9.9.11

Acuífero Puelche: Una gran reserva de agua en peligro...

En azul, parte del Acuífero Guaraní. En verde, el Acuífero Puelche

Introducción

La gran mayoría de los habitantes del área metropolitana de Buenos Aires desconoce la existencia de este importante recurso, a pesar de estar parado sobre él.

El acuífero Puelche es una de las mayores reservas mundiales del principal insumo químico de la biosfera: El Agua. Lo cual no es poco en un mundo cada vez más sediento. Sin embargo esta importante fuente de agua subterránea está poco investigada, se encuentra ignorada, descuidada y nadie controla cómo y quién la contamina y sobre-explota.

Aguas Subterráneas

Las aguas subterráneas forman parte del ciclo hidrológico. Parte del agua superficial, se infiltra naturalmente y llega a los acuíferos donde se acumula en forma dinámica ya que se mueve recorriendo grandes distancias.

¿Qué es un acuífero?

Acuífero, en hidrología, capa porosa de roca capaz de almacenar, filtrar y liberar agua. La capa de roca (o estrato) contiene muchos poros que, cuando se conectan, forman una red que permite el movimiento del agua a través de la roca.
Hay dos tipos de acuíferos: acuíferos confinados y acuíferos friáticos. Los acuíferos confinados tienen una permeabilidad al agua muy pequeña o nula debido a que el estrato está, o bien cubierto por una capa de roca, o bien dentro de una región envuelta en roca; esto permite al agua moverse sólo por la región confinada. Hay pocos acuíferos verdaderamente confinados, la mayoría aporta apreciables cantidades de agua por filtración lenta durante largos periodos de tiempo. La capa superior de un acuífero friático está descubierta. El agua almacenada en estas rocas puede liberarse en manantiales o ser extraída mediante pozos cuando el agua se mueve hacia la superficie. Los acuíferos más comunes se encuentran en roca arenisca y piedra caliza.
Los acuíferos semiconfinados tienen un comportamiento intermedio entre los confinados y los freáticos.
Los acuíferos cumplen funciones de almacenamiento, transmisión y de protección de la calidad de las aguas que contienen, y les confieren un gran valor tanto económico como estratégico.

Uso del agua subterránea

Existen diferentes formas de acceso a los acuíferos subterráneos.
  • Captaciones domiciliarias de extracción manual o por bombeo.
  • Captaciones por los servicios públicos de agua potable.
  • Captaciones para embotellamiento (de aguas minerales o para fabricar gaseosas)
  • Industrias que tienen alta demanda de agua hacen sus propias perforaciones.
  • Los servicios públicos (como los que prestan o prestaban Obras Sanitarias de Buenos Aires, Aguas Argentinas y los de los municipios) que captan agua subterránea para su distribución.

Acuíferos de Buenos Aires

  • 1º acuífero o Napa freática: se ubica desde 0 hasta los 10 m de profundidad con respecto a la superficie. Posee un techo (nivel freático) que fluctúa con el régimen de lluvias.
  • 2º acuífero o Pampeano: se encuentra aproximadamente entre los 10 y 40 metros por debajo del nivel del mar, de acuerdo a la cota del terreno. Suele estar semiconfinado a presión.
  • 3º acuífero o Puelche: se encuentra aproximadamente entre los 40 y 70 metros por debajo del nivel del mar, suele estar semiconfinado a presión. Está compuesto principalmente por Arenas finas y medianas.
  • 4º acuífero o Paraná: se encuentra aproximadamente entre los 70 y 160 metros por debajo del nivel del mar, suele estar semiconfinado a presión. Está compuesto principalmente por Arenas finas y fósiles marinos.
  • 5º y 6º acuíferos ú Olivos: se encuentran aproximadamente entre los 160 y los 410 metros por debajo del nivel del mar, suelen estar semiconfinados a presión.
Los acuíferos están conectados entre sí y con el ciclo hidrológico formando parte de un sistema hidráulico.

Estado de Nuestros Acuíferos

  • 1º acuífero o Napa freática: "En algunas zonas se encuentra agotada y en otras aflorando a veces como respuesta a períodos muy lluviosos, o por cese de la explotación de acuíferos inferiores a la misma". "Son aguas en general de mala calidad por su contaminación química y bacteriológica con pozos sépticos domiciliarios. Su techo acompaña la morfología de la superficie. A veces emerge en forma de lagunas y otra aparece a los 4 o 10 metros de profundidad".
  • 2º acuífero o Pampeano: Es el primero con cierto grado de confinamiento ya que se encuentra limitado superior e inferiormente por sedimentos medianamente permeables. Los caudales de extracción que proporciona este acuífero son muy dispares y dependen de su emplazamiento. En cuanto a su calidad, las aguas de este acuífero son duras, (muchas veces con excesos de nitratos) y frecuentemente presentan contaminación bacteriológica y de elementos químicos provenientes de residuos industriales que son derivados a pozos filtrantes.
  • 3º acuífero o Puelche: Es la segunda napa semiconfinada y su piso está formado por las denominada arcillas verdes del Paraná (prácticamente impermeables), las cuales limitan la filtración vertical descendente. Pero su techo posee otro tipo de sedimentos (semipermeables) que le permite la conexión hidráulica con los acuíferos superiores. "Por su extensión, su fácil acceso mediante perforaciones, caudales y calidad química de sus aguas se ha convertido en el recurso hídrico subterráneo más explotado en el país, principalmente para consumo humano".
  • 4º acuífero o Paraná: Proporciona caudales altos pero es de agua salada, a pesar de lo cual es explotado en algunas ocasiones para consumo industrial en lugares donde es más pronunciado el agotamiento o salinización del Puelche.
  • 5º y 6º acuíferos ú Olivos: son salados y no se lo utilizan.

Acuífero Puelche

El acuífero Puelche alberga 300 billones de litros de agua, cantidad difícil de imaginar. Quizás una buena forma de verlo es pensando que si la dividimos entre los 6.000 millones de humanos que poblamos el mundo, obtenemos 200.000 litros por persona, una pileta de natación de gran tamaño. Lo cual equivale a más del agua que una persona consume para bebida en toda su vida.
  • La buena noticia es que somos dueños de una de las mayores reservas mundiales de agua potable,
  • La mala es que lo estamos deteriorando de manera irreversible.

¿Qué es el Puelche?

Es una inmensa masa de agua pluvial (de lluvia) infiltrada en el suelo y contenida en un manto subterráneo de arenas y sedimentos porosos, que se ubica entre dos gruesas capas de sedimentos tirando a arcillosos y poco permeables, se lo encuentra entre los 15 y 120 metros según el sitio de la llanura en que se ubique. Pero no bajo toda ella, sólo bajo la llamada Pampa Ondulada; es decir que ocupan una superficie de 230.000 kilómetros cuadrados del noroccidente bonaerense y el sudoccidente santafesino.
El Puelche llega hasta la mitad de la provincia de Santa Fé, este de Córdoba y NE de Bs. As hasta la Bahía de Samborombón. Hacia Córdoba se vuelve salado y hacia el Paraná es dulce.
El agua que satura las Arenas Puelches proviene de las lluvias que percola desde arriba atravesando los sedimentos.
Esta especie de río subterráneo de agua y arena está en movimiento horizontal, a una velocidad de entre 2 y 10 metros por día: el acuífero se recarga de lluvia en su centro (más o menos la zona de Pilar) y se descarga hacia sus bordes, que son el Paraná y el Plata, por el Nor-Nordeste, y el río Salado, por el Sur.

Comienzos de su explotación

"La Gran Aldea empezó a echar manos de él en épocas de Sarmiento, tras haber contaminado durante siglos las agua de las napas superficiales con sus pozos ciegos, una costumbre que se pagaba con epidemias a repetición de cólera y tifus.
Cuando surgió la primer red hídrica urbana del país, miles de aljibes de 10 metros de profundidad que abrevaban en el ya contaminado acuífero Pampeano cedieron paso a unas pocas estaciones bombeadoras gigantes que bajaban 20 o más metros hasta el Puelche. Se entendía que, apretado por arriba y abajo entre grandes capas de arcilla, el Puelche venía garantizado de fábrica contra contaminaciones desde la superficie".
Esto es parcialmente cierto, ya que el sistema multiacuífero Pampeano-Puelche está hidráulicamente interconectado en forma vertical. Esto quiere decir que el agua del Pampeano desagua verticalmente al Puelche a través de su capa de arcillas, aunque muy lentamente, a razón de dos milímetros por día. Es decir que el agua del Pampeano va recargando al Puelche sin prisa ni pausa. Esto quedo de después de varios brotes de cólera y fiebre amarilla en 1871.
En la década del 30, el Puelche empezó a ser sobreexplotado. A partir de 1940 la gente comienza a realizar pozos domiciliarios en el 2º acuífero (el Pampeano) y OSN toma agua del 3º acuífero (el Puelche). Por lo tanto el sistema se empezó a deprimir y desapareció la primera napa y el agua se encontraba recién a los 30 metros. Por otra parte los pozos ciegos y cloacas que filtraban comenzaron a contaminar las napas.

Situación del Acuífero Puelches hacia 1980

Debido a la extracción intensiva del agua subterránea, se observan importantes fenómenos de depresión regional en las áreas más densamente pobladas Esta sobre-explotación produjo efectos tan notorios como:
  • Inversión de la circulación del agua subterránea. Naturalmente el agua escurría hacia el estuario del Río de la Plata, a fuerza de bombear desde el centro se había invertido dicha circulación; produciéndose el efecto contrario: el flujo subterráneo se dirige desde la costa hacia los centros poblados del Gran Bs. As.
  • La inversión de la circulación subterránea del Puelche, también produjo el ingreso de agua salina (por la década del 30) provenientes de acuíferos costeros. La sal provenía del propio Puelche, pero de sus zonas de descarga (Bahía Samborombón y Río Salado).
  • Depresión del nivel del recurso. El descenso de los niveles del acuífero desde los años 20, dio origen hacia 1980 a los grandes conos de depresión regionales, es decir zonas donde las napas están muy bajas o desaparecieron. Con lo cual los pozos tuvieron que bajar hasta 70 metros o más para encontrar agua. Esto trajo aparejado otras dos consecuencias:
  • Filtración vertical descendente hacia el acuífero Puelches de la napa freática, dado que los acuíferos están conectados.
  • "Potencial acceso a los acuíferos de contaminantes agroquímicos utilizados en la periferia del conurbano" .

Situación del Acuífero Puelche en la Actualidad

Algunos conos de depresión siguen existiendo en las zonas donde el agua subterránea sigue siendo una fuente importante de abastecimiento. "Otros conos, en cambio sufrieron fuertes variaciones producto del traspaso en la fuente de abastecimiento domiciliaria. El abastecimiento por agua subterránea fue reemplazado por agua superficial del Río de la Plata, lo que trajo aparejado el rápido ascenso de los niveles de agua del acuífero Puelches y la desfiguración del cono afectado.
Igual fenómeno de ascenso se registra en la napa freática, que en muchos lugares había desaparecido, al decrecer la filtración por el aumento de carga en el acuífero Puelches. Ayuda también a este proceso de ascenso el crecimiento en los últimos años de la recarga natural, por el marcado aumento de las precipitaciones pluviales en la zona y posiblemente la tendencia de las grandes industria consumidoras del recurso a utilizar agua subterránea proveniente del 4to acuífero en reemplazo de la proveniente del Puelche"3.
En algunas zonas sobreexplotadas se detecta un aumento de los contenidos salinos; debido al continuo avance del frente salino y a la infiltración descendente del Pampeano.

¿Por qué es importante preservar al Acuífero Puelche?

El Puelche es único en todo sentido. Entre los seis acuíferos que están apilados verticalmente bajo nuestros pies en la pampa húmeda, es el único potable. Hay otros más superficiales pero están agotados o contaminados y los otros más profundos son salados.
Actualmente el Pampeano es un asco: está lleno de sales, contaminantes cloacales e industriales. Tomar agua de aquí es exponerse a diarreas y diversas infecciones, "de esas que hacen estragos en la niñez del segundo y tercer anillo del conurbano porteño, donde la beben unos dos millones de personas".
"El Puelche es la principal reserva de agua potable de la Argentina. Da de beber a buena parte de nuestro mayor conglomerado urbano, provee a sus industrias y riega la zona que genera casi todo el producto bruto agrícola del país" 4 (el verdeante cinturón Rosafé)
Entonces se puede afirmar que "la Reina del Plata está aquí gracias al Puelche y no al Plata, como cree la gente". "Como el país no tiene otro acuífero similar, no hubo ni hay ciudades que puedan rivalizar con la megalópolis metropolitana. Más allá de historias de puertos, aduanas y ferrocarriles, la razón última de la megacefalía argentina es hidrogeológica. Tener la mayor reserva de agua potable de un país árido en un 75% de su superficie, pesa. Y cómo".
Fuera de los límites del acuífero Puelche, existen acuiferitos, muchos de los cuales están en contacto con lechos de cenizas volcánicas, "de modo que brindan una sopa de arsénico, flúor, selenio y otras sustancias peligrosas. Es lo que sucede, por ejemplo, en Venado Tuerto, provincia de Santa Fé".

Conclusiones

Queda claro que el Puelche es único. Y es importante hacernos las siguientes preguntas para actuar en consecuencia.

¿Se puede recuperar el Puelche urbano?

Imposible: es agua confinada en arenas subterráneas, lejos de la acción depuradora del oxígeno atmosférico".

¿Se puede evitar que se siga percudiendo?

Es difícil pero posible. Se deben controlar a las industrias, mejorar los rellenos sanitarios para evitar que el mercurio de las pilas alcance las napas y sanear el Matanza - Riachuelo y el Reconquista. Esto último resulta extraño, pero "la contaminación química del fondo del Reconquista (un repositorio de plomo, cromo, cobre, arsénico y otros metales tóxicos) va propagándose bajo tierra hacia el deprimido acuífero Pampeano, que a su vez la llevará lentísima hasta el Puelche. Donde puede migrar centenares de kilómetros y durar miles de años".

¿Qué tiene que ver el Puelche con las inundaciones de Lomas de Zamora y Avellaneda?

Desde que en esta zona no se explota el Puelche, el agua freática no es succionada por el Pampeano, y considerando que el agua de uso doméstico (traída por la empresa de aguas desde el Río de La Plata) es descargada por los pozos negros sobre el freático (por ausencia de cloacas), este último no sólo se contamina sino que aflora, estando casi a nivel del suelo. Lo cual produce diversos inconvenientes: desbordes de pozos ciegos, propagación de enfermedades, inundaciones de sótanos y garajes.

¿Qué decir del Puelche que yace bajo el campo?

La agricultura intensiva de la Pampa Húmeda y el consecuente aumento en el uso de fertilizantes, ha provocado un fuerte aumento de nitratos y fosfatos que se están incorporando en arroyos y napas rurales.
Es fundamental pensar en la urgente implementación de un Sistema Integrado de Protección del Agua Subterránea, partiendo de la base de que es mucho menos costosa la protección que la depuración de la contaminación o el desarrollo de nuevos suministros de agua.
Es muy preocupante que no se esté trabajando en un Plan de Manejo Integral del Puelche. ¿Será porque es un problema invisible?

Fuente: Ambiente ecológico

NOTA: Este artículo es del año 2001
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31.3.11

Libia: impacto de los misiles crucero de uranio empobrecido

El apoyo militar a los golpistas de Benghazi contra el dictador de Trípoli se está desarrollando en detrimento de la población civil. De cada 10 misiles disparados más o menos uno se sale de control y se estrella en cualquier punto de la zona a la que se apunta. Pero todos los misiles, tanto los dotados de una cabeza revestida de uranio empobrecido como los que sólo tienen uranio empobrecido en los estabilizadores, contaminan la zona. O sea, este bombardeo supuestamente «humanitario» matará a miles de civiles en los años venideros, indica el profesor Massimo Zucchetti.


Las problemas vinculados al uranio empobrecido y su toxicidad han desbordado varias veces el campo de la ciencia en los últimos años. El autor de este trabajo se ocupa de la protección radiológica desde hace dos décadas y del uranio empobrecido desde el año 1999. Después de una experiencia de publicación de trabajos científicos en revistas, de presentaciones en coloquios internacionales y conferencias en Italia sobre el uranio empobrecido, este artículo trata de hacer una estimación del impacto que el uso de uranio empobrecido en la guerra contra Libia (2011) está teniendo sobre el medio ambiente y la salud. Informes sobre su uso han aparecido en los órganos informativos desde el principio del conflicto.

Dadas sus características físicas específicas, en particular por su densidad que lo hace extremadamente penetrante, así como por su bajo costo –la producción de uranio empobrecido cuesta alrededor de 2 dólares el kilogramo– y la dificultad que presenta su tratamiento como desecho radioactivo, el uranio empobrecido ha encontrado excelentes modalidades de utilización en el sector militar.

Si recibe el tratamiento adecuado, la aleación U-Ti (Uranio-Titanio) constituye un material muy eficaz para la construcción de elementos penetrantes impulsados por energía cinética, de barras metálicas densas capaces de perforar un blindaje si se usan como proyectiles de alta velocidad.

El proceso de penetración pulveriza la mayor parte del uranio, que estalla entonces en fragmentos incandescentes –se produce una violenta combustión de casi 5 000˚ C– cuando sale al aire del otro lado del blindaje perforado, aumentando así el efecto destructivo.
Esta propiedad se llama piroforicidad y es, por ejemplo, una característica que se encuentra en el azufre de las cerillas o fósforos domésticos. O sea, además de su elevada densidad, la piroforicidad aumenta el interés que presenta el uranio empobrecido para diversas aplicaciones, en particular como arma incendiaria (API: Armour Piercing Incendiary, o sea como elemento penetrante incendiario contra el blindaje).
Finalmente, en la fase de impacto contra el objetivo, la relativa dureza del uranio empobrecido (en una aleación con titanio) proporciona al proyectil la capacidad de afilarse a sí mismo. En otras palabras, el proyectil «no se aplasta» contra el blindaje convirtiéndose en una «cabeza plana» –como sucede, por ejemplo, con un proyectil de plomo– sino que mantiene su forma puntiaguda hasta su total fragmentación, sin perder por lo tanto sus propiedades de penetración.

El uranio empobrecido ha sido empleado en los campos de batalla de la guerra del Golfo de 1991; durante los bombardeos OTAN/ONU contra la República serbia de Bosnia, en septiembre de 1995; contra Yugoslavia, durante la primavera de 1999; y, ya en este siglo, en el ataque contra Afganistán y nuevamente contra Irak en 2003.

El uso de dispositivos de uranio empobrecido en las guerras de Somalia y de Bosnia central y centro-oriental –sobre todo en amplias zonas alrededor de Sarajevo– en los años 1990, en Palestina y en los polígonos de tiro sometidos a la autoridad de las fuerzas militares de la OTAN, sólo ha sido documentado de forma incompleta.

Entre los armamentos que utilizan el uranio empobrecido hay que citar también el misil crucero tipo Tomahawk, cuyo uso en la guerra de los Balcanes de la primavera de 1999 –aunque no ha sido reconocido por la OTAN– ha sido confirmado gracias a lo que se ha encontrado en el lugar así como por fuentes de la Unión Europea.

Por otro lado, el manual de los oficiales, entregado a todos los uniformados enviados a Kosovo, incluía recomendaciones a seguir al pie de la letra sobre la presencia de uranio empobrecido en aquel territorio y, en particular, en los misiles Tomahawk. La introducción del manual indica lo siguiente: «Los vehículos y equipamiento del ejército serbio en Kosovo pueden constituir una amenaza para la salud de los militares y civiles en contacto con ellos. Los vehículos y el equipamiento que se encuentren destruidos, averiados o abandonados deben ser inspeccionados y manipulados solamente por personal calificado. Los peligros pueden provenir del uranio empobrecido como consecuencia de los daños provocados por la campaña de bombardeos de la OTAN, en el caso de los artefactos alcanzados directa o indirectamente. Además, los colimadores contienen tritio [Un isótopo radioactivo. Nota del Traductor al español.] y los instrumentos e indicadores pueden haber sido tratados con un barniz radioactivo, peligroso para quienes se pongan en contacto con los artefactos para inspeccionarlos». Aparece después una serie de consejos sobre cómo evitar la explosión del uranio empobrecido. El manual dice textualmente: «Evítese todo artefacto o material que usted sospeche que pueda haber sido alcanzado por municiones que contengan uranio empobrecido o por misiles crucero Tomahawk. No recoja o coleccione municiones de uranio empobrecido encontradas en el terreno. Informe inmediatamente a su puesto de mando sobre el área que usted estima que pueda estar contaminada. Donde quiera que usted se encuentre, delimite la zona contaminada con cualquier material encontrado en el lugar. Si se encuentra usted en una zona contaminada póngase, como mínimo, la máscara y los guantes protectores. Aplique la mejor higiene personal. Lave frecuentemente su cuerpo y su ropa».

Las evaluaciones sobre la cantidad de uranio empobrecido utilizado en los misiles son divergentes. Varían, en particular, según la diversas fuentes, entre valores de alrededor de 3 kilogramos hasta unos 400 kilogramos. Véase la nota que contiene la compilación de las distintas fuentes que se pueden encontrar sobre el tema, lo suficiente importante como para permitir la elaboración de un estimado del impacto medio ambiental.

Los desmentidos previsibles sobre la presencia de uranio en estos misiles pueden ser comparados con la compilación que aparece al final de este trabajo así como con las fuentes de origen militar.

Esta gran variabilidad en los datos se explica fácilmente. Algunos misiles crucero son de cabeza reforzada con uranio empobrecido y otros no. Pero estos últimos también contienen uranio empobrecido, no en la cabeza sino en las alas, como elemento estabilizador del vuelo. Podemos entonces definir dos casos:
- Hipótesis alta: misil crucero con uranio en la cabeza del misil. Consideramos 400 kilogramos de uranio empobrecido;
- Hipótesis baja: misil crucero SIN presencia de uranio en la cabeza. Consideramos 3 kilogramos de uranio empobrecido en las alas.
Cálculo del impacto sobre el medio ambiente y la salud

En la amplia literatura que el autor ha dedicado al problema del uranio empobrecido ya se había abordado anteriormente el cálculo de la contaminación radioactiva con uranio imputable a los misiles crucero, en particular a los que se dispararon contra Bosnia en 1995. Ese estudio también puede consultarse a través de Internet, al igual que en la revista científica Tribuna biologica e Medica.
Si se toman los modelos utilizados en el citado artículo, es posible deducir cuál es la situación en el terreno, en los lugares de inhalación, mediante un cálculo destinado sólo a precisar si, al menos en un caso realista, el volumen de las dosis en el terreno permite restar importancia al problema.

Consideremos el impacto de un misil crucero del tipo Tomahawk portador de 3 kilogramos (en el mejor de los casos) o de 400 kilogramos (en el peor de los casos) de uranio empobrecido.
El impacto produce una nube de residuos cuya dimensión es variable, después de una violenta combustión de unos 5 000˚ C. Como ya dijimos, los granos de polvo se componen de partículas cuyas dimensiones son del orden de la micra [0,5 - 5]. A 500 o 1 000 metros del punto de impacto se pueden respirar nubes con densidad suficiente como para causar dosis significativas, compuestas de partículas cuya masa es de cerca de 0,6 hasta unos 5 nanogramos (6-50 x 10-10gr.).

Se hizo una estimación siguiendo el código de cálculo de dosis GEN II, despreciando los efectos provenientes del incendio y considerando solamente la exposición debida a la inhalación durante una hora por dispersión simple del material, sin entrar a considerar ciertos factores que pudieran traducirse en un incremento ulterior de la exposición. En el espacio de una hora es posible inhalar granos de polvo radioactivo provenientes de la nube en cantidades que ya resultan notables.

Es necesario tener en cuenta el hecho que numerosos fluidos y dinámicas del cuerpo atmosférico (dirección del viento, gradiente vertical de la temperatura, etc.) pueden causar, en ángulos sólidos relativamente pequeños, concentraciones de contaminante de varios órdenes de importancia superiores incluso a los que se obtendrían con un cálculo de dispersión uniforme, no compatible con ese escenario.
El grupo crítico, en ese caso, resulta ser precisamente el de las personas «afectadas» por la nube de granos de polvo.

Según la estimación de probabilidades que se expondrá en este trabajo, un misil que alcanza su objetivo puede quemarse y esparcir partículas oxidadas de polvo en el medio ambiente.

Alrededor del 70% del uranio empobrecido que contienen los misiles, de los que se supone que por ser «inteligentes» siempre dan en el blanco, se quema. Alrededor de la mitad son óxidos solubles.

La granulometría de las partículas que conforman el polvo de óxido de uranio empobrecido pertenece totalmente al tipo de polvo que puede respirarse y así se crea polvo ultrafino. En particular, el diámetro de las partículas es en ese caso más fino que el polvo de uranio empobrecido de origen industrial, que resulta común en el medio de la industria nuclear. Se habla aquí de la gran mayoría del polvo contenido en el rango micra, del cual una parte significativa es de un diámetro inferior a una micra.

En cuanto al destino del polvo de uranio empobrecido en el cuerpo humano, la principal vía de absorción es –como se sabe– la inhalación. Como se ha dicho, una parte del polvo es soluble y otra parte no se disuelve en los fluidos corporales.

Debido a las características de los óxidos de uranio empobrecido de origen militar, es necesario subrayar cómo difiere el comportamiento de estos en relación con el de los polvos industriales de uranio. En todo caso es posible suponer, según la ICRP [Siglas en inglés de la Comisión Internacional de Protección Radiológica. Nota del Traductor.], que alrededor del 60% de lo que se inhala se deposita en el aparato respiratorio y que el resto es expulsado a través de la expiración.

Se debe tener en cuenta que alrededor del 25% de las partículas que presentan un diámetro cercano a 1 micra se mantienen durante largo tiempo en los pulmones, mientras que el resto se deposita en las vías aéreas superiores, pasa al aparato digestivo y es eliminado de allí en su mayor parte a través de las vías urinarias, mientras que pequeñas partes se acumulan en los huesos.

Alrededor del 25% de las micropartículas que se mantuvieron en los pulmones se comporta como un material de clase M, según la ICRP, o sea que se disuelve lentamente en los fluidos corporales, mientras que el resto es insoluble.

Ese tipo de comportamiento y de exposición no se ha estudiado en ninguna situación anterior de exposición a emisores alfa en los pulmones, que se haya detectado en el medio civil. La modalidad de exposición es por lo tanto muy diferente de las que han servido como base a la hora de recoger las equivalencias entre dosis y daños en materia de protección radiológica.

Es por lo tanto totalmente incorrecto –aunque constituya un punto de referencia– extrapolar evaluaciones de riesgo por exposición a ese tipo de micropolvos radioactivos a partir de datos recogidos en los casos de los mineros que trabajan con uranio, y también –resulta evidente– en los casos de las personas gravemente contaminadas por la radiación en Hiroshima y Nagasaki. Los estándares de protección radiológica de la ICRP se basan solamente en esas experiencias y, por consiguiente, pueden resultar en subestimaciones del riesgo.
Al pasar posteriormente a otros tipos de toxicidad diferentes a la radiológica, resulta entonces plausible que:

- dado el componente fino y ultrafino de los polvos de uranio empobrecido de origen militar,
- dada la toxicidad química del uranio;

La contaminación ambiental debida a los óxidos de uranio empobrecido de origen militar presente toxicidad tanto química como radiológica. Es necesario evaluar el efecto sinérgico de ambos componentes.
En otras palabras, la radioactividad y la toxicidad química del uranio empobrecido podrían actuar juntas creando un efecto de «cóctel» que aumenta el peligro posteriormente.

Hay que resaltar además el hecho que el clima árido de Libia favorece la dispersión de las partículas de uranio empobrecido en el aire, partículas que los civiles seguirán respirando durante años. El principal mecanismo de exposición a mediano y largo plazo tiene que ver con la resuspensión de polvos y con la subsiguiente inhalación de los mismos.

La metodología y los resultados vinculados a ese modela ya se han publicado en otros trabajos del autor, a los que remitimos aquí. Sólo resaltamos aquí las aplicaciones y variaciones del modelo aplicado y ya publicado, y en particular que:

- el cálculo de compromiso (semi vida, NdT del texto original en italiano al francés) de dosis es de 70 años, no de 50 años, según lo recomendado por el ICRP.
- Se utilizaron datos actualmente aproximados sobre la distribución de la población alrededor de los puntos de impacto, que también toman en cuenta la utilización principal de los proyectiles de uranio empobrecido en zonas pobladas.

Los resultados del modelo pueden resumirse de la siguiente manera:
- CEDE (Committed effective dose equivalent) (Dosis colectiva): 370 mSvp in 70 y, por 1 kilogramo de uranio empobrecido oxidado y esparcido en el medio ambiente.
- CEDE anual máxima durante el primer año (76 mSvp), durante el segundo año (47 mSvp) y durante el tercer año (33mSvp).
- La vía de exposición es enteramente la inhalación del polvo. Son los pulmones el órgano que se convierte en blanco (97,5% de la contribución a la CEDE).
- Entre los nucleidos responsables, el U238 representa el 83% de la CEDE y el U234 representa el 14%.

En cuanto a la cantidad total de uranio empobrecido oxidado disperso en el medio ambiente, esta evaluación se basa en los datos que reporta la prensa internacional: durante el primer día de la guerra, el Pentágono declara haber disparado –junto con los británicos– 112 misiles crucero hacia el territorio libio. ¿Cuántos misiles van disparar antes de que termine la guerra? Como no podemos saberlo, basaremos nuestra hipótesis en la cantidad de 1 000 misiles para que el lector pueda estimar fácilmente el impacto sobre el medio ambiente y sobre la salud mediante la aplicación de una simple regla de tres que incluiría la cantidad exacta de misiles que se contabilicen al final del conflicto.

Si las cabezas de todos los misiles estuvieran «desprovistas» de uranio empobrecido, tendríamos de todas maneras una cantidad de: 1000 x 3 = 3000 kg = 3 toneladas de uranio empobrecido (en el mejor de los casos).

Si todos los misiles tuvieran cabezas de uranio empobrecido, tendríamos una cantidad de hasta 400 000 kilogramos, o sea 400 toneladas de uranio empobrecido.

Para evaluar la gravedad basta con comparar ese dato con las 10 o 15 toneladas de uranio empobrecido que se lanzaron en Kosovo en 1999. Supongamos que alrededor del 70% del uranio se quema y se esparce en el medio ambiente. Llegamos así a un estimado de la cantidad de óxidos de uranio empobrecido igual a alrededor de 2,1 toneladas (en el mejor de los casos) y 280 toneladas (en el peor de los casos). Lo anterior permite por consiguiente estimar una CEDE (dosis colectiva) para toda la población equivalente a:

- en el mejor de los casos: 370 mSvp/kg x 2 100 kg = 780 Svp aproximadamente. – en el peor de los casos: 370 mSvp/kg x 280 000 kg = 104 000 Svp aproximadamente.
Tenemos que recordar que no es correcto –aunque constituya un punto de referencia– extrapolar evaluaciones por exposición a este tipo de micropolvos radioactivos a partir de los estándares de protección radiológica de la ICRP, que son los adoptados para el código GEN II. Si de todas formas aplicamos también aquí el coeficiente de 6% Sv-1 para el riesgo de aparición de tumores, obtenemos aproximadamente:

- en el mejor de los casos: alrededor de 50 casos más de tumores previstos en 70 años.
- en el peor de los casos: alrededor de 6 200 casos más de tumores previstos en 70 años.
Conclusiones

Los riesgos de exposición al uranio empobrecido que corre la población libia como consecuencia del uso esa sustancia en la guerra de 2011 han sido evaluados con el enfoque más amplio posible, tratando de tener en cuenta algunos resultados recientes de estudios en la materia.

Este tipo de exposición no ha sido estudiado en ninguna situación anterior de exposición a receptores alfa en los pulmones que se hayan encontrado en el entorno civil.

Sin embargo, la evaluación que se ha hecho de las dosis y del consiguiente riesgo en las dos situaciones (según se trate de misiles «sin uranio» o «con uranio») permite llagar a ciertas conclusiones.

En el primer caso (el mejor caso), el número de tumores esperados es muy exiguo y absolutamente no significativo desde el punto de vista estadístico. Esta dificultad estadística –es casi inútil señalarlo– no tiene nada que ver con una absolución de ese tipo de práctica, con su aceptación y menos aún con una afirmación de que tenga poca importancia, o incluso de que pueda ser inocua. Por el contrario, en el segundo caso (que es el peor caso), nos encontramos ante un número de aparición de tumores que se sitúa en varios miles. Dichos tumores alcanzarían evidentemente un nivel epidemiológico y constituyen, sin duda alguna, una fuerte preocupación.

Es necesario, por lo tanto, que los ejércitos que están bombardeando Libia aclaren con pruebas reales, no con cómodas afirmaciones, la presencia o no, y en qué cantidades, de uranio empobrecido en sus misiles. En el pasado se produjeron «desmentidos oficiales» sobre la presencia de uranio en los misiles crucero. Sin embargo, al ser estos desmentidos provenientes de medios militares, el autor estima estar en su derecho al considerarlos, como mínimo, con cierta prudencia.

Basadas en los datos que se encuentran a nuestra disposición, las estimaciones sobre la evolución de los casos de tumores para los próximos años en Libia resultan, debido a esta práctica totalmente injustificada, absolutamente preocupantes. La discusión sobre la incidencia relativa de cada uno de los agentes teratógenos utilizados en una guerra (químicos, radioactivos, etc.) nos parece poco importante e incluso, permítannos señalarlo como conclusión, poco respetuosa de un dato que constituye un hecho: los muertos en Libia por causa de este ataque sobrepasan y sobrepasarán de lejos cualquier cifra que pueda definirse algún día como «el precio necesario».

Es importante, finalmente, recoger datos y estudios –existen muchos– sobre los efectos que las «nuevas guerras» tienen en el hombre y en el medio ambiente. Hay que mostrar la manera como nuestras armas modernas, que nada tienen de “quirúrgicas”, producen daños inaceptables. Hay que estudiar el impacto que han tenido, en los hombres y en el medio ambiente que las han sufrido, las guerras «humanitarias» registradas desde 1991.

Massimo Zucchetti

Fuente: Red Voltaire
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1.12.10

El sol, ¿nuevo "petroleo" de Cuba?

La energía es independencia. La energía es Poder.



Excelente documental de Anne Delstanche, cineasta belga... sobre la estrategia energética de Cuba.

En este trabajo cuenta con la colaboración de Rolando PUJOL.

Un documental sobre el desarollo de las energias renovables en Cuba.
Cuba da un paso decidido hacia las energías alternativas, solar, eólica, hidraúlica, biogaz... El país fabrica paneles solares con su propia tecnología. Coopera con varios países en el marco del ALBA. ¿Será posible ser independiente a mediano plazo gracias a las energías renovables?


Le soleil, nouveau "pétrole" de Cuba? - El sol, nuevo "petroleo" de Cuba? Version corrigée. from Anne Delstanche on Vimeo.



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30.4.10

El sistema se autodestruye - Señales del Apocalipsis: Prepárense para el desenlace

Las siete plagas de la destrucción parecen haberse desatado sobre el planeta y la humanidad nivelada y regida por el sistema capitalista. Es como si hubiera estallado un aviso de Apocalipsis. Pero no se trata de la Biblia ni de la ira de Dios. Se trata de una acción-reacción matemática. Se trata de un principio de acumulación de factores. Una ecuación numérica. Sumas y restas, de acciones irracionales que llevan a un desenlace interactivo. Tres líneas del Apocalipsis que avanzan hacia un solo desenlace. La destrucción del planeta con nosotros sobre él. Y lo peor: Nadie lo puede detener. Es como si al sistema, que se quedó impune y sin enemigos, le hubiera llegado la hora de la implosión. De una autodestrucción asegurada, como emergente de su propia acción depredadora a escala planetaria. ¿El castigo de Dios? No, el castigo de la vida. Una lección última del Universo totalizado, a un sistema asesino que se erigió en "mundo único" matando al propio cerebro humano y pasando por encima de las leyes de la lógica y el sentido común.

Por Manuel Freytas (*)
manuefreytas@iarnoticias.com


No se trata de una profecía bíblica ni de una teoría conspirativa. Se trata de un emergente matemático: El planeta Tierra está en crisis.

Y la crisis (completamente mensurable y analizable) no es un fenómeno aislado. Es un fenómeno interactivo y totalizado: Económico, político, social y medio ambiental.

No se trata de procesos aislados, sino de un colapso sistémico.

Y de un resultante: La destrucción y el suicidio colectivo de la humanidad programada solo para consumir y votar presidentes en la más completa ignorancia del sistema que rige y ordena su vida .

Es como si hubiera estallado un aviso de Apocalipsis: Terremotos, lluvias de una intensidad inusitada en todo el hemisferio sur, nevadas históricas en el este norteamericano y el norte europeo, sequías devastadoras en las mismas regiones donde no hace mucho las inundaciones arrasaban a poblaciones enteras.

Aludes, incendios forestales, crecidas de ríos y océanos, deshielos monumentales, hambrunas masivas, manchas de petróleo extendiéndose como una macha asesina de la vida, como la que ya se instaló en el sur de EEUU.

El clima estalla encadenadamente en diversos frentes, la economía mundial colapsa y se derrumba el modelo económico financiero a escala planetaria, los desocupados, marginados y hambrientos ya ascienden a la mitad de la población humana, y los conflictos intercapitalistas por los mercados y recursos estratégicos están generando y elevando un clima de tensión militar mundial alimentado por una carrera armamentista nuclear.

El sistema capitalista, como acción y como resultante es irracional, no planificado y (salvo la búsqueda de rentabilidad y de concentración de riqueza en pocas manos) carece de lógica estratégica para preservar y proteger racionalmente al planeta de su propia acción depredadora y destructiva.

Para la mayoría de los científicos esos fenómenos catastróficos son la consecuencia natural de la contaminación y la destrucción del planeta. Para otros es una señal mística del "fin del mundo".

Los científicos y funcionarios que "alertan" sobre la catástrofe ambiental, no la relacionan con la propiedad privada capitalista, con la búsqueda de rentabilidad y concentración de riqueza en pocas manos, con la sociedad de consumo y con las trasnacionales y bancos que controlan los recursos naturales y los sistemas económicos productivos sin planificación, y sólo orientados a la ganancia privada en todo el planeta.

En todas las cumbres sobre "cambio climático" sólo se habla de "impacto ambiental", de "emisiones contaminantes" que destruyen el planeta, sin profundizar en las raíces y causalidades del sistema capitalista que las produce. Esta omisión (cómplice y conciente) permite hablar de la "víctima" (el planeta y la mayoría de la humanidad) sin identificar al "criminal" (los grupos y empresas capitalistas que concentran activos y fortunas personales depredando y destruyendo irracionalmente el planeta).

La irracionalidad (la no consideración de emergentes o de efectos colaterales nocivos y/o destructivos) convierte a las empresas capitalistas en depredadoras del medio ambiente (ríos, fauna, y animales incluidos) por la sencilla razón de que no actúan siguiendo intereses sociales generales (la preservación del planeta y de las especies), sino en la búsqueda de intereses particulares (la preservación de la rentabilidad y la concentración de riqueza privada).

En este contexto, las cumbres para hablar del calentamiento global y de los cataclismos en ascenso, siempre terminan en un fracaso a causa de los intereses enfrentados y las guerras por los mercados que predominan en el sistema capitalista.

Qué tienen que ver entre sí las catástrofes seriales (entre ellas los terremotos) con la crisis económica, la crisis social y la crisis nuclear?

En primer lugar, todas ellas se interrelacionan a partir de su pertenencia y vertebración dentro de un sistema: El capitalismo.

En resumen, las crisis (algunas reales y otras potenciales) son la expresión, en distintos escenarios y niveles, de una sola gran crisis: La del sistema capitalista que rige el mundo desde hace 500 años concebido como "civilización única".

Y el planeta (con nosotros sobre él, y en manos de la demencia nivelada del sistema capitalista) solo acumula Apocalipsis matemático implícito en su naturaleza depredadora y criminal.

Se trata de reconvertir los planos bíblicos de la Profecía: Donde dice "Dios", hay que decir "Sistema", y donde dice "Diablo", hay que decir "Capitalismo. Por todos los caminos se llega al Apocalipsis.

El sistema capitalista está fundado sobre las matemáticas (suma, multiplicación y resta) y un axioma original para construir la plusvalía: Comprar barato, vender caro, y generar rentabilidad privada con el trabajo social.

Aunque para ello tenga que condenar al hambre y a la pobreza a una masa mayoritaria (y creciente) de seres humanos y destruir el planeta que los contiene.

Y los tres Apocalipsis que signan los emergentes y la decadencia (todavía controlada) del sistema dominante también llegan por acumulación matemática.

El Apocalipsis social llega por acumulación matemática de hambrientos, desocupados y pobres a escala mundial.

El Apocalipsis natural llega por acumulación matemática de destrucción medio ambiental a escala planetaria.

El Apocalipsis nuclear llega por acumulación matemática de conflictos militares (intercapitalistas) por la supervivencia de las potencias dentro del sistema.

En su dinámica histórica concentradora de riqueza en pocas manos (y como producto de la propiedad privada explotada sin planificación) el capitalismo ha depredado los ríos, la fauna y los bosques, produciendo las condiciones para un "Apocalipsis natural" de la mano del calentamiento global y de la extinción de los recursos naturales esenciales.

En un segundo frente, las guerras intercapitalistas por la conquista de mercados y el negocio con el armamentismo han creado las condiciones para un "Apocalipsis nuclear" de la mano de los arsenales atómicos que las potencias centrales acumulan como "efecto disuasivo" contra sus rivales, y cuya utilización efectiva nadie puede prever en el futuro.

Y hay un tercer frente que se suma: La plaga del hambre, de la exclusión social y del desempleo que ya se extiende como una epidemia por las áreas empobrecidas del planeta generando las condiciones para un "Apocalipsis social".

No hace falta mucha imaginación (el fenómeno ya se verifica en la realidad) para mensurar el factor apocalíptico masivo que representaría para el sistema el avance de ejércitos de hambrientos buscando comida para supervivir en las grandes urbes, enfrentando con la violencia a la represión militar o policial.

En resumen, el Apocalipsis no es una profecía bíblica o una teoría conspirativa, forma parte de tu propia realidad existencial y planetaria que el sistema esconde para mantenerte en la ignorancia.

Cuando escuches sobre un nuevo terremoto o una tragedia masiva, solo estarás viendo una nueva parte descompuesta del Apocalipsis. Hasta que llegue el desenlace.

Y no será la obra de Dios o del Diablo, sino un emergente (extremo) del sistema. Pura lógica matemática.


(*) Manuel Freytas es periodista, investigador, analista de estructuras del poder, especialista en inteligencia y comunicación estratégica. Es uno de los autores más difundidos y referenciados en la Web.
Ver sus trabajos en Google y en IAR Noticias


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28.4.10

El pretexto climático 1/3: 1970-1982: La ecología de guerra (Por por Thierry Meyssan)

El discurso ambientalista apareció en la escena política internacional a principios de los años 1980. Esencialmente positivo, rápidamente se convirtió en atributo indispensable del poder legítimo. Los más importantes jefes de Estado o de gobierno lo han hecho suyo en algún momento de sus carreras. Las transnacionales más contaminadoras han financiado abundantemente los órganos de la ONU vinculados a la protección del medio ambiente. En este artículo, que presentamos en 3 partes y que no será probablemente del agrado de los ecologistas ni de sus adversarios, Thierry Meyssan hace un recuento de la perturbadora historia de la retórica ambientalista, que a menudo ha servido para manipular las buenas intenciones o el miedo al futuro como medio de justificar polémicas decisiones militares o económicas.



El presidente Gerald Ford, el secretario de Estado Henry Kissinger y el consejero para la seguridad nacional Brent Scowcroft. Después de haber estudiado las consecuencias del calentamiento climático, los tres decidieron, a finales de 1974, que Estados Unidos tenía que hacer de la reducción de la población mundial uno de sus objetivos estratégicos.

La conferencia de Copenhague sobre el medio ambiente fue el ejemplo por excelencia del abismo que existe entre la realidad de este tipo de evento y la imagen de él que nos ofrecen los medios.

Antes de la conferencia, numerosas personalidades aseguraban que el mundo se iba a acabar al día siguiente si no se hacía algo y calificaban la cumbre de «última oportunidad para la humanidad». Pero cuando ese encuentro se terminó sin alcanzar un acuerdo de obligatorio cumplimiento, esas mismas personalidades aseguraron que la situación no era tan grave, que se alcanzaría el acuerdo en futuros encuentros y que la Apocalipsis podía esperar un poco más.
Los principales medios de difusión ni siquiera dieran explicación alguna sobre el brusco viraje. Simplemente, pasaron la página.

Para entender lo que realmente sucedió en Copenhague y lo que realmente está en juego cuando se habla de la «amenaza climática» es necesario mirar hacia atrás y pasar en revista todo el proceso que dio como resultado el surgimiento de esta nueva ideología y desembocó en el show de Copenhague.
Nuestro objetivo no es abordar aquí las consecuencias de los cambios climáticos, que durante siglos han llevado a los hombres a desplazarse de una región a otra, ni predecir los próximos cambios climáticos y las migraciones que han de provocar.

Concentraremos nuestra atención en otro aspecto del asunto:
¿Cómo es que los eslóganes de unos se transforman en mentiras que todos compartimos?
¿Cómo se usa la supuesta ciencia para disimular la manipulación política?
Y finalmente, ¿cómo pueden derrumbarse de pronto los falsos consensos?

A lo largo de 40 años, las cuestiones vinculadas al medio ambiente han sido manipuladas con los más diversos fines políticos por Richard Nixon, Henry Kissinger, Margaret Thatcher, Jacques Chirac y Barack Obama.
Ninguno de esos líderes creía que los cambios climáticos son imputables a la actividad humana. Si aceptaban esa premisa era en función de otros intereses. Veamos la historia de la ecología como área de enfrentamiento de las grandes potencias.

El día de la Tierra



U-Thant, secretario general de la ONU proclama el «Día de la Tierra» como forma de protesta contra la guerra de Vietnam (a sus espaldas, la campana japonesa de la paz, durante la primera celebración).


Todo comienza en 1969. El militante pacifista estadounidense John McConnell propone a la UNESCO la proclamación de un «Día de la Tierra» que debe celebrarse durante el equinoccio de primavera y en forma de día feriado mundial, para fortalecer el espíritu de unidad entre todos los seres humanos a través de todo el planeta.

Su sueño obtiene el apoyo del secretario general de la ONU, U-Thant, quien lo ve como una nueva oportunidad de expresar su oposición a la guerra de Vietnam. Para el diplomático birmano, al igual que para muchos asiáticos, el respeto por el medio ambiente es indisociable del respeto por la vida humana y forma parte de una búsqueda de la armonía que debe poner fin a las guerras. U-Thant implanta el «Día», pero ningún Estado sigue su recomendación.
El secretario general de la ONU organiza de todas formas una pequeña ceremonia en la que hace sonar la campana japonesa de la paz en el palacio de cristal y declara: «Que sólo haya en el futuro días de paz y alegría para nuestra nave espacial Tierra, que sigue viajando y rotando en el frío espacio con su cálida y frágil carga de vida.» [1]

No se registra entonces ninguna reacción directa por parte de Washington.

Sin conexión aparente con lo anterior, Gaylord Nelson, senador por el Estado de Wisconsin, propone aplicar las técnicas de movilización de la izquierda estadounidense contra la guerra de Vietnam a las cuestiones medioambientales estadounidenses. Y proclama el miércoles 22 de abril de 1970 como… «Día de la Tierra» [2].



La versión estadounidense del «Día de la Tierra» permite a la clase dirigente desviar de su objetivo a los militantes que se oponían a la guerra estadounidense contra Vietnam. La imagen muestra la primera plana del Daily News en Nueva York.


Siendo Nelson miembro del partido demócrata, nadie denuncia la manipulación. Por el contrario, la prensa dominante se hace eco de su llamado y le aporta su apoyo.
El New York Times expresa su regocijo: «La creciente preocupación ante la crisis medioambiental recorre las universidades del país con una intensidad que, de mantenerse, pudiera llegar a eclipsar el descontento estudiantil contra la guerra de Vietnam» [3].

Más de 20 millones de estadounidenses participan en el evento, que consiste ante todo en limpiar ciudades y zonas rurales de los desechos amontonados. Para el presidente Richard Nixon y su omnipresente consejero Henry Kissinger se trata de un éxito inesperado.

Se demuestra así que es posible crear un movimiento diversionista capaz de competir con el movimiento antibelicista y de desviar la energía de los manifestantes hacia otros combates. La ecología tiene que apoderarse del lugar que ocupan el pacifismo y el tercermundismo.
Esta versión estadounidense del «Día de la Tierra» logrará reemplazar exitosamente a la celebración que proponía la ONU.
El senador Nelson exhorta a los manifestantes a declarar «la guerra por el medio ambiente» (sic) [4].

Bajo su influencia personal, las asociaciones estudiantiles demandan un cambio en las prioridades del momento y que una parte de los presupuestos destinados a la Defensa se transfiera a la protección del medio ambiente. Al hacerlo están renunciando, en particular, a la condena de la guerra de Vietnam y a la condena del imperialismo en general. [5]

Rápidamente, los republicanos logran imponer varias leyes sobre la calidad del aire y del agua, así como otras a favor del desarrollo de los parques naturales y de la protección del patrimonio natural. El presidente Richard Nixon crea una Agencia Federal de Protección del Medio Ambiente (US EPA, siglas en inglés), mientras que 42 Estados de la Unión institucionalizan la celebración anual del «Día de la Tierra».



En ocasión del primer «Día de la Tierra» (Denver, 22 de abril de 1970), el senador estadounidense Gaylord Nelson lanza un llamado a declarar «la guerra por el medio ambiente». A sus espaldas, la bandera del movimiento diseñada por Ron Cobb en base a la bandera de los Estados Unidos. En lugar de las estrellas aparece un símbolo que conjuga las letras E y O, haciendo así referencia a una Organización del Medio Ambiente. Se exhorta a la juventud a asumir la defensa de esta bandera, en vez de quemar la bandera de las barras y las estrellas.


La ecología se convierte, en lo adelante, en una «preocupación» de Washington y requiere por lo tanto un tratamiento especial en el plano internacional, sobre todo con vistas a neutralizar el movimiento antibelicista en el resto del mundo.

1972: Estocolmo, la primera «Cumbre de la Tierra» y el Club de Roma



En 1972, la ONU organiza en Estocolmo su primera conferencia sobre el medio ambiente humano, posteriormente conocida como la primera «Cumbre de la Tierra» [6].
El canadiense Maurice Strong es designado para ocupar el puesto de secretario general de la conferencia, responsable de los trabajos preparatorios.

Este alto funcionario dirigía la Agencia canadiense de Desarrollo Internacional [7], administración hermana de la USAID y que, al igual que esta última, sirve de pantalla a la CIA [8].

Al ocupar además el puesto de administrador en el seno de la Rockefeller Foundation, Strong encarga a esta última el documento preparatorio de la conferencia Only One Earth. The care and maintenance of a small planet (En español, “Una sola Tierra: cuidado y preservación de un pequeño planeta”), redactado por la economista británica Barbara Ward y el biólogo franco-estadounidense René Dubos. Es evidente que los recursos del planeta no son lo suficientemente abundantes como para permitir que toda la humanidad tenga el mismo nivel de desarrollo económico. Es necesario tomar medidas de carácter conservacionista.

Aunque el tema no está todavía a la moda en ese momento, 113 Estados participan en la Cumbre. Sólo dos jefes de Estado asisten a ella: Olof Palme, primer ministro de Suecia (país sede del encuentro), e Indira Ghandi, primera ministra de la India. Se trata de dos resueltos adversarios de la política imperial estadounidense que son también resueltamente contrarios a la guerra estadounidense contra Vietnam.
Lejos de remar en la dirección prevista, las conclusiones que estos dos jefes de Estado sacan de la reflexión de la Rockfeller Foundation es exactamente inversa a la de los autores del informe. Olof Palme e Indira Ghandi afirman que si los recursos naturales no permiten extender a todo el mundo el nivel de desarrollo occidental, no es porque el desarrollo para todos sea una meta imposible sino porque el modelo occidental es inadecuado y debe ser condenado [9].

Lo cual implica que no son los pobres sino los ricos los que están poniendo en peligro el planeta.

El testimonio de los habitantes de la isla japonesa de Minamata —contaminados, a través del pescado que les sirve de alimento, por el mercurio proveniente de los desechos industriales [10]— da a conocer al mundo entero los peligros de un capitalismo sin conciencia.
La conferencia afirma que los problemas del medio ambiente van más allá de los marcos nacionales y de los bloques, exigen una cooperación internacional. Los participantes deciden entonces la creación del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).



Durante la clausura de la conferencia de Estocolmo, el 16 de junio de 1972, el secretario general de la conferencia Maurice Strong (a la izquierda) saluda al presidente de la sesión Ingemund Bengtsson.


Como las cosas están bien organizadas, los anglosajones se apoderan poco a poco del tema. Proponen poner al fiel Maurice Strong a la cabeza del PNUMA y que la sede del nuevo programa de la ONU se instale en Nairobi (Kenya), donde Strong había comenzado su carrera como representante de la compañía petrolera CalTex.
Se restablece el orden. Los participantes a esta primera Cumbre se dan cita para pasar revista a la situación dentro de 10 años.

El multimillonario David Rockefeller milita por el cese del crecimiento mundial. Apadrina un think tank, el Club de Roma [11] que paga la realización de un estudio por el equipo de Dennis Meadows (Massachussetts Institute of Technologie), estudio que se publica bajo el título The Limits to Growth [Título en español: Los límites del crecimiento] y se convierte en un best seller, un éxito de venta en las librerías.
El estudio retoma la interrogante de Thomas Malthus (1766-1834) en cuanto a si el crecimiento de la población y el consumo de esta es superior a la producción de riquezas.

Malthus planteaba este problema a la escala de las islas británicas mientras que el Club de Roma lo amplía a todo el planeta.
¿Qué será de la humanidad si la población sigue creciendo de forma casi exponencial y consumimos los recursos naturales no renovables de la Tierra?
En algún momento enfrentaremos una carencia de recursos y nuestro sistema se derrumbará.



Informe del Club de Roma: The Limits to Growth (Título de la versión en español: Los límites del crecimiento).


Esta reactivación del maltusianismo en los años 1970 parece sorprendente dado que ya en aquel momento los historiadores de la demografía habían comprobado de forma convincente que el crecimiento de la población varía según los grupos humanos y que la tasa de fecundidad de las mujeres disminuye considerablemente a partir del momento en que estas tienen acceso a la educación.
Poco importa. El Club de Roma se apodera de los debates del PNUMA y enfoca la atención sobre la cuestión de los recursos no renovables en un mundo acabado.

Más allá de las críticas metodológicas formuladas contra los modelos matemáticos no diferenciados del Club de Roma, y a pesar de las lógicas esperanzas en cuanto a la posibilidad de resolver el problema gracias al progreso de la ciencia y la técnica, la opinión pública occidental se interroga en cuanto a la fragilidad de su propio sistema de desarrollo económico, sobre todo teniendo en cuenta que enfrenta en ese mismo momento una escasez temporal de petróleo, durante la guerra israelo-árabe de octubre de 1973.

En Washington, el consejero de seguridad nacional Henry Kissinger encarga un informe sobre la cuestión [12].
De manera nada sorprendente, el informe viene a confirmar lo que piensa la Casa Blanca: el problema no son los Estados ricos sino los países pobres.
El informe señala: «No sabemos si el desarrollo técnico permitirá alimentar a 8,000 millones de personas, y mucho menos a 12,000 millones en el siglo 21.

No podemos estar completamente seguros de que en la próxima década no aparezcan cambios climáticos que creen considerables dificultades para la alimentación de una población que sigue creciendo, especialmente en los países en vías de desarrollo que viven en condiciones cada vez más marginales y vulnerables.
Existe en definitiva una posibilidad de que el desarrollo de hoy se dirija hacia condiciones maltusianas en numerosas regiones del mundo» [13].
Sobre esa base, Washington decide condicionar la ayuda destinada al desarrollo económico del Tercer Mundo a la aplicación de programas para el control de los nacimientos, así como orientar en ese mismo sentido la acción del Fondo de las Naciones Unidas para la Población y prestar apoyo a ciertos movimientos feministas a través del mundo.



El banquero David Rockefeller, cofundador del Grupo de Bilderberg, fundador de la Comisión Trilateral, ex director del Council on Foreign Relations y promotor del Club de Roma.


La corriente ideológica de Rockefeller no se designa como «maltusiana» sino como «neo-maltusiana» ya que predica la difusión de la píldora anticonceptiva y el uso del aborto, soluciones que habrían horrorizado al pastor Malthus, partidario de la abstinencia obligatoria.

Esa doctrina parece sin embargo más comprensible si la situamos en su contexto histórico. A finales del siglo 18, el hambre asola Inglaterra.
La ley obliga a las parroquias a alimentar a los pobres, lo que provoca el empobrecimiento de la parroquia del pastor Malthus, quien observa que la fertilidad de los pobres es muy superior a la de los ricos.
Como consecuencia, los pobres son cada vez más numerosos, lo cual hace pensar que la carga que representan para la comunidad seguirá creciendo de forma exponencial mientras que los ingresos de la parroquia crecen sólo aritméticamente.
Inexorablemente llegará un momento en que ya no será posible seguir alimentando a los necesitados y estos harán entonces una revolución, como en Francia.

En plena guerra fría, los neo-maltusianos siguen el mismo razonamiento, con el temor de que en el nuevo contexto las multitudes hambrientas caigan en brazos del comunismo soviético.
Los neo-maltusianos emprenden una crítica del liberalismo y exigen que se implemente la protección del capitalismo mediante la imposición simultánea de un control estatal sobre el acceso a los recursos naturales mundiales y de una disminución autoritaria de la demografía del Tercer Mundo.

Volvamos ahora a la crisis petrolera de 1973. En Estados Unidos e Israel surgen inquietudes en cuanto al medio de presión del que disponen los países árabes productores de petróleo.
Henry Kissinger, Edward Luttwak y Lee Hamilton militan a favor de la protección por la vía militar del acceso de Estados Unidos al petróleo del Golfo. En 1979, Estados Unidos sigue enfrentando dificultades económicas.
En la Casa Blanca, el consejero para los Asuntos Internos, Stuart Eizenstat, aconseja utilizar a la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) como chivo expiatorio.

Finalmente, el presidente Jimmy Carter (miembro de la Comisión Trilateral, otro think tank financiado por David Rockefeller y dirigido por Zbignew Brzezinski) pronuncia su célebre discurso sobre la crisis de confianza [14].
Subraya en ese discurso la necesidad de Estados Unidos de lograr la independencia energética para recuperar la confianza en su propio porvenir económico.
Seis meses más tarde, el propio Jimmy Carter anuncia que el acceso de Estados Unidos a los recursos energéticos que necesita la economía estadounidense ha sido elevado a la categoría de prioridad estratégica [15].
Esta decisión conducirá posteriormente a la creación del CentCom y a los intentos de rediseño del Gran Medio Oriente.



Durante la guerra estadounidense contra Vietnam, equipos de la US Air Force que tenían sus bases en Tailandia desencadenaron contra Laos una guerra climática que duró 5 años. Cada equipo se componía de 2 aviones C-130 escoltados por 2 F-4 (Foto tomada el 31 de julio de 1968 durante la incursión número 500).


En 1975, la caída de Saigón pone fin a la guerra en Vietnam y en el sudeste asiático. El posterior balance saca a la luz la guerra ambiental y climática que desató Estados Unidos sobre esa región.
A pedido del Pentágono, las firmas Dow Chemical y Monsanto fabricaban los llamados «herbicidas del arco iris».

El más célebre, el «agente naranja», se fabricaba a base de dioxina. Estos productos químicos fueron utilizados masivamente y durante largos periodos de tiempo, primeramente para destruir los arrozales y sembrar así el hambre entre la población y después para destruir las selvas que servían de refugio a los guerrilleros (Operación Ranch Hand). Resultado: 2,5 millones de hectáreas envenenadas y 5 millones de personas afectadas con diversos grados de contaminación [16].

El Pentágono también ordenaba bombardear las nubes con yoduro de plata para provocar lluvias torrenciales sobre el territorio de Laos, alargar la temporada del monzón e impedir así el uso de la ruta Ho Chi Minh, que garantizaba el aprovisionamiento de la guerrilla en Vietnam del sur (Operación Popeye) [17].

Estados Unidos y la Unión Soviética deciden de común acuerdo que, antes de emprender cualquier discusión sobre los temas ecológicos, es indispensable excluir de ellas las guerras ambientales y climáticas.
Sin previa concertación internacional, Washington y Moscú redactan entonces la Convención sobre la Prohibición del uso de técnicas de modificación del medio ambiente con fines militares o con cualquier objetivo hostil.

La Asamblea General de la ONU adopta a regañadientes ese texto a finales de 1976. Pero el documente está redactado de manera que las dos superpotencias se reservan diversas vías para eludir la prohibición que ellas mismas acaban de imponer a los demás Estados.
En lo adelante, las guerras ambientales y climáticas ni siquiera existen.
Por lo tanto… no hay por qué hablar de ellas.

Thierry Meyssan

Analista político francés. Fundador y presidente de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Última obra publicada en español: La gran impostura II. Manipulación y desinformación en los medios de comunicación (Monte Ávila Editores, 2008).

NOTAS:

[1] «May there be only peaceful and cheerful Earth Days to come for our beautiful Spaceship Earth as it continues to spin and circle in frigid space with its warm and fragile cargo of animate life».

[2] Ver en Internet el memorial Nelson Earth Day.

[3] «Rising concern about the "environmental crisis" is sweeping the nation’s campuses with an intensity that may be on its way to eclipsing student discontent over the war in Vietnam..», in «’Environmental Crisis’ May Eclipse Vietnam as College Issue», por Gladwin Hill, The New York Times, 30 de noviembre de 1969.

[4] En el contexto de la época, la frase se refiere simultáneamente a la guerra de Vietnam y a la ley de guerra contra la pobreza (1964), propuesta por el presidente Lyndon Johnson.

[5] La misma estrategia fue aplicada en Alemania con el financiamiento de los Grunen. El objetivo de Washington era por entonces debilitar la oposición alemana a la OTAN y posteriormente, durante la reunificación, neutralizar a las juventudes comunistas de la antigua RDA.

[6] Documentos de la conferencia disponibles en inglés en el sitio del PNUMA.

[7] En inglés, Canadian International Development Agency.

[8] Ver «La USAID y las redes terroristas de Bush», por Edgar González Ruiz, Rrd Voltaire, 15 de julio de 2004.

[9] La posición de Olof Palme debe analizarse dentro del contexto del creciente conflicto entre Suecia y Estados Unidos, que se manifestará 6 meses más tarde mediante la congelación de las relaciones diplomáticas entre ambos países.

[10] «Dix choses à savoir sur la maladie de Minamata» (Diez cosas a saber sobre la enfermedad de Minamata), por el Minamata Disease Municipal Museum. Documento disponible para su descarga a través de este vínculo.

[11] El Club de Roma se crea por iniciativa del industrial italiano Aurelio Peccei (muy activo por aquel entonces en América Latina) y del director científico de la OCDE Alexander King, y gracias al apoyo financiero de la familia Agnelli (de quien el propio Peccei había sido empleado). La idea original era crear un Foro Mundial que vincularía las cuestiones económicas y el medio ambiente. Este objetivo se alcanzó en parte con la creación del PNUMA. El Club de Roma, ya ampliamente financiado por la familia Rockfeller, abandonó entonces su discurso metodológico para convertirse en vocero del neomaltusianismo. Algunos de los participantes en la reunión en la que se fundó el Club (en abril de 1968) ya se habían alejado de ese discurso en el momento de la publicación del informe Meadows (en marzo de 1972).

[12] National Security Study Memorandum 200. Implications of Worldwide Population Growth For U.S. Security and Overseas Interests, documento conocido como el «Informe Kissinger», 10 de diciembre de 1974. Este documento se mantuvo en secreto hasta que fue desclasificado, en 1989, siendo entonces objeto de duras polémicas.

[13] «We do not know whether technological developments will make it possible to feed over 8 much less 12 billion people in the 21st century. We cannot be entirely certain that climatic changes in the coming decade will not create great difficulties in feeding a growing population, especially people in the LDCs who live under increasingly marginal and more vulnerable conditions. There exists at least the possibility that present developments point toward Malthusian conditions for many regions of the world».

[14] Alocución televisiva conocida como «The Crisis of confidence speech», pronunciada por Jimmy Carter el 15 de julio de 1979.

[15] Discurso sobre el estado de la Unión pronunciado por Jimmy Carter el 23 de enero de 1980.

[16] Estados Unidos ya había utilizado anteriormente el agente naranja en Corea, aunque de forma menos intensiva. El gobierno brasileño y la multinacional Alcoa también utilizaron el agente naranja, a fines de los años 1970 y a principios de los años 1980, para destruir una zona selvática y expulsar de ella a la población autóctona con vistas a facilitar la explotación minera y la construcción de la represa de Tucuruí.

[17] En el marco de la Operación PopEye, también conocida como Operation Intermediary o Operation Compatriot, se realizaron 2 602 incursiones aéreas de los C-130 entre el 20 de marzo de 1967 y el 5 de julio de 1972. Ver «Rainmaking Is Used As Weapon by U.S.; Cloud-Seeding in Indochina Is Said to Be Aimed at Hindering Troop Movements and Suppressing Antiaircraft Fire Rainmaking Used for Military Purposes by the U.S. in Indochina Since ’63», por Seymour Hersh, The New York Times, 3 de julio de 1972. Spacecast 2020: Into the Future [the U. S. Air Force Visioin of Their Future, Possibilities, Capabilities, Technologies in the Pursuit of National Security objectives, US Department of Defense, Air University, 1994. El Pentágono disponía en realidad de una unidad de guerra medioambiental denominada Defense Environmental Services y creada por Cyrus Vance en 1966.

Fuente: Red Voltaire


El pretexto climático 2/3: 1982-1996: La ecología de mercado

El pretexto climático 3/3: 1997-2010: La ecología financiera
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El pretexto climático 2/3: 1982-1996: La ecología de mercado (Por Thierry Meyssan)

Durante los años 1980-90 se buscó disociar la ecología de las cuestiones de defensa para vincularla con los problemas económicos. En esta segunda parte de su estudio sobre la retórica ambientalista, Thierry Meyssan analiza cómo las transnacionales invirtieron la situación y pasaron de la posición de acusado a la de padrino de las asociaciones verdes.

1982: Nairobi, la segunda «Cumbre de la Tierra» y el liderazgo de Margaret Thatcher

Poco a poco el debate se desplaza del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) hacia el Fondo de Población de las Naciones Unidas (FPNU) en cuyo seno dará lugar a enfrentamientos entre Estados Unidos, por un lado, y, del otro lado, la Santa Sede e Irán sobre el tema de la moral sexual.
Dentro del bando capitalista, los neo-maltusianos pierden influencia ante los partidarios de la desregulación.
El presidente estadounidense Ronald Reagan trata con desdeño la segunda «Cumbre de la Tierra» (Nairobi, 1982), que pasa sin pena ni gloria. Ni siquiera se prevé la realización de una nueva conferencia.



Para Jessica Mathews (WRI), el capitalismo y las transnacionales no son los responsables del deterioro del medio ambiente sino que, por el contrario, los grandes consorcios y el mercado son la solución del problema.


Los demócratas estadounidenses toman las cosas con más seriedad.
James Gus Speth, ex consejero de Jimmy Carter para el medio ambiente, y Jessica Mathews, ex adjunta de Zbignew Brzezinski en el Consejo de Seguridad Nacional y administradora de la Rockefeller Foundation, fundan el World Resources Institute (WRI), un think tank ecologista que debe ejercer su influencia sobre el Banco Mundial.

Financiado por varias transnacionales, el WRI será el primer organismo de su tipo en dedicar grandes presupuestos al estudio político del clima.
El WRI cuestiona la capacidad de los Estados para enfrentar los desafíos vinculados al medio ambiente y milita por una administración global que, según asegura, no se ejercerá a través de la ONU sino a traves del mercado [capitalista] mundial.

Los tratados son inútiles. Las transnacionales serán quienes resuelvan los problemas y lo harán sólo cuando sea de interés para sus accionistas.
Después del fracaso de la conferencia de Nairobi, las Naciones Unidas reducen sus ambiciones y se conforman con negociar la Convención de Viena y el Protocolo de Montreal sobre la prohibición de los clorofluorocarbonos (CFCs), responsables del «hueco de la capa de ozono».



Para Gro Harlem Brundtland (Comisión Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo) el acceso a los recursos constituye a la vez un problema medioambiental y una cuestión de justicia social.


Para reactivar el debate que se la va de las manos, el secretario general de la ONU, el peruano Javier Pérez de Cuéllar, nombra una Comisión Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo que tendrá como presidenta a la ministra de Estado noruega (o sea, primera ministra), la doctora Gro Harlem Brundtland, y a Jim MacNeill como secretario general. Este organismo, que cuenta entre sus miembros a Maurice Strong, entrega un informe pesimista y ambiguo titulado Nuestro futuro comun [1].
El texto es innovador dado que toma en cuenta las preocupaciones del Tercer Mundo.

En ese sentido menciona, por vez primera en un documento internacional, la noción de «desarrollo sostenido», posteriormente traducida como «desarrollo sostenible». El crecimiento industrial no es enemigo de la especie humana, pero es necesario regularlo para no hipotecar los derechos de las futuras generaciones.
Lo cual implica, claro está, que la actividad humana no debe destruir el medio ambiente. Pero también implica que la actividad humana no debe crear desigualdades que priven de futuro a los niños que nacen en los países pobres.
El problema del acceso a los recursos naturales y del manejo de dichos recursos escapa de las manos de los neo-maltusianos y adquiere una dimensión revolucionaria que no todo el mundo entiende de la misma manera.

Para los tercermundistas, los Estados tienen que adoptar leyes que garanticen el acceso de todos a los bienes comunes. Para los capitalistas (neo-liberales), por el contrario, los Estados deben desregular [o sea, eliminar leyes] para garantizar el acceso de las transnacionales [a los bienes comunes].
Esta doble lectura suscita inquietud en algunos Estados desarrollados. Dos factores los incitarán, sin embargo, a implicarse en la continuación de las negociaciones.



El alarmista James Hansen adapta al nuevo contexto la teoría del efecto invernadero, lo cual permite a la NASA, agencia en la que él mismo trabajo, adjudicarse una nueva utilidad : la observación del clima a través de los satélites.


En 1986, el transbordador espacial Challenger se desintegra en vuelo, 73 segundos después de su lanzamiento. Estados Unidos decreta la inmediata interrupción de los vuelos.
La NASA entra en una fase de introspección y reorganización. Y analiza, en aras de conservar su presupuesto, la posibilidad de reciclarse como observadora de los cambios climáticos a través de los satélites artificiales.

El director del instituto de climatología de la NASA, James Hansen, dramatiza el problema al comparecer ante una comisión del senado [2].
Gracias a Hansen, el movimiento ecologista estadounidense se dota de un aval científico y la NASA recupera su presupuesto.



Video:1986, el transbordador Challenger se desintegra en vuelo.

Hansen reactiva la teoría del «efecto invernadero», concepto formulado en 1896 por el físico y químico sueco Svante Arrhenius que afirma que la presencia en la atmósfera de ciertos gases, como el CO2, puede provocar un aumento de la temperatura global de la superficie terrestre.
Este científico, adepto del cientificismo, había emitido la hipótesis de que la humanidad lograría evitar una nueva edad de los glaciares gracias al calor de sus fábricas. Su demostración resultó improvisada, provocando el abandono de la idea.

James Hansen la retoma al cabo de los años –sin verificarla– pero sacando la conclusión inversa: el desarrollo industrial va a provocar un calentamiento climático perjudicial para la humanidad.

Margaret Thatcher se apodera entonces de la cuestión climática y se impone rápidamente como líder mundial en la materia.
En 1987, Maumoon Abdul Gayoom, presidente de las Maldivas, aborda el tema durante la cumbre de la Commonwealth, en Vancouver. Su país, dice el presidente de las Maldivas, desaparecerá si el clima se recalienta y sube el nivel del mar.
En 1988, Canadá y Noruega organizan en Toronto una conferencia ministerial mundial sobre el tema «Cambios en nuestra atmósfera: implicaciones para la seguridad global» [3], donde se abordan por vez primera los posibles desplazamientos de población y se mencionan objetivos determinados para la reducción de los gases de efecto invernadero.

Los primeros ministros de Canadá y Gran Bretaña, Brian Mulroney y Margaret Thatcher, convencen a sus colegas del G7 (Estados Unidos, Francia, Alemania e Italia) de financiar un Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (GIEC) [Conocido por sus siglas en inglés (IPCC) y en español como Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, denominación que utilizaremos en lo adelante en este trabajo. NdT.] bajo los auspicios del PNUMA y de la Organización Meteorológica Mundial, que ya habían iniciado un programa común de investigación [4]. Poco después, la señora Thatcher pronuncia un importante discurso en la Royal Society [5].

Afirma en él que los gases de efecto invernadero, el hueco de la capa de ozono y las lluvias ácidas exigen respuestas intergubernamentales. En 1989, la propia Margaret Thatcher se dirige a la Asamblea General de la ONU con un mensaje de alarma en el que llama a una movilización general sobre el tema.
Anuncia que Gran Bretaña ya ha tomado una serie de iniciativas para modernizar su industria y que pondrá a la disposición de los investigadores de todo el mundo las herramientas informáticas necesarias para el estudio del clima [6]. De regreso en Londres, crea el Hadley Center for Climate Prediction and Research, institución que inaugura con gran solemnidad [7]. Participa también en la conferencia mundial sobre el clima, en Ginebra, donde se pronuncia por la redacción de una convención global [8].

El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático adquiere toda su dimensión con la creación del Hadley Center. El interés de Lady Thatcher no era crear una academia científica internacional sino un órgano político encargado de enmarcar la investigación, lo que cual se hace mucho más fácil en la medida en que los expertos participantes necesitan al Hadley Center para poder continuar sus trabajos.
El objetivo de Margaret Thatcher no era fabricar una ciencia falsa para apoyar una línea política, sino orientar la investigación fundamental para convertirla en investigación aplicada, útil para la nueva revolución industrial a la que aspiraba.



Margaret Thatcher aborda el desafío climático como una posibilidad para el Reino Unido de asumir el liderazgo científico a nivel mundial y de emprender una nueva revolución industrial (En la imagen, Margaret Thatcher en la apertura del Hadley Center, el 25 de mayo de 1990).


El deseo de Lady Thatcher, ex investigadora en el sector de la química orgánica, de basar la prosperidad y la influencia de su propio país en su liderazgo científico resulta indudable. Contrariamente a los neo-maltusianos, Margaret Thatcher plantea que los progresos científicos deben permitir resolver el desafío climático. Pone como ejemplo la manera cómo la ciudad de Londres ha logrado deshacerse del fog, la espesa nube de humo de las fábricas que la niebla impide disiparse. Lejos de condenar la industrialización, Margaret Thatcher quiere realizar una nueva revolución industrial que pondrá nuevamente a su país a la cabeza de la economía mundial. Cierra las minas de carbón, recurre al petróleo del Mar del Norte y prepara el futuro con el sector nuclear.

Esta enorme ambición, que Margaret Thatcher implementa con el mayor desprecio por la clase obrera e imponiendo a la clase dirigente un paso de marcha forzada, se estrella contra las disensiones del Partido Conservador, que se rebela contra su autoritarismo y la obliga a dimitir.
1992: Río de Janeiro, la tercera «Cumbre de la Tierra» y el triunfo de Maurice Strong

Durante los últimos años, Maurice Strong ha abandonado la actividad en el sector público canadiense y se ha hecho millonario. Ha sido nombrado director de Petro-Canada y ha acumulado una impresionante fortuna personal. Junto con el vendedor de armas saudita Adnan Kashoggi, Maurice Strong crea American Water Development, sociedad que compra el valle de Saint Louis para explotar las reservas de agua del río Colorado. Pero enfrentan la cólera de los habitantes, quienes temen que esa verde región se convierta en un desierto.



Entrada de la « Nave Tierra » en el Haidakhandi Universal Ashram de Crestone. Maurice Strong instaló santuarios para las religiones hindú, budista, chamánica, judía y cristiana en el Baca Ranch.


Strong renuncia bruscamente al proyecto. Según afirma, un sabio le reveló las propiedades místicas del lugar, que los indios consideran sagrado. Junto a su esposa Hanne, convencida esta última de ser la reencarnación de una sacerdotisa india, Strong crea la Manitou Foundation.
Su esposa es la presidenta y el propio Strong es el tesorero. Invierten 1,2 millones de dólares en el Baca Ranch de Crestone, construyen un gran complejo espiritual al estilo New Age en el que coexisten templos hindúes y budistas, templos judíos e iglesias cristianas, chamanes y otros tipos de brujos, en el marco de un urbanismo esotérico.

Altas personalidades, miembros del muy serio Aspen Institute (Rockefeller, Kissinger, etc.), vienen a meditar al lugar para que todas las religiones se conviertan en una sola.
Laurance Rockefeller, hermano de David, hace una donación de 100 millones de dólares. La extraña aventura se termina tan abruptamente como había comenzado sin que se haya logrado determinar si se trató de un caso de delirio colectivo o si fue una maniobra propagandística para atenuar la imagen de tiburones de Maurice Strong y sus amigos.

En todo caso, el Baca Ranch sirvió de laboratorio para la elaboración de la propaganda ecologista con una religiosidad a la moda, basada en el mito bíblico del diluvio y envuelta en imágenes provenientes de diferentes culturas, principalmente del budismo.
El hombre pecador ha sucumbido ante la tentación industrial y debe asumir el castigo divino. Debido al calentamiento climático, que él mismo ha provocado, las aguas pronto cubrirán la faz de la Tierra.
El único sobreviviente será Noé, el ecologista, y con él sobrevivirán las plantas y animales que él mismo logre poner a salvo.



Según James Lovelock, el planeta Tierra se comporta como un ser vivo. Es Gea, la diosa madre.


Esa creencia se basa en la cosmogonía inspirada en los trabajos del investigador James Lovelock, quien recibe el título honorífico de Comendador del Imperio Británico, otorgado por Margaret Thatcher. En su teoría de Gaia, el científico inglés pretende demostrar que la regulación de la composición de la atmósfera terrestre depende de los seres que la habitan. Basados en ese razonamiento, que todavía está por demostrar, los creadores del Baca Ranch plantean que el planeta Tierra se comporta como un organismo vivo. Es Gaia, la diosa madre de la mitología griega. Por muy absurdo que parezca esta cosmogonía se impone en el imaginario contemporáneo. Por lo tanto, ya no se trata de «salvar la humanidad» sino de «salvar el planeta», aunque nadie pone en duda que a este astro muerto todavía le quedan por delante varios miles de millones de años.

Como quiera que sea, los anglosajones logran obtener la elección de Maurice Strong como presidente de la Federación Mundial de Asociaciones de las Naciones Unidas (WFUNA, siglas en ingles). Esta posición le permite hacer campaña para que la ONU organice una nueva cumbre de la Tierra. Una vez tomada la decisión, Strong no encuentra la menor dificultad, dado el papel que ya había desempeñado en Estocolmo y su paso por el PNUMA, para obtener el cargo de secretario general de la futura conferencia.

Para la preparación de la cumbre de Río, Strong se busca en primer lugar un consejero especial, su amigo Jim MacNeill, quien había sido director de Medio Ambiente en la OCDE y, posteriormente, redactor del informe Brundtland. Al igual que Strong, MacNeill es miembro de la Comisión Trilateral, creada por David Rockefeller con Zbignew Brzezinski.

En ese marco MacNeill redacta el informe preparatorio de la conferencia, titulado Beyond Interdependence (Más allá de la interdependencia) [9], mientras que Strong redacta el prefacio. La idea principal que se desprende del informe de la Rockefeller Foundation, previo a la conferencia de Estocolmo, y del informe de la comisión de la ONU posterior a la conferencia de Nairobi así como del de la Comisión Trilateral, antes de la conferencia de Río, es que los intereses económicos y las preocupaciones sobre el medio ambiente no deben oponerse entre sí acusando a las transnacionales de contaminar indiscriminadamente. Por el contrario. Industriales y ambientalistas deben unirse. La ecología puede ser un negocio lucrativo. Lo que falta es hacerle tragar eso a la opinión pública.

Maurice Strong complace a las asociaciones ecologistas invitándolas a presentar sus sugerencias para la cumbre y tratándolas con todo de atenciones. Al mismo tiempo reserva un espacio estratégico a las transnacionales, nombrando al multimillonario suizo Stephan Schmidheiny como consejero principal para la preparación de la cumbre.



Considerado el mayor contaminador con amianto a escala mundial, Stephan Schmidheiny dirige el WBCSD, un sindicato de transnacionales « verdes ».


Schmidheiny reúne en el seno del World Business Council for Sustainable Development (WBCSD) a las principales transnacionales, temerosas de que la cumbre pueda dar lugar a un cuestionamiento de sus prácticas. Les propone la realización de acciones de cabildeo para evitar la adopción de cualquier reglamentación internacional que entorpezca sus actividades y para promover la globalización económica bajo la fachada de la acción ecológica.

Mundialmente celebrado como filántropo de la ecología, Schmidheiny amasó su fortuna a través de la empresa de materiales de construcción Eternit. Como consecuencia de una investigación ordenada por Rafaelle Guariniello, fiscal general de Turín, en Italia, Schmidheiny debe comparecer ante los tribunales en 2010. Se le acusa de ser el mayor contaminador del mundo con amianto.
A pesar de tener total conocimiento de causa, Schmidheiny contaminó o permitió la contaminación de la ciudad de Casale donde se encontraban las fábricas de su empresa, provocando la muerte de 2 900 personas mientras que otras 3 000 quedaban afectadas.



Maurice Strong inaugura, como secretario general adjunto de la ONU, la Iglesia de Cienciología de Nueva York el 25 de septiembre de 2004.


Mientras Maurice Strong y sus amigos preparan la conferencia, numerosos científicos expresan su descontento ante el rumbo que están tomando las cosas. El periodista francés Michel Salomon reúne 3 000 universitarios y laureados del Premio Nóbel alrededor del Llamado de Heidelberg. Haciendo alusión a los santuarios del Baca Ranch y las teorías de Gea, denuncian «el surgimiento de una ideología irracional que se opone al progreso científico e industrial y perjudica el desarrollo económico y social».

Observando la movilización del WBCSD, reafirman «la necesidad absoluta de ayudar a los países pobres a alcanzar un nivel de desarrollo sostenible y en armonía con el del resto del planeta, de protegerlos de lo perjudicial proveniente de naciones desarrolladas y de evitar encerrarlos en una red de obligaciones irrealistas que comprometen a la vez su independencia y su dignidad».

Finalmente, concluyen que «los peores males que amenazan nuestro planeta son la ignorancia y la opresión, no la ciencia, la tecnología y la industria cuyos instrumentos, en la medida en que se utilicen adecuadamente, son herramientas indispensables que permitirán a la humanidad acabar, por sí misma y para sí misma, con males como el hambre y la sobrepoblación».

Strong y Schmidheiny reclutan entonces la firma de relaciones públicas Burson-Marsteller. La especialidad de su presidente, Harold Burson, consiste en identificar los sectores de población que pueden ser utilizados a favor de una causa, organizarlos en asociaciones y utilizarlas después para que defiendan, sin saberlo, los intereses de los clientes de la firma.
Entre otros ejemplos, Burson había creado en el pasado asociaciones de enfermos para facilitar el acceso a los medicamentos que fabricaban sus clientes, en vez de militar por el acceso a los medicamentos más eficaces.

También formó asociaciones de fumadores para luchar contra las leyes antitabaquismo, en vez de luchar por la fabricación de cigarrillos que no fuesen tóxicos. Burson transformará entonces la cumbre de Río en una gigantesca feria asociativa, dando así una apariencia de legitimidad popular a decisiones ya tomadas de antemano, en secreto y al más alto nivel, por un sindicato de transnacionales [10].

Esta técnica de manipulación se ha hecho clásica. Y ha sido reproducida desde entonces en múltiples conferencias internacionales.



La Cumbre de la Tierra, en Río de Janeiro: la ecología es una necesidad, la ecología es un mercado.


172 delegaciones, de las que forman parte un centenar de jefes de Estado y de gobierno, participan en la cumbre de Río, del 3 al 14 de junio de 1992. En medio de una atmósfera festiva, el encuentro sirve de marco a la adopción de numerosos documentos. La Declaración de Río [11] establece 27 principios, como el principio de precaución: «la ausencia de certeza científica absoluta no debe servir de pretexto para posponer la adopción de medidas efectivas tendientes a prevenir la deterioración del medio ambiente» [12].

Esta Declaración es fruto de una verdadera negociación entre Estados. El documento reconoce el derecho de las generaciones futuras al desarrollo sostenible, lo cual implica no sólo que el crecimiento económico no debe concretarse a costa del medio ambiente sino que tampoco debe perpetuar las desigualdades entre el Norte y el Sur. En materia de derecho internacional, el medio ambiente se convierte en una cuestión de justicia social.

Para la aplicación de esos principios, los Estados miembros deben atenerse a otro documento: Action 21 [13]. Es un detallado programa que explica la relación entre desarrollo y medio ambiente, enumera los principales problemas ambientales, precisa los grupos e instituciones que deben ser movilizados y refiere gran cantidad de buenas intenciones. Pero en este segundo documento se elimina toda referencia a situaciones de conflicto. Estados Unidos e Israel logran que se elimine toda mención de los derechos de los «pueblos sometidos a la opresión, la dominación y la ocupación».

Lo más importante es que la guerra ya no aparece como el principal factor de los ataques al desarrollo y al medio ambiente. Es el triunfo de Maurice Strong y de la ecología edulcorada. Las transnacionales pueden seguir saqueando el planeta, con tal de que no contaminen en los países desarrollados.

El Pentágono, que acaba de desatar su primera agresión militar contra Irak, puede seguir destruyendo sin preocuparse porque la destrucción de la guerra no cuenta.

Thierry Meyssan

Analista político francés. Fundador y presidente de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Última obra publicada en español: La gran impostura II. Manipulación y desinformación en los medios de comunicación (Monte Ávila Editores, 2008).

NOTAS:

[1] Título en francés: Notre avenir à tous. Título en inglés: Our Common Future. Título en español: Nuestro Futuro Común.

[2] Greenhouse Effect and Global Climate Change, audiencia de James Hansen ante la Comisión senatorial de Energía y Recursos Naturales, 23 de junio de 1988.

[3] «Our Changing Atmosphere: Implications for Global Security».

[4] Déclaration économique, G7, Toronto, §33.

[5] Speech to the Royal Society, por Margaret Thatcher, 27 de septiembre de 1988.

[6] Speech to United Nations General Assembly (Global Environment) por Margaret Thatcher, 8 de noviembre de 1989.

[7] Speech opening Hadley Centre for Climate Prediction and Research, por Margaret Thatcher, 25 de mayo de 1990.

[8] Speech at 2nd World Climate Conference, por Margaret Thatcher, 6 de noviembre de 1990.

[9] Beyond Interdependence: The Meshing of the World’s Economy and the Earth’s Ecology, por Jim MacNeill, Pieter Winsemius y Taizo Yakushiji, Oxford Paperbacks, febrero de 1992.

[10] «Burson-Marsteller, Pax trilateral and the Bruntland Gang versus the Environment» por Joyce Nelson, y «Poisoning the Grassroots» por John Dillon, Covert Action quaterly, primavera de 1993.

[11] Texto íntegro de la Declaración de Río.

[12] El principio de precaución, como aparece formulado en la Declaración de Río o en la Carta francesa sobre el medio ambiente, tiene como objetivo ampliar la base jurídica de la acción política a favor del medio ambiente ante las evaluaciones científicas que presentan las transnacionales. Posteriormente ha sido a menudo tergiversado para justificar una forma de pasividad política en todos los sectores.

[13] Texto íntegro de Action 21.


El pretexto climático 1/3: 1970-1982: La ecología de guerra

El pretexto climático 3/3: 1997-2010: La ecología financiera

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