venga para todos.

No te oí ni te oiré porque no hay modo
de juntar tu avaro codo con mi abierto corazón.

Cacerola de teflón, volvé al estante
de los muebles de las casas elegantes
que las cocineras te van a extrañar.

Cacerola de teflón, a los bazares
o a sonar en los conciertos liberales
como tantas veces te escuché sonar.

No te oí en el puente de Kosteki y Santillán
No te oí por el ingenio en Tucumán.
No te oí en los desalojos ni en los barrios inundados de este lado.

No te oí, en la esquina de Rosario que estalló
Cuando el ángel de la bici se calló
y sus ángeles pequeños se quedaron sin comida.

Y jamás te oí en la vida repicar desde acá abajo
por un joven sin trabajo, a la deriva.
Debe ser que desde arriba,
desde los pisos más altos
no se ve nunca el espanto y las heridas.

Cacerola de teflón, volvé al estante.
Yo me quedo en una marcha de estudiantes
donde vos nunca supiste resonar.

Cacerola de teflón, a los bazares
o a llenarte de los más ricos manjares
que en la calle no se suelen encontrar.

Cacerola de teflón, andá a c... ocinar.

Leer más...

18.9.12

Cacerolas y oposición

Análisis de Eduardo R. Di Cola Diputado Nacional (MC) publicado en Ramble Tamble y con el que coincido totalmente...


Más allá de las diferentes lecturas que se hagan, no caben dudas que la del jueves fue una dura advertencia para la oposición.
Estamos en un país donde el oficialismo hace lo que le corresponde.
Garantiza gobernabilidad. Conducción detrás de un modelo plebiscitado por la inmensa mayoría.
Un oficialismo que representa (diría sobre-representa) a la mayoría democráticamente expresada en la urnas desde hace más de una década
Efectuando un análisis con la mirada puesta en el gobierno, sin temor a equivocarnos podemos afirmar que estamos en un país normal.
Un país donde el oficialismo hace lo que le corresponde respetando todas las garantías constitucionales.

Lamentablemente los que no hacen lo que les compete es la oposición.

Es lógico, bueno y habitual en el mundo que una porción de la sociedad tenga una visión diferente a la que interpreta el oficialismo. Lo anormal es que esa porción de la sociedad esté carente de representación.
Es penoso ver a dirigentes de la oposición que hablan de debilidad institucional, cuando son ellos mismos los que debilitan a las instituciones por no hacer los que les corresponde como tal.

La oposición ha fracasado estrepitosamente, exhibiendo una llamativa incapacidad para mostrarse como una alternativa superadora. Como una alternativa sólida en las propuestas y con capacidad organizativa para constituirse en un polo de poder confiable en su capacidad para garantizar gobernabilidad.

Es llamativo que esos dirigentes opositores no se pregunten seria y sinceramente como es que frente a esa porción social que pretende un cambio, no logren conformar una estructura que de cara a una elección, expresen en forma continua, sólida y consolidada cuanto menos un 35 % del electorado, como sucede en innumerables sociedades democráticas

Como es que frente a la diversidad cultural de un país extenso como el nuestro los “dirigentes” que dicen tener “representación nacional”, no pueden hacer pié sólidamente como estructura política ni como candidato presidencial en ningún distrito.

Preguntémonos los argentinos, sin distinción de oficialismo ni oposición, ¿qué nos estaría pasando como país si no tuviéramos un gobierno que reconstituyó y continúa garantizando el principio de autoridad detrás de un proyecto político que se lleva adelante?

¿Qué estaría pasando en el país si esa mayoría que hoy nos sentimos representados en el oficialismo, estuviéramos sin representación, desorganizados y sin contención?

¿Quién garantizaría la gobernabilidad si el oficialismo se comportara con la misma actitud individualista y disociadora de la oposición?

Hace poco más de una década la consigna fue “que se vayan todos”.
El jueves pasado, lamentablemente algunos volvieron a expresarla.

En todo caso para esos sectores sub-representados la consigna debería ser “que se vayan todos los dirigentes opositores”, que den paso a nueva dirigencia. Que dejen de estar planteando falsas unidades que duran hasta que se arman las listas para luego cada uno y antes de las elecciones tome su propio camino. Incluso haciendo campañas separadas y con críticas a sus “propios aliados” con quienes comparten la boleta electoral.

Que dejen de estar saltando por diferentes partidos para ver como siguen siendo legisladores, y que abran el camino para los que estén dispuestos a reconstituir las estructuras partidarias a partir de propuestas serias y responsables.

Hoy quienes están sin representación deben castigar a los que diciendo que los representan solo lo hacen para ver como continúan usufructuando un espacio como diputado o senador.
Se equivocan los manifestantes de ayer en cargar sus enojos en contra del oficialismo. Estamos en una sociedad democrática donde el oficialismo tiene suficiente legalidad y legitimidad de origen y de gestión.
Deben enojarse con los dirigentes que tienen la obligación de representarlos, y que para ello deberían hacer lo que les corresponde en cuanto a generación de propuestas y construcción de poder político.
Si no lo hacen, no es porque no haya sectores de la sociedad que estén predispuestos a escucharlos y acompañarlos.

No lo hacen por su propia incapacidad y falta de voluntad.
Leer más...

17.9.12

No quiero (Por Eduardo Aliverti)

Unos por poco. Otros, por demasiado. Y una ¿menudencia?, con tanto de hipocresía como de ingenuidad. Esas podrían ser algunas de las definiciones que caben a lo sucedido el jueves a la noche.

El “poco” atañe a quienes, desde el Gobierno y sus alrededores, minimizaron por completo la magnitud de la protesta. Al margen de discusiones bizantinas sobre el número aproximado de manifestantes, fue mucha gente. Mucha. No provino con exclusividad de los barrios acaudalados. No fue sólo en Buenos Aires. Vamos: con ese mismo volumen de muchedumbre, si es del palo decimos que fue imponente. Y también es veraz que el origen estuvo en las redes sociales, porque no podría haber sido de otra forma a partir de que la oposición dirigencial no existe. Este último dato, en gran medida, es lo que llevó a desmerecer la convocatoria porque su proyección sería nula, al carecer de quienes la articulen. Pero eso no significa que deje de prestársele atención. Si es verdad que “siempre volveremos”, como dijo la Presidenta, también lo es que siempre amenaza la existencia de un núcleo de derecha, activo en más o en menos según las épocas, y conformado por factores de poder que se nutren del privilegio propio, junto con la tilinguería que les hace el coro. Eso está y que sea un paquidermo medio dormido, o espontaneísta, no quiere decir que deje de ser un elefante. Tienen recursos, ya lo demostraron en 2008 y, precisamente por no habérselos atendido, se sufrió una derrota que pudo haberse evitado. De esa pérdida se salió fugando para adelante, cuando nadie lo apostaba. Y es eso lo que vuelve a imponerse: a más reacción, más acción. Lo de la re-re es una estrategia equivocada que les proporciona gimnasia aglutinante. Es lo único de que pueden valerse y por eso lo amplifican.

Del “demasiado” no parece que haga falta agregar mucho. Colegas de la oposición llegaron a permitirse la extravagancia insultante de comparar el jueves a la noche con 2001. Más de veinte muertos por la represión, cincuenta por ciento de pobres e indigentes, un país incendiado, fueron entusiastamente asimilados a un montón de miles que salieron a pedir “libertad”. La libertad que estaban ejerciendo sin ningún problema. Se les confirió a los ruidosos la categoría del total de la sociedad, o de un grueso relevante. Quizá baste y sobre con lo que se le escuchó a un salame televisado, en rol de conductor, al momento de la desconcentración. Alertó que debía chequearse cómo andaba el Roca, porque los protestadores tenían que volver al sur del conurbano y esa línea de tren había sufrido inconvenientes durante el día. El tipo se pegó un viaje hasta el 17 de octubre del ’45. Se creyó que andaba viendo las patas en la fuente de Plaza de Mayo, con las masas indignadas cruzando el Riachuelo. Emblematizó la visión de los agentes de prensa que compraron o vendieron estar ante una gesta épica, inolvidable, determinante.

El tercer aspecto se cuela entre esos extremos de los que ningunean lo ocurrido y quienes le otorgan un valor histórico. Se da hace cierto tiempo, estimulado por el discurso de los medios opositores. El cacerolazo lo potenció. Los reaccionarios orgánicos se valen de él porque es una fachada que les permite predicar sus intereses sin retruque probable, al ser un argumento cuyo mentís es de altísima incorrección política. Pero también habrá los preocupados legítimos. Por ejemplo, gente agotada o inquieta frente al hecho de espaciar relaciones, o directamente perder amistades, porque cada vez que salta lo político –y no hay forma de que no salte, por un lado o por otro y más temprano o más tarde– los choques son irreconciliables. Este tercer elemento es eso de la división de los argentinos. De los riesgos de profundizar las diferencias, de fijarnos en lo que separa antes que en lo unificador, de no promover el consenso. Eso de que la confrontación es buscada adrede y no como producto del intercambio de ideas. Eso de que pueblo dividido es sinónimo de sociedad que no avanzará nunca. Eso de que en una democracia no hay enemigos sino adversarios. Pues bien: uno ya está harto de estas boludeces monumentales y cree que es hora de salirles al cruce, porque de lo contrario se asienta un embuste que impide debates serios. ¿Desde cuándo resulta que la política no es conflicto invariable y progresivo, si es que realmente hay pugna ideológica y no una escenografía institucional de cartón? ¿O es tan difícil darse cuenta de que estos sectores afiebrados por la necesidad de diálogo –para concederles candor– son el árbol genealógico de la oligarquía, de las masacres de toda nuestra historia, de las dos toneladas de bombas sobre civiles indefensos en junio del ’55, del genocidio del ’76, del sultán riojano que añoran, de la deuda externa que socializaron, de la propiedad agropecuaria nacida en cada oreja de indio entregada a las huestes de Roca? ¿De qué diálogo y de qué dictadura hablan? ¿Así que el pueblo fue y es su enemigo, pero para el pueblo deben ser sus adversarios democráticos?

Este diario publicó anteayer una columna del sacerdote quilmeño Eduardo de la Serna, coordinador del Grupo de Curas en Opción por los Pobres Argentinos. El texto es de una sencillez y precisión arrolladoras, en esencia sobre los cánticos, consignas y cuestionamientos vertidos el jueves. En su mayoría, aunque lícitos de expresar, eran totalmente individuales. “Quiero salir a la calle sin que me roben”, era el planteo acerca de la “inseguridad” en reemplazo de la seguridad como bienestar social. “Quiero poder viajar”, como si los millones de pobres hubieran podido ir al extranjero sin que nadie levantara la voz a favor de ese derecho. “La multitudinaria ‘marcha del yo’, preocupada por ‘mis’ derechos, se manifestó coherentemente en que cada ‘yo’ tenía su propia consigna; no había un ‘nosotros’, un ‘Pueblo’, salvo en el extraño momento en que se cantó aquello de ‘si éste no es el pueblo...’ (que dicho sea de paso, al igual que respecto de haber coreado que el pueblo unido jamás será vencido: dejen de robar emblemas de izquierda para aplicarlos a que no pueden conseguir dólares) (...) Pocas cosas me parecen tan clásicas de la ‘clase media’ argentina (no es toda) como su ‘amor al yo’, el mismo de Sri Sri, el mismo del ‘yo, argentino’, del ‘no te metás’, del ‘por algo será’, del ‘en algo andaría’. Multitudinarios ‘yoes’ que pareciera que nunca pueden mirar un ‘nosotros’. Hace ya 200 años que estamos habituados a convivir (?) unos y otros, puerto y pueblos, civilización y barbarie, blancos y negros... De Proyectos se trata. Pero mientras unos insinúan siempre el deseo del voto calificado, otros proponen ampliación de derechos aunque los calificados (o clarinificados) no tomen nota. Total, se han copiado siempre.” Puede agregarse que cuando hay muchas consignas termina no habiendo ninguna, como no sea una expresión de malhumor. De odio de clase. Finalmente, de impotencia.

Esta columna termina en primera persona, como es de estilo y pertinente aclarar cuando un periodista –más aún en rol opinativo– se dispone a violar una regla básica de la profesión. Me importa una infinita cantidad de carajos tener el más mínimo grado de consenso con esta gente. Casi desde que el mundo es mundo, el mundo se divide en clases. Y en las más postergadas, por obra de las dominantes de la pirámide y sobre todo en las medias, que son el jamón del sandwich, hay franjas asemejadas que hasta salen a la calle para defender intereses que no les son propios sino de quienes las sojuzgan. Se puede creer que vale convencer a los privilegiados y a sus loritos por vía del “diálogo”, siempre desparejo gracias a los medios de comunicación que pertenecen a la clase de punta. O practicar el “centralismo democrático” de dar la batalla a través de los hechos, tal y como toda la vida hicieron ellos. No quiero saber absolutamente nada de pacificar relaciones con esta gente. No quiero ni diálogo ni consenso con quienes vociferan “yegua, puta y montonera”. No quiero sentarme a soportar, ni por un solo segundo, a los que quieren para Cristina el final de De la Rúa. Me repugna que salgan a manifestar muchos de los que hace poco más de diez años canturreaban que entre piquetes y cacerola la lucha era una sola, porque les habían pasado la cuenta de la fiesta de la rata. No quiero saber nada con esa gente que a la primera de cambio apoyaría el golpe militar del que ya no disponen. Quiero tener con ellos una profunda división. Y concentrarme en de cuál manera se garantizaría mejor que se hundan en el fondo de su historia antropológico-nacional, consistente en que el negro de al lado no porte ni siquiera el derecho de mejorar un poquito.

Quiero a esa gente cada vez más lejos. Y cuanto más los veo, más seguro estoy.



Leer más...

30.8.12

El rapto de Europa

Que la capital de Europa esté en Bruselas no deja de tener su gracia. En un continente cuya historia reciente se resume en una greña casi perpetua entre Francia y Alemania, lo lógico hubiera sido colocarla en Berlín o en París. Pero Bélgica está bien, mejor que bien incluso, porque de un modo inconsciente, casi de pura chiripa, los analfabetos y codiciosos arquitectos del euro han venido a reconocer el papel que este pequeño país ha jugado en la historia europea en los dos últimos siglos: un ensangrentado y casi continuo campo de batalla. De Napoleón a Hitler, de Waterloo a Las Ardenas, pasando por las carnicerías inconcebibles de Ypres, Bélgica ha sido el cementerio de todos los sueños y pesadillas de la unificación europea.

También fue, y digno es reconocerlo, la patria del primer gran genocida del siglo XX, el rey Leopoldo II de Bélgica, aquel filántropo barbudo cuya infatigable labor de rapiña en el Congo provocó una masacre que se calcula en nueve o diez millones de víctimas. Un monumento perenne a la esclavitud, un Holocausto de piel negra a machetazo limpio en pleno corazón de África: eso también es Europa. Sí, la verdad es lógico que Bruselas sea la capital de este horrendo matadero del que tan orgullosos estamos y al que bautizamos con el nombre de un mito griego.

Para intentar resucitar el espectro de la Roma imperial, los chicos listos de la banca europea inventaron el euro, un sestercio de mierda, una imitación del dólar, una patente de corso para millonarios que a los pobres sólo nos supuso un ancla al cuello. Diez años después, la jugada ha resultado todo un éxito financiero y una absoluta catástrofe económica, con varios países al borde de la quiebra, millones de parados husmeando en la basura y familias enteras desahuciadas mientras piaras de indecentes gobernantes se dedican a facilitar el expolio a los banqueros.

De cualquier modo, podemos dar gracias porque, para haber caído tan bajo, no hayamos necesitado otra guerra de trincheras. Ni siquiera dictaduras ni golpes de estado: dos países democráticos (Grecia e Italia, las dos cunas simbólicas del continente) perdieron a sus líderes electos en cuanto el dinero movió sus hilos desde Bruselas. En España todavía no ha hecho falta porque contamos con un monigote con gafas que pierde el culo en cuanto le chiflan sus titiriteros.

El mito lo dice todo: Zeus, aquel obsceno dios del Olimpo, se disfrazó de toro para forzar a una muchacha llamada Europa. Engaño, rapto y violación: he ahí nuestro origen y nuestro destino cifrados en una antigua fábula. Para que la analogía fuese perfecta, sólo faltaba una metamorfosis en lluvia de oro.

David Torres


Fuente: Punto de Fisión
Leer más...

30.7.12

La sensibilidad gorila (Por Eduardo Aliverti)

Esta es una columna (muy) reiterativa sobre cierto aspecto de los tratamientos periodísticos y su incidencia social. La repetición no se refiere tanto a los hechos puntuales como al tipo de operatoria mediática en que se inscriben. Al autor, aunque sepa o crea entender de qué se trata, no deja de llamarle la atención que maniobras tan elementales continúen siendo un dispositivo enormemente confiable para los medios denominados “hegemónicos”. ¿Tendrán razón esos medios? Puede ser. ¿Será que, en vez de confianza, los guía el carácter de única movida a disposición de sus intereses? Puede ser.

En los últimos días sobresale la reaparición del show de la inseguridad. Debiera suceder que sólo un retrasado mental pueda no darse cuenta de que el subibaja, en torno de ese asunto, responde al grado de ebullición de la temática política propiamente dicha. Mientras el pico de interés lo atravesaba el enfrentamiento oficial con Scioli y la expectativa frente al poder de fuego de Moyano, y un poco antes por las restricciones del acceso al dólar, fue virtualmente imposible encontrar en los grandes medios de la oposición referencias a episodios delictuales. “Sube” la política y la violencia urbana desaparece ipso facto de diarios, sumarios, boletines, flashes informativos. Es más: cuando sube la política –significando tal cosa que el Gobierno podría estar apremiado por adversarios físicos o factores económicos temporales– hasta se esfuma la recurrencia de machacar con la multiplicidad de piquetes. Es irrefutable que hay una vía estipulada para inducir al (buen o mal) humor popular. Y es más tarde cuando aparece el debate de si eso quiere decir que se pauta cómo piensa la gente o sólo de qué tiene que hablar. Una amplia encuesta nacional de circulación reservada, efectuada a mediados de este mes, señala que inflación, pobreza-miseria y salarios bajos son resaltados, como factor de preocupación, por casi el 50 por ciento de los argentinos. Sin embargo, la “economía” –esto es, la confianza final en cómo o quiénes conducen, sea por convicción o por default de las alternativas– es mencionada, con rango de inquietud, en menos del 8 por ciento de los consultados en todo el país. La ecuación permite trazar una analogía con la turbación por la inseguridad, y así también lo explica la muestra: con una oposición político-profesional inmóvil, quedan expuestos más fuertemente los conflictos internos del kirchnerismo/peronismo. Dicho en otras palabras y simplísimo concepto, se habla nada más que del oficialismo porque el resto no existe. Los medios opositores reman contra esa corriente, con artimañas que son igualmente lamentables y que alcanzan su cúspide en la protección al procesado Mauricio Macri.

El jefe de Gobierno capitalino es un portento de inutilidad, como pocas veces se ha visto. El colega Luis Bruschtein lo estampó con precisión en su columna de este diario, hace un par de sábados. “Un político como Fernando de la Rúa hacía la plancha, se dejaba llevar por el plano inclinado, pero tenía buena prensa que le hacía fama de buen administrador. No hacía casi nada mientras la situación de los que tenían menos era cada vez peor. A De la Rúa le hicieron fama durante su desempeño en la Ciudad de Buenos Aires. Esa aureola de buen administrador le sirvió de plataforma para llegar a la Presidencia y, ya en ella, se dejó llevar por ese plano inclinado, como lo había hecho antes. Siempre fue el mismo, tanto el de la supuesta eficiencia en el gobierno porteño como el que después no encontraba la puerta para salir del estudio de Tinelli. El mismo que no pudo encontrar la puerta para salir de la crisis.” Macri está en eso, aunque los medios de comunicación que le son adictos, bien antes por necesidad de apostar a lo que sea, contra los K, que por la seducción ejercida por un vago, se empeñen en lo contrario. Rechaza hacerse cargo de los subtes si Nación no se los da con todas las refacciones concluidas. Rechaza pagar la cuenta de la luz porque la quiere con subsidio. Rechaza hacerse cargo de la basura que le manda al conurbano. Lindo liberal, Macri. Con esa estela de que papá me pague todo, para que yo después administre.

Se supone que –a la hora, entre otras, de elegir cargos ejecutivos– la gente, o mucha gente, hace cuentas más totales que parciales. De hecho, Cristina, o este modelo, o esta forma de ejercer el poder a contramano de las recetas neoliberales, vienen de sacar más del 55 por ciento de los votos. Antes de que eso ocurriera, y antes de que en las primarias de hace apenas un año conquistara un porcentaje menor, las operaciones y manipulaciones de prensa en contra del Gobierno eran tanto o más furibundas que en el presente. Muchas, precisamente, se basaron en ese drama de la “inseguridad” que la prensa hace aparecer y extinguir, de sus grandes letreros, como si durante un período pudiéramos ser México, al siguiente Suiza, después algún bajo fondo del Este europeo y al rato Noruega. Otros manejos, a falta de candidato opositor destacado en quien depositar la dirección del efectismo, trabajaron –igual que ahora– lo que podría definirse como torsión de desgaste por el desgaste mismo. Es decir, perforemos y después veamos con qué y quiénes se sigue, mientras lo que siga no sea la yegua, sus montoneros reciclados y, sobre todo, la corrupción gubernamental. Esto, la corrupción, es particularmente interesante de abordar como capital simbólico de la oposición mediática y de la sensibilidad gorila. Si la cuestión pasa por lo concreto del perjuicio a los bolsillos pudientes y clasemedieros, no hay avería alguna. Durante el kirchnerismo los ricos son, por lo menos, tan igual de ricos como en cualquier parámetro epocal que quiera tomarse. Los bolsones de clase media que expresan el sentimiento más antiperonista, históricamente, tampoco pueden quejarse de su andar económico. ¿Qué es, entonces, lo que tanto los agobia? ¿De dónde procede semejante furia? Esos sectores, que fueron culo y calzón con los milicos, con el menemato, con la tablita cambiaria, con el uno a uno; esos especímenes a los que nunca les va mal, “salvo” si pierden de ganar demasiado o cuando quedan encerrados en corralones y corralitos que son el producto de las fiestas promovidas o aceptadas por ellos, ¿de qué corrupción se indignan? Así fuera que el kirchnerismo deja muchos flancos sospechosos en el mando de los fondos públicos, ¿con cuál autoridad moral vienen a escandalizarse? Debe decirse, ya para cansarse, que la cólera de esos tilingos se debe mucho más a la amenaza percibida, en torno de sus fortunas patéticas, que a las acechanzas reales. No debería poder creerse que procesistas, menemistas, macristas y habitantes por el estilo del zoológico de la salvación individual vengan a gemir por el autoritarismo de Guillermo Moreno, las dudas sobre Boudou-Ciccone o el uso de la plata de los jubilados para hacer caja distributiva. Los gangsters ideológicos y operativos del curro monumental de las AFJP llaman a conmoverse por el uso de los fondos previsionales. Los apropiadores de Papel Prensa se plantan en atalayas moralistas. Los traficantes corporativos, que se valieron de las prebendas del Estado para concretar negocios descomunales, acusan al Gobierno de practicar capitalismo de amigotes. Quienes compran ese discurso de los pretendientes a periodismo franciscano, ¿se lo creen? El firmante piensa que sí. No está seguro de que en el fondo de los fondos no se dejen lugar para dudas; pero sí que, en caso de habérseles suscitado alguna, la apartan y subsumen en convencerse de que están verdaderamente jodidos. El síndrome de vanidad podría ser una explicación. Sectores medios, imbuidos de odio de clase y temor por la pérdida de sus privilegios, se construyen una amenaza que la prensa retroalimenta. En consecuencia, y según lo demuestra, entre tantos signos, la pavura por el control cambiario entre quienes se relacionan con el dólar a partir de espectáculos ajenos (para no hablar directamente de los que no vieron un dólar en toda su vida), hay una obra de ficción en la que se regodean sus fantasmas.

La política y las relaciones sociales se desarrollan con hechos específicos. Pero también con imaginaciones.

Leer más...

17.7.12

Rajoy: la "destrucción creativa" del neoliberalismo.

Lean el interesantísimo artículo de Xavier Sala i Martín sobre la crisis española. Lo publicó y, poco después, su nota fue retirada de la versión digital del periódico La Vanguardia (Barcelona). Recordar que para el economista Joseph Schumpeter la dinámica del capitalismo se basaba en las supuestas virtudes de la "destrucción creativa." Lo que nunca imaginó este autor es que en esa ecuación la parte destructiva superó con creces a lo creativo. Y no sólo en España, sino en todo el mundo.


COMO DESTRUIR LA ECONOMÍA
DE UN PAÍS LLAMADO "ESPAÑA Y OLÉ"

AUTO SUICIDIO, de Xavier Sala i Martín en La Vanguardia 17-06-2.012
ARTÍCULO CENSURADO Y RETIRADO DE LA VERSIÓN DIGITAL DE LA VANGUARDIA.

A ver. Pensemos...

Si el peor enemigo de un país diseñara un plan para destruir su economía, ¿qué haría?

Pues supongo que intentaría desacreditar sus instituciones más importantes para sembrar la desconfianza entre los ciudadanos y que estos dejaran de consumir e invertir.

La estrategia podría empezar por desprestigiar a la primera autoridad (sea rey o presidente de la república) llevándole a cazar elefantes con una señorita alemana.

En medio de la cacería le obligaría a resbalar y a romperse la cadera para que tuviera que volver urgentemente a su país.
Así todo el mundo vería cómo se gasta decenas de miles de euros en un momento en que sus conciudadanos se hunden en la miseria.

Para rematar la faena, forzaría a un familiar próximo (por ejemplo, un yerno) a apropiarse de millones de euros explotando su influencia y luego expondría sus travesuras a la luz pública.
Es importante empezar sembrando dudas sobre la conveniencia de mantener en el poder a la primera familia del país.

A continuación exigiría a los miembros del Parlamento que siguieran una regla simple:

“Vota siempre lo contrario de tu adversario incluso cuando tiene razón e incluso cuando propone lo mismo que proponías tu en la anterior legislatura”.

Es crucial que la ciudadanía pierda la confianza en su clase política.

Seguiría con los más altos órganos del poder judicial.

Por ejemplo, haría que el presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial se gastara dinero público para pasar fines de semana románticos en la Costa del Sol con su chófer (masculino).

Una vez malversado el dinero filtraría las facturas para desatar el escándalo y, acto seguido, haría que los jueces compañeros pusieran trabas a la investigación para proteger a su amigo.

Intentaría que eso pasara justo en el momento en que alcaldes, presidentes de comunidades y parlamentos y altos cargos de las administraciones del Estado están siendo juzgados por corrupción… ¡por esos mismos tribunales!

La desconfianza en la justicia es el mecanismo más seguro para hundir a un país.

Una vez desacreditado el jefe del Estado, las altas esferas de la política y la justicia, iría a por las élites económicas.

Aquí se podría lanzar un ataque contra uno de los empresarios más prestigiosos del país, posiblemente un banquero, destapando unas cuentas con miles de millones de euros en Suiza y, una vez destapado, haría que el Gobierno no le castigara.

Además, indultaría a uno de sus altos ejecutivos previamente condenado por sentencia firme (SANTANDER).

El siguiente paso consistiría en dilapidar miles de millones de euros de dinero público para evitar la quiebra de unos bancos y cajas por amigos, parientes y correligionarios políticos.

Y lo haría justo en el momento de pedir sacrificios y recortes de miles de millones a los ciudadanos.

Es esencial que la gente confunda libre mercado con amiguismo incestuoso entre poder empresarial y político.

Sin abandonar el terreno económico, obligaría al Banco Central y a la Comisión Nacional del Mercado de Valores a autorizar la salida a bolsa de uno de los mayores Bankios del país, a sabiendas de que estaba arruinado.

Eso haría que miles de ciudadanos perdieran sus ahorros comprando acciones de una empresa que ya estaba muerta antes de nacer.
Para hundir a un país, hay que conseguir que la gente de a pie pierda sus ahorros y que las entidades supervisoras que (en teoría) les protegen, contribuyan a su ruina.

Y finalmente, pondría a un gobierno incompetente a la hora de gestionar problemas económicos.
De hecho, lo haría durante dos legislaturas seguidas y con partido distinto en cada una de ellas.

Eso demostraría que la incompetencia no es de un solo partido sino de la clase política en su conjunto.

Los sucesivos gobiernos negarían las crisis económicas y echarían la culpa de todo a los extranjeros malignos.

Como traca final, haría que las autoridades europeas rescataran al sistema bancario del país y obligaría al presidente del Gobierno a negar repetidamente que se trata de un rescate.

También le forzaría a mentir argumentando que el rescate no tiene condiciones (o sólo “condiciones favorables”), cosa que los mismos europeos negarían unas horas más tarde.

Eso refrescaría la memoria de todos, recordándoles que quienes mandan son los mismos que mintieron con los “hilillos de plastelina” y las “dos vías de investigación”.

Es más, cuando la sociedad pidiera la comparecencia del presidente ante el Parlamento para dar explicaciones, le obligaría a decir (sin que se le escapara la risa) que su agenda internacional está tan llena que no hay tiempo para ir al Parlamento… y acto seguido cogería una avión oficial y me lo llevaría a ver un partido de fútbol con cargo al contribuyente.

La mofa y el escarnio llegarían a todos los rincones del planeta: “You say tomato, I say bailout”.

Esa sería la puya final ya que, unida al desprestigio de todas las grandes instituciones del país, eliminaría toda esperanza de salir del profundo agujero.

Los ánimos de la ciudadanía se hundirían, por fin, en la más profunda depresión.

Y ese sería el plan que diseñaría el peor enemigo de uno.

¡Sí! Ya sé que es tan retorcido, maquiavélico y exagerado que parece improbable que nadie nunca lo pueda llevar a cabo…

Pero nunca digas nunca porque siempre puede aparecer un país de pandereta cuyo peor enemigo sea él mismo y cuyas instituciones, todas y cada una de ellas, estén dispuestas a desprestigiarse a sí mismas ante el asombro del mundo entero, para conseguir el objetivo común: ¡el autosuicidio!



Xavier Sala i Martín,
Universidad de Columbia, UPF i Fundació Umbele.
(http://www.salaimartin.com)



Fuente: Atilio Borón.com.ar
Leer más...

10.7.12

Se ríen de España y de los españoles

Como hace algo más de 10 años se reían de Argentina y de los argentinos... ¿recuerdan?

---------------------------------------


Por Juan Torres López

Leer las páginas económicas, o incluso solo las portadas, de los medios se está convirtiendo en un ejercicio de puro masoquismo: no hay manera de disimular el ridículo que está haciendo España.

Hace un mes que se aprobó el rescate de la banca española que según Rajoy resolvía el problema de nuestra economía y que mereció una surrealista felicitación del rey Juan Carlos. En este tiempo ha habido cumbres y varias reuniones de los ministros de Economía pero hasta el momento no se han fijado ni las condiciones concretas, ni qué cantidad exacta se precisa, ni cuándo comenzará a ser efectivo. Se hacen declaraciones contradictorias diciendo un día blanco y otro negro pero siempre se insiste en lo mismo: hay que seguir rebajando gastos y derechos y reduciendo los ingresos de los trabajadores. Lo que era la solución resulta que lo ha empeorado todo y nadie, sin embargo da cuentas de ello.

Se han reído de nosotros. El objetivo es salvar a la banca alemana, que es lo que de verdad les interesa, pero quieren hacerlo con las máximas garantías y eso obliga a que el rescate sea uno definitivo, directamente sobre la economía española y con la garantía directa del Estado. El de los 100.000 millones para los bancos no era sino una salva porque resulta infumable: nadie puede entender que si es a los bancos a quien hay que rescatar se haga responsable de ello a los ciudadanos en su conjunto. Por eso, para provocar el grande, están dejando que nos precipitemos al abismo, no porque la cuantía de nuestra deuda pública sea excesiva, como dicen, sino porque nos atan de pies y manos y nos empujan ante los inversores. Simplemente haciendo lo que está haciendo el Banco Central Europeo, nada de lo que haría un banco central auténtico, bastará para que seamos intervenidos en poco tiempo y para que nuestra economía sea puesta bajo control directo y permanente de los acreedores alemanes. Queda muy poco tiempo para que las comunidades autónomas se declaren sin liquidez y para que el propio Estado, con tipos en los mercados superiores al 7% u 8% se reconozca incapaz de hacer frente a sus compromisos de pago. Esa es la secuencia inevitable que producen las medidas que se están tomando.

Si lo que quisieran de verdad fuese salvar a nuestra economía y al euro no harían lo que están haciendo ni nos seguirían obligando a tomar medidas que van a hundir más la demanda, la generación de ingresos, o incluso la posibilidad de que paguemos la deuda que dicen querer que paguemos. Si desearan realmente frenar la presión de los mercados bastaría que el Banco Central Europeo fuese lo que no es, y que se adoptara una estrategia de creación de actividad y empleo para toda Europa en el marco de un pacto global de rentas, pero es que no buscan eso. Quieren que la prima de riesgo siga subiendo para extorsionar más fácilmente y acelerar lo que revestirán como una situación de emergencia que no admita retóricas. Se ríen de nosotros porque lo que van buscando es someter a nuestra economía y no a salvarla en un marco de cooperación y unión europeas.

La última tomadura de pelo de quienes se pasan todo el día diciendo que hay que respetar a los mercados y dejarlos que actúen con plena libertad ha sido salvar una vez más la cara de los bancos permitiendo valorar sus activos a precios “razonables” en el marco de una agencia inmobiliaria sui generis, como ya adelantamos que harían en nuestro libro Lo que España necesita. Es decir, que una vez más se pasan por el forro lo que establecen libremente los mercados que tanto dicen respetar: si el precio razonable no es el que fijan los mercados ¿para qué puñetas sirven? Se ríen de nosotros porque una vez más nos están robando delante de nuestra mismos ojos.

En España es nuestro propio gobierno quien se ríe de nosotros engañándonos sin piedad.

El ministro de Economía alaba sin descanso a las autoridades europeas, agradece sus propuestas razonables y jura y perjura que haremos todo lo que sea necesario para contentar a los mercados, porque es lo que más nos conviene. Pero, justo al mismo tiempo, el de Asuntos Exteriores suplica al Banco Central Europeo (donde hemos perdido la influencia que teníamos, aunque tampoco podamos decir que la hayamos utilizado precisamente a nuestro favor) para que intervenga contra los mercados y ponga formes a los especuladores. Un alarde de discurso coherente y de sincera estrategia compartida. El ministro de Hacienda, que ya ocupa la cartera por segunda vez, reconoce que ha de subir el IVA porque es un incompetente que no sabe hacer que todos paguen lo que tiene que pagar y Cospedal se consolida como la mayor y más desvergonzada demagoga del reino. Ahora carga contra la función pública sin caer en lo que ella tendría que ser la primera en recordar: que en España hay menos trabajadores públicos en relación con la población activa total que en la media de los Quince, que se gasta menos en retribuirlos, que nuestro sector público es bastante más reducido que el de los países más avanzados y competitivos de nuestro entorno, y que esos seres despreciables a los que se refiere y a los que ya está poniendo en la calle son los maestros o los médicos de los hijos de familias que no pueden pagarse servicios privados, por cierto, casi siempre de peor calidad que los públicos a pesar de que disponen de más recursos y de que no asumen todas sus cargas. Y olvidando, sobre todo, que la función pública con la que quieren acabar fue la mejor e imprescindible solución para evitar que las oligarquías de los partidos (de las que ella forma parte) se hicieran dueñas del Estado en perjuicio de la mayoría de la población.

Pobre España y pobre pueblo español, tan silencioso y obediente. Vibra de patriotismo cuando gana La Roja pero enmudece cuando le roba una potencia extranjera o cuando su gobierno le miente y le traiciona.

Fuente: Blogs Publico.es
Leer más...
"Una pulga no puede picar a una locomotora, pero puede llenar de ronchas al maquinista" (Libertad, amiga de Mafalda)