10.9.11

Un nuevo modelo de pareja política (Por León Rozitchner)


Néstor Kirchner no hizo, es cierto, la revolución económica que la izquierda anhela: inauguró –nada menos– una nueva genealogía en la historia popular argentina: “Somos hijos de las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo”, nos dijo, abriendo los brazos de una fraternidad perdida. Fue capaz de hacer reverdecer un lugar en el espacio político que, según es pensable, los hombres les debemos a las madres, al menos a las de la primerísima infancia, sin las cuales el anhelo de una vida feliz no hubiera sido posible. Viniendo desde el horror que los asesinos habían marcado en el cuerpo de cada argentino, abrió el lugar a una Justicia que no venía sólo del derecho: venía desde ese “otro derecho” que es un orden previo a la ley que la violencia sostiene, engendrado desde el cuerpo amoroso de las Madres, no del cuerpo del Estado y del Padre Terrible. Esa es desde entonces nuestra nueva ascendencia política. Había que tener, para hacerlo, una fuerza afectiva y un coraje que venía desde más abajo y desde algo más profundo para hacer reverdecer en el cuerpo de la ciudadanía aterrada una imagen de cobijo y de vida (que quizás ya esté madurando sus frutos en el campo político). En esa dramatización sintética con la cual Kirchner inicia su gobierno –la Ultima Escena– dos modelos de Argentina se enfrentan y uno de ellos triunfa cuando la efigie del jefe de los asesinos es bajada a tierra. Podemos decir que fueron las Madres y las Abuelas, todas figuras femeninas, aquellas que en medio del horror implacable, y sólo por salvar a los hijos que habían engendrado, inauguraron un nuevo espacio político –el espacio del amor generoso materno en el campo patriarcal impiadoso–. Las Madres despiertan en casi todos nosotros la promesa de una felicidad perdida que quedó grabada en el fondo del alma. Esas son ahora las premisas históricas y colectivas de nuestro recomienzo: parten desde donde las madres procuran al hijo su cobijo, allí cuando ellas le dan todo sin pedirle nada, por amor al arte, sin equivalentes, ese orden amoroso donde se inicia espontáneamente el derecho a la vida (tan contradictorio y opuesto al capitalismo) y que ese sea el lugar ensoñado de una “vida feliz” que todos –desde San Agustín a Marx– le reconocen a la primera infancia, como si ella relampagueara siempre en un instante de desesperanza. Y es lo que la derecha no podía imaginar siquiera que le pasara a tanta gente cuando muere Kirchner. No entienden a éstas, nuestras madres que lloran con Cristina la muerte de un hombre que por lo menos no quiso ser déspota: que tenía algo de madre y de femenino en su destartalada estampa. Por algo los blancos pañuelos de las Madres fueron el sudario que cubría los restos de Néstor.

Intentemos leer lo que nos está pasando desde esta otra perspectiva, que por incluir lo llamado “subjetivo”, donde el afecto y lo imaginario abren de nuevo la Primera Escena primordial, no es menos material, social y política. Sería deseable que para pensar la política nosotros también bajemos a tierra para buscarla desde nuestro personal origen. El hombre y la mujer, cuando sus cuerpos en verdad se aman y se compenetran, intercambian las figuras de los amores que los hicieron nacer a la vida como semejantes en la diferencia. Así también se hicieron los Fernández-Kirchner: un modelo de pareja humana que corrige y amplía a la pareja del primer peronismo, donde Evita sumisa proclamaba la necesaria adoración al hombre que la había escogido sacándola de la turbiedad de las candilejas porteñas. Ella era sólo el complemento sumiso: hacía por caridad cristiana, para ayudarlo, lo que Perón hacía por ley del Estado, mientras les pedía a los descamisados que lo amaran al Coronel con la misma devoción femenina –no materna– con que ella lo amaba. El, hombre-hombre por un lado, ella mujer-sumisa-amorosa y devota por el otro.

Cristina Fernández es una mujer que se unió a un hombre desde otro lugar corporal histórico: donde el encuentro de la heterogeneidad de los sexos en la militancia temprana no se impuso como sumisión, sino como igualdad dentro de esa diferencia. Seamos objetivos: ambas son dos modelos que una misma matriz política engendra. Cristina no es más buena ni más mala que Evita: es una mujer histórica distinta, aunque algo las una y otro algo las separe. Cristina es un animal político femenino en pie de igualdad con el animal político masculino de su marido Néstor, cosa que no pasaba con Perón y Evita. Ocupa un rango superior a Evita en la escala de Richter de la evolución femenina. Aquí las diferencias no se contraponen, sino que se complementan, como se complementan los cuerpos que al amarse se unen. De allí surge, desde muy abajo, otro modelo político –tiránico o acogedor, según sea la cifra– en los representantes del poder colectivo en el gobierno. Y por eso también desde allí surge ese odio nuevo, tan feroz y mucho más intenso, que se apoderó de gran parte de nuestras clases media y alta argentinas.

Por eso, tantas mujeres sumisas y ahítas de alta y media clase, tan finas y delicadas ellas, no nos ahorran sus miserias cuando se muestran al desnudo al dirigirle sus obscenas diatribas: no ven lo que muestran. Son mujeres esclavas del hombre que las ha adquirido –o ellas lo hicieron– y al que se han unido en turbias transacciones, donde el tanto por ciento y las glándulas se han fusionado en una extraña alquimia convertida en empuje que llaman “amoroso”. La envidian a Cristina desde lo más profundo de sus renunciamientos que el amor “conyugal” exige pero no consuela. Cristina las pone en evidencia a todas: se han quedado, sin jeans que las ciñan, con el culo al aire. Ella tiene, teniendo lo mismo o más de lo que ellas tienen, lo que a todas juntas les falta. Pero saben que tampoco podrían nunca llegar a tenerlo. Por eso, ellas no la envidian: la odian como a una traidora de clase –de clase de mujeres, digo–. La han cubierto de insultos y desprecios: de las ignominias más abyectas que nunca vi salir antes de esas boquitas pintadas de servil encono. Cristina las pone fuera de quicio. Esto también constituye el suelo denso y material de la política, tan unido a la lucha de clases entre ricos y pobres. Ellas también son el resultado de la producción capitalista de sujetos en serie: mercancías femeninas con formas humanas, con su valor de uso y su valor de cambio.

¿Y del odio de sus maridos? De esos machos viriles que ven en Cristina, mezclados con sus maduros atractivos femeninos que les hacen cosquillas desde el cerebro hasta sus partes pudendas, a esa mujer que un flaco feo y bizco ha conquistado, no se la tragan. Primero los humilla que sea el suyo un tipo de mujer que nunca ni siquiera podría posar en ellos su mirada, y que los supera con su inteligencia. Segundo, y como consecuencia, ven avanzar el peligro en la amenaza de un modelo femenino que termine con la sumisión de sus mujeres en las cuales ellos han invertido tanto: toda una vida de negocios turbios y de duro trabajo de oficinas, de atender la clientela, de contar ganado o hectáreas de soja, y de groups financieros para poder “mantenerlas”, como si de amor se tratara esa transacción que los sigue minando por lo bajo y los hace sentir tan vacíos e impotentes y adictos al Viagra. Sienten en la figura femenina desafiante de Cristina –aunque exageren– la revolución en marcha.

¿No ven todos ellos en el nuevo modelo de mujer que Cristina Fernández les ofrece, un desafío, un estado de insubordinación y hasta de guerrillerismo cuando de la liberación de las mujeres y la amenaza del orden amoroso materno alcanza la política? La “seguridad” por la que todo lo establecido clama –desde la CIA y hasta los inversionistas–, ¿no será la que también alimenta la inseguridad de la pareja pequeño y gran burguesa, por más plata que tengan, esa corriente nueva que desciende incontenible como agua turbia que todo lo arrastra, hasta alcanzar el campo de la política que cruje entonces ahora tanto desde abajo como desde arriba? Los hombres honestos y las fieles mujeres y felices estamos en peligro, nos gritan implorando y añorando el terror de las fuerzas represivas: se mueren de miedo. Y ahora, como antes con Evita y ahora con Néstor, prolongando a los asesinos saludan y dan vivas al cáncer y al infarto. Gritan, frente al enemigo, “viva la muerte”, como aquel general franquista durante la guerra civil española. Sienten el peligro, forman un solo bloque con sus hombres: no quieren perder nada.

Si les preguntáramos a muchos de nuestros políticos ¿en qué ha quedado convertida la figura de la madre que les dio la vida?, los hechos contestan. Entre la madre de la infancia y las mujeres, la codicia y el dinero se han interpuesto. Algunos ya no van de putas porque tienen plata, compran las “modelos” y las tienen ahora en casa. Este también es un “modelo” político de la pareja humana en el capitalismo.

Y aquí es entonces cuando volvemos a Cristina Fernández, que no es sólo “de” Kirchner. Es nuestra Presidenta –¿para muchos, acaso, una “madre política”?– que, sobre la estela de nuestras Madres, ha asumido un modelo fraternal distinto en su ser mujer política. Por eso es que quizás tanta gente ve en ella lo que ninguna otra mujer en nuestra escena actual (ni tampoco casi ningún hombre) ha sido capaz de suscitar en nuestra última historia. Quizás el orden amoroso pueda llegar por nuestro afecto y nuestra memoria, ese que venciendo el terror las Madres y Abuelas han abierto para la ciudadanía, a convertirse en la premisa sensible de una nueva voluntad y de un nuevo razonar político: que se abra en la democracia el acogimiento y el fervor de las madres de nuestra primera infancia. Quizás ella con nuestro apoyo logre prolongarlo y, al hacerlo, nuestras propias fuerzas de hombres que recuperan su origen al sostenerla se ahonden. Para sostenerla con nuestro cuerpo sensible del cual el Espíritu Santo nos había despojado de nuestras madres carnales al reemplazarlas con una Madre postiza: exangüe, melancólica y virgen.

Con las nuevas madres y abuelas argentinas ha vuelto a ocupar la escena política esa primera mujer-madre corporal, gozosa y generosa, que todos –hombres y mujeres– hemos tenido para poder llegar a la existencia y ahora a la vida política de la que el terror de Estado nos había distanciado. Es nuestro propio fundamento más hondo el que ha reverdecido con ellas. Quizá la política necesite ahora el apoyo de todos nosotros desde más adentro y desde más abajo. Porque Cristina Fernández-Kirchner ha prolongado y asumido como mujer-madre, y con el hombre que fue su marido, un nuevo modelo social de pareja política. No es poco para recuperar el origen materno del imaginario colectivo que busca una sociabilidad distinta. De todos modos, habremos ahondado un lugar nuevo y más fuerte si, para defendernos, la defendemos: no nos queda otra. Y no he sido ni soy, por eso, “kirchnerista”.

Por León Rozitchner - Filósofo.

NOTA: Este artículo fue uno de los últimos que escribió León Rozitchner (si es que no fue el último). Fue publicado en el diario Página 12 el 10 de noviembre de 2010. A pesar de que tiene casi un año, es sumamente interesante traerlo al presente porque es, como siempre, una mirada muy lúcida.
León Rozitchner falleció hace menos de una semana, el 4 de septiembre de 2011 a los 87 años de edad.
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9.9.11

Acuífero Puelche: Una gran reserva de agua en peligro...

En azul, parte del Acuífero Guaraní. En verde, el Acuífero Puelche

Introducción

La gran mayoría de los habitantes del área metropolitana de Buenos Aires desconoce la existencia de este importante recurso, a pesar de estar parado sobre él.

El acuífero Puelche es una de las mayores reservas mundiales del principal insumo químico de la biosfera: El Agua. Lo cual no es poco en un mundo cada vez más sediento. Sin embargo esta importante fuente de agua subterránea está poco investigada, se encuentra ignorada, descuidada y nadie controla cómo y quién la contamina y sobre-explota.

Aguas Subterráneas

Las aguas subterráneas forman parte del ciclo hidrológico. Parte del agua superficial, se infiltra naturalmente y llega a los acuíferos donde se acumula en forma dinámica ya que se mueve recorriendo grandes distancias.

¿Qué es un acuífero?

Acuífero, en hidrología, capa porosa de roca capaz de almacenar, filtrar y liberar agua. La capa de roca (o estrato) contiene muchos poros que, cuando se conectan, forman una red que permite el movimiento del agua a través de la roca.
Hay dos tipos de acuíferos: acuíferos confinados y acuíferos friáticos. Los acuíferos confinados tienen una permeabilidad al agua muy pequeña o nula debido a que el estrato está, o bien cubierto por una capa de roca, o bien dentro de una región envuelta en roca; esto permite al agua moverse sólo por la región confinada. Hay pocos acuíferos verdaderamente confinados, la mayoría aporta apreciables cantidades de agua por filtración lenta durante largos periodos de tiempo. La capa superior de un acuífero friático está descubierta. El agua almacenada en estas rocas puede liberarse en manantiales o ser extraída mediante pozos cuando el agua se mueve hacia la superficie. Los acuíferos más comunes se encuentran en roca arenisca y piedra caliza.
Los acuíferos semiconfinados tienen un comportamiento intermedio entre los confinados y los freáticos.
Los acuíferos cumplen funciones de almacenamiento, transmisión y de protección de la calidad de las aguas que contienen, y les confieren un gran valor tanto económico como estratégico.

Uso del agua subterránea

Existen diferentes formas de acceso a los acuíferos subterráneos.
  • Captaciones domiciliarias de extracción manual o por bombeo.
  • Captaciones por los servicios públicos de agua potable.
  • Captaciones para embotellamiento (de aguas minerales o para fabricar gaseosas)
  • Industrias que tienen alta demanda de agua hacen sus propias perforaciones.
  • Los servicios públicos (como los que prestan o prestaban Obras Sanitarias de Buenos Aires, Aguas Argentinas y los de los municipios) que captan agua subterránea para su distribución.

Acuíferos de Buenos Aires

  • 1º acuífero o Napa freática: se ubica desde 0 hasta los 10 m de profundidad con respecto a la superficie. Posee un techo (nivel freático) que fluctúa con el régimen de lluvias.
  • 2º acuífero o Pampeano: se encuentra aproximadamente entre los 10 y 40 metros por debajo del nivel del mar, de acuerdo a la cota del terreno. Suele estar semiconfinado a presión.
  • 3º acuífero o Puelche: se encuentra aproximadamente entre los 40 y 70 metros por debajo del nivel del mar, suele estar semiconfinado a presión. Está compuesto principalmente por Arenas finas y medianas.
  • 4º acuífero o Paraná: se encuentra aproximadamente entre los 70 y 160 metros por debajo del nivel del mar, suele estar semiconfinado a presión. Está compuesto principalmente por Arenas finas y fósiles marinos.
  • 5º y 6º acuíferos ú Olivos: se encuentran aproximadamente entre los 160 y los 410 metros por debajo del nivel del mar, suelen estar semiconfinados a presión.
Los acuíferos están conectados entre sí y con el ciclo hidrológico formando parte de un sistema hidráulico.

Estado de Nuestros Acuíferos

  • 1º acuífero o Napa freática: "En algunas zonas se encuentra agotada y en otras aflorando a veces como respuesta a períodos muy lluviosos, o por cese de la explotación de acuíferos inferiores a la misma". "Son aguas en general de mala calidad por su contaminación química y bacteriológica con pozos sépticos domiciliarios. Su techo acompaña la morfología de la superficie. A veces emerge en forma de lagunas y otra aparece a los 4 o 10 metros de profundidad".
  • 2º acuífero o Pampeano: Es el primero con cierto grado de confinamiento ya que se encuentra limitado superior e inferiormente por sedimentos medianamente permeables. Los caudales de extracción que proporciona este acuífero son muy dispares y dependen de su emplazamiento. En cuanto a su calidad, las aguas de este acuífero son duras, (muchas veces con excesos de nitratos) y frecuentemente presentan contaminación bacteriológica y de elementos químicos provenientes de residuos industriales que son derivados a pozos filtrantes.
  • 3º acuífero o Puelche: Es la segunda napa semiconfinada y su piso está formado por las denominada arcillas verdes del Paraná (prácticamente impermeables), las cuales limitan la filtración vertical descendente. Pero su techo posee otro tipo de sedimentos (semipermeables) que le permite la conexión hidráulica con los acuíferos superiores. "Por su extensión, su fácil acceso mediante perforaciones, caudales y calidad química de sus aguas se ha convertido en el recurso hídrico subterráneo más explotado en el país, principalmente para consumo humano".
  • 4º acuífero o Paraná: Proporciona caudales altos pero es de agua salada, a pesar de lo cual es explotado en algunas ocasiones para consumo industrial en lugares donde es más pronunciado el agotamiento o salinización del Puelche.
  • 5º y 6º acuíferos ú Olivos: son salados y no se lo utilizan.

Acuífero Puelche

El acuífero Puelche alberga 300 billones de litros de agua, cantidad difícil de imaginar. Quizás una buena forma de verlo es pensando que si la dividimos entre los 6.000 millones de humanos que poblamos el mundo, obtenemos 200.000 litros por persona, una pileta de natación de gran tamaño. Lo cual equivale a más del agua que una persona consume para bebida en toda su vida.
  • La buena noticia es que somos dueños de una de las mayores reservas mundiales de agua potable,
  • La mala es que lo estamos deteriorando de manera irreversible.

¿Qué es el Puelche?

Es una inmensa masa de agua pluvial (de lluvia) infiltrada en el suelo y contenida en un manto subterráneo de arenas y sedimentos porosos, que se ubica entre dos gruesas capas de sedimentos tirando a arcillosos y poco permeables, se lo encuentra entre los 15 y 120 metros según el sitio de la llanura en que se ubique. Pero no bajo toda ella, sólo bajo la llamada Pampa Ondulada; es decir que ocupan una superficie de 230.000 kilómetros cuadrados del noroccidente bonaerense y el sudoccidente santafesino.
El Puelche llega hasta la mitad de la provincia de Santa Fé, este de Córdoba y NE de Bs. As hasta la Bahía de Samborombón. Hacia Córdoba se vuelve salado y hacia el Paraná es dulce.
El agua que satura las Arenas Puelches proviene de las lluvias que percola desde arriba atravesando los sedimentos.
Esta especie de río subterráneo de agua y arena está en movimiento horizontal, a una velocidad de entre 2 y 10 metros por día: el acuífero se recarga de lluvia en su centro (más o menos la zona de Pilar) y se descarga hacia sus bordes, que son el Paraná y el Plata, por el Nor-Nordeste, y el río Salado, por el Sur.

Comienzos de su explotación

"La Gran Aldea empezó a echar manos de él en épocas de Sarmiento, tras haber contaminado durante siglos las agua de las napas superficiales con sus pozos ciegos, una costumbre que se pagaba con epidemias a repetición de cólera y tifus.
Cuando surgió la primer red hídrica urbana del país, miles de aljibes de 10 metros de profundidad que abrevaban en el ya contaminado acuífero Pampeano cedieron paso a unas pocas estaciones bombeadoras gigantes que bajaban 20 o más metros hasta el Puelche. Se entendía que, apretado por arriba y abajo entre grandes capas de arcilla, el Puelche venía garantizado de fábrica contra contaminaciones desde la superficie".
Esto es parcialmente cierto, ya que el sistema multiacuífero Pampeano-Puelche está hidráulicamente interconectado en forma vertical. Esto quiere decir que el agua del Pampeano desagua verticalmente al Puelche a través de su capa de arcillas, aunque muy lentamente, a razón de dos milímetros por día. Es decir que el agua del Pampeano va recargando al Puelche sin prisa ni pausa. Esto quedo de después de varios brotes de cólera y fiebre amarilla en 1871.
En la década del 30, el Puelche empezó a ser sobreexplotado. A partir de 1940 la gente comienza a realizar pozos domiciliarios en el 2º acuífero (el Pampeano) y OSN toma agua del 3º acuífero (el Puelche). Por lo tanto el sistema se empezó a deprimir y desapareció la primera napa y el agua se encontraba recién a los 30 metros. Por otra parte los pozos ciegos y cloacas que filtraban comenzaron a contaminar las napas.

Situación del Acuífero Puelches hacia 1980

Debido a la extracción intensiva del agua subterránea, se observan importantes fenómenos de depresión regional en las áreas más densamente pobladas Esta sobre-explotación produjo efectos tan notorios como:
  • Inversión de la circulación del agua subterránea. Naturalmente el agua escurría hacia el estuario del Río de la Plata, a fuerza de bombear desde el centro se había invertido dicha circulación; produciéndose el efecto contrario: el flujo subterráneo se dirige desde la costa hacia los centros poblados del Gran Bs. As.
  • La inversión de la circulación subterránea del Puelche, también produjo el ingreso de agua salina (por la década del 30) provenientes de acuíferos costeros. La sal provenía del propio Puelche, pero de sus zonas de descarga (Bahía Samborombón y Río Salado).
  • Depresión del nivel del recurso. El descenso de los niveles del acuífero desde los años 20, dio origen hacia 1980 a los grandes conos de depresión regionales, es decir zonas donde las napas están muy bajas o desaparecieron. Con lo cual los pozos tuvieron que bajar hasta 70 metros o más para encontrar agua. Esto trajo aparejado otras dos consecuencias:
  • Filtración vertical descendente hacia el acuífero Puelches de la napa freática, dado que los acuíferos están conectados.
  • "Potencial acceso a los acuíferos de contaminantes agroquímicos utilizados en la periferia del conurbano" .

Situación del Acuífero Puelche en la Actualidad

Algunos conos de depresión siguen existiendo en las zonas donde el agua subterránea sigue siendo una fuente importante de abastecimiento. "Otros conos, en cambio sufrieron fuertes variaciones producto del traspaso en la fuente de abastecimiento domiciliaria. El abastecimiento por agua subterránea fue reemplazado por agua superficial del Río de la Plata, lo que trajo aparejado el rápido ascenso de los niveles de agua del acuífero Puelches y la desfiguración del cono afectado.
Igual fenómeno de ascenso se registra en la napa freática, que en muchos lugares había desaparecido, al decrecer la filtración por el aumento de carga en el acuífero Puelches. Ayuda también a este proceso de ascenso el crecimiento en los últimos años de la recarga natural, por el marcado aumento de las precipitaciones pluviales en la zona y posiblemente la tendencia de las grandes industria consumidoras del recurso a utilizar agua subterránea proveniente del 4to acuífero en reemplazo de la proveniente del Puelche"3.
En algunas zonas sobreexplotadas se detecta un aumento de los contenidos salinos; debido al continuo avance del frente salino y a la infiltración descendente del Pampeano.

¿Por qué es importante preservar al Acuífero Puelche?

El Puelche es único en todo sentido. Entre los seis acuíferos que están apilados verticalmente bajo nuestros pies en la pampa húmeda, es el único potable. Hay otros más superficiales pero están agotados o contaminados y los otros más profundos son salados.
Actualmente el Pampeano es un asco: está lleno de sales, contaminantes cloacales e industriales. Tomar agua de aquí es exponerse a diarreas y diversas infecciones, "de esas que hacen estragos en la niñez del segundo y tercer anillo del conurbano porteño, donde la beben unos dos millones de personas".
"El Puelche es la principal reserva de agua potable de la Argentina. Da de beber a buena parte de nuestro mayor conglomerado urbano, provee a sus industrias y riega la zona que genera casi todo el producto bruto agrícola del país" 4 (el verdeante cinturón Rosafé)
Entonces se puede afirmar que "la Reina del Plata está aquí gracias al Puelche y no al Plata, como cree la gente". "Como el país no tiene otro acuífero similar, no hubo ni hay ciudades que puedan rivalizar con la megalópolis metropolitana. Más allá de historias de puertos, aduanas y ferrocarriles, la razón última de la megacefalía argentina es hidrogeológica. Tener la mayor reserva de agua potable de un país árido en un 75% de su superficie, pesa. Y cómo".
Fuera de los límites del acuífero Puelche, existen acuiferitos, muchos de los cuales están en contacto con lechos de cenizas volcánicas, "de modo que brindan una sopa de arsénico, flúor, selenio y otras sustancias peligrosas. Es lo que sucede, por ejemplo, en Venado Tuerto, provincia de Santa Fé".

Conclusiones

Queda claro que el Puelche es único. Y es importante hacernos las siguientes preguntas para actuar en consecuencia.

¿Se puede recuperar el Puelche urbano?

Imposible: es agua confinada en arenas subterráneas, lejos de la acción depuradora del oxígeno atmosférico".

¿Se puede evitar que se siga percudiendo?

Es difícil pero posible. Se deben controlar a las industrias, mejorar los rellenos sanitarios para evitar que el mercurio de las pilas alcance las napas y sanear el Matanza - Riachuelo y el Reconquista. Esto último resulta extraño, pero "la contaminación química del fondo del Reconquista (un repositorio de plomo, cromo, cobre, arsénico y otros metales tóxicos) va propagándose bajo tierra hacia el deprimido acuífero Pampeano, que a su vez la llevará lentísima hasta el Puelche. Donde puede migrar centenares de kilómetros y durar miles de años".

¿Qué tiene que ver el Puelche con las inundaciones de Lomas de Zamora y Avellaneda?

Desde que en esta zona no se explota el Puelche, el agua freática no es succionada por el Pampeano, y considerando que el agua de uso doméstico (traída por la empresa de aguas desde el Río de La Plata) es descargada por los pozos negros sobre el freático (por ausencia de cloacas), este último no sólo se contamina sino que aflora, estando casi a nivel del suelo. Lo cual produce diversos inconvenientes: desbordes de pozos ciegos, propagación de enfermedades, inundaciones de sótanos y garajes.

¿Qué decir del Puelche que yace bajo el campo?

La agricultura intensiva de la Pampa Húmeda y el consecuente aumento en el uso de fertilizantes, ha provocado un fuerte aumento de nitratos y fosfatos que se están incorporando en arroyos y napas rurales.
Es fundamental pensar en la urgente implementación de un Sistema Integrado de Protección del Agua Subterránea, partiendo de la base de que es mucho menos costosa la protección que la depuración de la contaminación o el desarrollo de nuevos suministros de agua.
Es muy preocupante que no se esté trabajando en un Plan de Manejo Integral del Puelche. ¿Será porque es un problema invisible?

Fuente: Ambiente ecológico

NOTA: Este artículo es del año 2001
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Cómo los hombres de Al-Qaeda llegaron al poder en Libia (por Thierry Meyssan)


Reconocido como jefe histórico de Al-Qaeda en Libia, Abdelhakim Belhadj, es el actual gobernador militar en Trípoli « liberada » y se le ha otorgado los máximos poderes para constituir el ejército de la « nueva Libia »

En los años 1980, la CIA incita a Awatha al-Zuwawi a crear, en Libia, una oficina destinada al reclutamiento de mercenarios para su posterior envío a Afganistán, donde participarán en la yihad contra los soviéticos. A partir de 1986, los reclutas libios comienzan a entrenarse en el campamento de Salman al-Farisi, en Pakistán, bajo el mando del millonario anticomunista Osama ben Laden.
Más tarde, cuando Ben Laden se va a Sudán, los yihadistas libios lo siguen. Ya en Sudán, estos elementos se reagrupan dentro de su propio sistema. A partir de 1994, Osama ben Laden envía yihadistas libios de regreso a su país con la misión de asesinar a Muammar el Kadhafi y de derrocar la Yamahiria Popular y Socialista.
El 18 de octubre de 1995, el grupo [enviado a Libia] se estructura bajo el nombre de Grupo Islámico Combatiente en Libia (GICL). Durante los 3 años posteriores, el GICL realiza 4 intentos de asesinato contra Muammar el Kadhafi y trata de crear un movimiento armado en las montañas del sur de Libia. En respuesta, el ejército libio –bajo las órdenes del general Abdel Fattah Yunes– lleva a cabo una campaña de erradicación de dicho movimiento y la justicia libia emite una orden de arresto contra Osama ben Laden, orden que INTERPOL difunde a partir de 1988.
Según el agente del contraespionaje británico David Shayler, el desarrollo del GICL y el primer intento de asesinato contra Muammar el Kadhafi organizado por Al-Qaeda son financiados con una suma de 100 000 libras por el MI6 británico [1].
Libia es en ese momento el único Estado del mundo que busca a Osama ben Laden, quien aún dispone oficialmente de respaldo político en Estados Unidos a pesar de haber expresado su oposición a la operación «Tormenta del Desierto».
Como resultado de las presiones de Trípoli, Hasan el-Turabi expulsa de Sudán a los yihadistas libios. Estos trasladan sus infraestructuras a Afganistán, donde instalan el campamento de Shaheed Shaykh Abu Yahya, precisamente al norte de Kabul. Ese campamento se mantiene en funcionamiento hasta el verano de 2001, momento en que fracasan las negociaciones que Estados Unidos mantiene con los talibanes en Berlín para la construcción de un oleoducto a través de Afganistán. El mollah Omar, quien ya se prepara para la invasión anglosajona, exige entonces el control directo de aquel campamento.
El 6 de octubre de 2001, el GICL es incluido en la lista del Comité de Aplicación de la resolución 1267 del Consejo de Seguridad de la ONU, lista en la que aún figura actualmente. El 8 de diciembre de 2004, el GICL es incluido en la lista de organizaciones terroristas del Departamento de Estado de Estados Unidos, en la que aún figura en este momento. El 10 de octubre de 2005, el ministerio británico del Interior prohíbe el GICL en el territorio británico, medida que aún se mantiene en vigor. El 7 de febrero de 2006, el Comité de la ONU impone sanciones a 5 miembros del GICL y a 4 empresas vinculadas a ese grupo que, sin embargo, siguen operando impunemente en el Reino Unido bajo la protección del MI6.
La tendencia yihadista se organiza precisamente durante la «guerra contra el terrorismo». La expresión «Al-Qaeda», utilizada para designar una gran base de datos que servía a Osama ben Laden para escoger a los mercenarios que necesitaba para determinadas misiones, se convierte poco a poco en el nombre de un grupúsculo cuyo tamaño disminuye a medida que va estructurándose.
El 6 de marzo de 2004, el nuevo jefe del GICL, Abdelhakim Belhaj, quien había luchado junto a Osama ben Laden en Afganistán [2] y en Irak, es arrestado en Malasia y trasladado a una prisión secreta de la CIA en Tailandia, donde se le aplica el llamado suero de la verdad y es torturado. Como resultado de un acuerdo entre Estados Unidos y Libia, Belhaj es repatriado a Libia, donde es nuevamente sometido a la tortura, pero por parte de agentes británicos, en la cárcel de Abu Salim.
El 26 de junio de 2005, los servicios secretos occidentales organizan en Londres un encuentro de opositores libios. Allí conforman la «Conferencia Nacional de la Oposición Libia» mediante la unión de 3 facciones islámicas: los Hermanos Musulmanes, la Hermandad de los Senussi y el GICL. El manifiesto adoptado establece 3 objetivos:
- derrocar a Muammar el Kadhafi;
- ejercer el poder durante un año (bajo el nombre de «Consejo Nacional de Transición»);
- reinstaurar la monarquía constitucional de 1951 y proclamar el Islam como religión del Estado.
En julio de 2005, Abu al-Laith al-Liby se fuga –de manera absolutamente increíble– de la prisión de alta seguridad de Bagram, en Afganistán, y se convierte en uno de los jefes de Al-Qaeda. Llama entonces a los yihadistas del GICL que aún no lo han hecho a unirse a Al-Qaeda en Irak. Los libios se hacen mayoritarios entre los kamikazes de Al-Qaeda en Irak [3]. En febrero de 2007, Al-Liby dirigió un espectacular ataque contra la base de Bagram en momentos en que el vicepresidente estadounidense Dick Cheney se disponía a visitarla. En noviembre de 2007, Ayman al-Zawahiri y Abu al-Laith al-Liby anuncian la fusión del GICL con Al-Qaeda.
Abu al-Laith al-Liby se convierte en segundo de Ayman al-Zawahiri y, por consiguiente, en el segundo al mando de Al-Qaeda ya que nada se sabe en ese momento de Osama ben Laden. Un avión sin piloto de la CIA mata a Al-Liby a fines de enero de 2008.
Durante el periodo 2008-2010, Saif al-Islam Kadhafi negocia una tregua entra la Yamahiria y el GICL. Esta organización publica un largo documento, Estudios correctivos, en el que admite haber cometido un error al llamar a la yihad contra los creyentes de su propia religión en un país musulmán. En tres oleadas sucesivas, la Yamahiria concede una amnistía a todos los miembros de Al-Qaeda y estos son liberados con una sola condición: que renuncien por escrito a la violencia. De un total de 1 800 yihadistas, sólo un poco más de un centenar rechazan el arreglo y prefieren permanecer en la cárcel.
Ya liberado, Abdelhakim Belhaj abandona Libia y se instala en Qatar.
A principios de 2011, el príncipe saudita Bandar ben Sultan emprende una serie de viajes con vistas a reactivar Al-Qaeda ampliando su reclutamiento, hasta entonces exclusivamente árabe, a los musulmanes del Asia central y del sudeste asiático. Varias oficinas de reclutamiento se abren entonces en Malasia [4]. Los mejores resultados se obtienen en Mazar-i-Sharif, donde más de 1 500 afganos se enrolan para emprender la yihad en Libia, en Siria y en Yemen [5]. En sólo unas semanas, Al-Qaeda, que ya por entonces no era más que un grupúsculo agonizante, logra alinear más de 10 000 hombres. El reclutamiento resulta excepcionalmente fácil en la medida en que los yihadistas son los mercenarios más baratos de todo el mercado.
El 17 de febrero de 2011, la «Conferencia Nacional de la Oposición Libia» organiza en Benghazi el «día de la cólera», que marca el comienzo de la guerra.
El 23 de febrero, el imam Abdelkarim Al-Hasadi proclama la creación de un emirato islámico en Derna, la ciudad más integrista de Libia, de la que provienen la mayoría de los yihadistas convertidos en kamikazes de Al-Qaeda en Irak. Al-Hasadi es un viejo miembro del GICL y fue torturado por los estadounidenses en Guantánamo [6]. El emir Al-Hasadi implanta el uso obligatorio de la burqa [El velo islámico para las mujeres Nota del Traductor.] y restablece los castigos corporales. El emir organiza además su propio ejército, cuyos primeros miembros serán varias decenas de yihadistas, y rápidamente reúne más de un millar de estos.
El general estadounidense Carter Ham, comandante del AfriCom, a cargo de la coordinación de la operación aliada en Libia, expresa su inquietud señalando que entre los rebeldes a los que se le ordena proteger hay yihadistas de Al-Qaeda que han matado soldados estadounidenses en Afganistán e Irak. La misión pasa entonces a manos de la OTAN.
En la región libia de Cirenaica, ya «liberada», los hombres de Al-Qaeda siembran el terror, cometiendo masacres y practicando la tortura. ¿Su especialidad? Degollar a los partidarios de Kadhafi y arrancarles un ojo, además de amputarles los senos a las mujeres que consideran impúdicas. El abogado de la Yamahiria, Marcel Ceccaldi, acusa a la OTAN de «complicidad con crímenes de guerra».
El 1º de mayo de 2011, Barack Obama anuncia que Osama ben Laden –de quien no se tenían noticias creíbles desde hacía más de 10 años– ha sido eliminado en Abbottabad, Pakistán, por el comando 6 de los Navy Seals. Este anuncio permite cerrar el expediente de Al-Qaeda y dar una nueva imagen a los yihadistas para convertirlos nuevamente en aliados de Estados Unidos, como en los viejos tiempos de las guerras de Afganistán, Bosnia Herzegovina, Chechenia y Kosovo [7]. Todos los miembros del comando 6 de los Navy Seals mueren el 6 de agosto al estrellarse su helicóptero.
Abdelhakim Belhaj regresa a su país [Libia] en un avión militar de Qatar al comienzo de la intervención de la OTAN. Asume el mando de los hombres de Al-Qaeda en las montañas del Djebel Nefussa. Según el hijo del general Abdel Fattah Yunes, es el propio Belhaj quien ordena, el 28 de julio de 2011, el asesinato de su viejo enemigo, ahora convertido en jefe militar del Consejo Nacional de Transición. A la caída de Trípoli, Abdelhakim Belhaj abre las puertas de la cárcel de Abu Salim y libera a los últimos yihadistas de Al-Qaeda que se encontraban allí. Belhaj es nombrado gobernador militar de Trípoli y exige que la CIA y el MI6 le presenten excusas por la forma en que lo trataron en el pasado [8]. El Consejo Nacional de Transición lo pone a cargo de la creación del ejército de la nueva Libia.

Fuente: Red Voltaire
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Libia: La verdadera guerra comienza ahora

La inestabilidad política, económica, social en Libia no ha terminado con la caída de Trípoli ni con la supuesta victoria de los rebeldes de la OTAN. La inédita alternativa de Gaddafi de pasar a la clandestinidad ha sorprendido a más de uno. Estamos frente a un escenario que nos recuerda mucho la historia de Omar Mukhtar, el líder libio que durante casi veinte años -de 1912 a 1931- luchó contra el colonialismo italiano. Todo puede cambiar en un país donde la mayoría de la población todavía no ha dicho su última palabra y los poderes neocoloniales instalados muy frágiles.



Basta de hablar de la caída del Gran G. [Gran Guía] Ahora llega lo fundamental: Afganistán 2.0, Iraq 2.0, o una mezcla de ambos.

Los «rebeldes de la OTAN» siempre han asegurado que no quieren ocupación extranjera. Pero la OTAN –que posibilitó la victoria– no puede controlar Libia sin tropas sobre el terreno. Por lo tanto, en la central de la OTAN en Mons, Bélgica, juegan con múltiples escenarios, bajo una cobertura de terciopelo de las Naciones Unidas.

Según los planes que ya se han filtrado, podrá haber tarde o temprano soldados de las monarquías del Golfo Pérsico y de aliados amistosos como Jordania y especialmente Turquía, miembro de la OTAN, también muy ansiosa de obtener grandes contratos comerciales. Casi ninguna nación africana formará parte del asunto, ahora se ha «reubicado» a Libia en Arabia.

El Consejo Nacional de Transición (CNT) estará de acuerdo –o lo obligarán a estar de acuerdo– si Libia cae, o cuando caiga, en el caos. A pesar de eso será extremadamente difícil que le acepten, mientras las extremadamente dispares facciones de los «rebeldes de la OTAN» consolidan frenéticamente sus feudos, y se preparan para volverse unas contra otras.

No existe evidencia hasta ahora de que el CNT –fuera de arrodillarse ante el altar de las naciones miembros de la OTAN– tenga la menor idea de cómo administrar un paisaje político complejo en Libia.

Cañones sin rosas

En Libia todos están ahora virtualmente armados hasta los dientes. La economía está paralizada. Ya ha comenzado una obscena disputa encarnizada por quién controlará los miles de millones de dólares descongelados de Libia.

La tribu Obeidi está furiosa con el CNT porque no ha habido ninguna investigación sobre el asesinato del comandante del ejército rebelde Abdul Fattah Younis el 29 de julio. Los miembros de la tribu ya han amenazado con tomarse la justicia por su mano.

El principal sospechoso del asesinato es la brigada Abu Ubaidah bin Jarrah, una milicia fundamentalista islámica de la línea dura que rechaza la intervención de la OTAN y se niega a combatir bajo el CNT, calificando tanto al CNT como a la OTAN de «infieles».

Luego existe la pregunta empapada en petróleo: ¿Cuándo organizará la nebulosa del Grupo de Combate Islámico de Libia (LIFG, por sus siglas en inglés) su propio golpe para eliminar al CNT?

En todo Trípoli hay ecos gráficos del infierno de las milicias en Iraq. El ex recurso de la CIA y ex detenido de la «guerra contra el terror», general Abdelhakim Belhaj –surgido del círculo Derna, la zona cero del fundamentalismo islámico en Libia– es el líder del nuevo Consejo Militar Trípoli.

Ya han sido lanzadas acusaciones por parte de otras milicias de que debe irse ya que no combatió por la «liberación» de Trípoli, lo quiera o no el CNT. Eso significa esencialmente que la nebulosa LIFG-al-Qaida combatirá tarde o temprano en una parte de la futura guerra de guerrillas, contra el CNT, otras milicias, o ambos.

En Trípoli, los rebeldes de Zintan, en las montañas occidentales, controlan el aeropuerto. El banco central, el puerto de Trípoli y la oficina del primer ministro están controlados por rebeldes de Misrata. Bereberes de la ciudad montañosa de Yafran controlan la plaza central de Trípoli, pintada ahora con espray «Revolucionarios de Yafran». Todos estos territorios están claramente identificados como advertencia.

Mientras el CNT, como unidad política, ya se comporta como un gobierno en las últimas; y mientras las milicias simplemente no desaparecen, cuesta también imaginar Libia como un nuevo Líbano; la guerra en el Líbano comenzó cuando los vecindarios de Beirut se repartieron entre suníes, chiíes, maronitas cristianos, nasseristas y drusos.

La libanización de Libia, además, incluye la letal tentación islámica, que se propaga como un virus por toda la Primavera Árabe.

Por lo menos 600 salafistas que combatieron en la resistencia suní iraquí contra EE.UU. fueron liberados de la prisión Abu Salim por los rebeldes. Es fácil imaginarlos aprovechando el saqueo generalizado de Kalashnikovs y de misiles antiaéreos soviéticos Sam-7 lanzados desde el hombro para reforzar su propia milicia islamista de la línea dura siguiendo sus propios planes, su propia guerra de guerrilla.

Bienvenidos a nuestra ‘democracia’ racista

La Unión Africana (UA) no reconocerá al CNT; de hecho, acusa a los rebeldes de la OTAN de asesinatos indiscriminados de africanos negros, considerados todos como «mercenarios».

Según Jean Ping de la UA: «… El CNT parece confundir a negros con mercenarios… [Parece pensar] que todos los negros son mercenarios. Si se hace algo semejante significa que un tercio de la población de Libia, que es negra, también son mercenarios.»

El pequeño puerto de Sayad, a 24 kilómetros al oeste de Trípoli, se ha convertido en un campo de refugiados africanos negros aterrorizados por la «Libia libre». Médicos sin Fronteras descubrió la existencia del campo el 27 de agosto. Los refugiados dicen que desde febrero comenzaron a ser expulsados por los propietarios de los negocios en los que trabajaban, acusados de mercenarios, y que los están acosando desde entonces.

Según la mitología rebelde, el régimen de Gadafi estaba protegido esencialmente por murtazaka («mercenarios»). La realidad es que Gadafi empleó un contingente de combatientes africanos negros, de Chad, Sudan y tuaregs de Níger y Mali. La mayoría de los africanos negros sub-saharianos de Libia son trabajadores emigrantes con trabajos legales.

Para ver por dónde van las cosas, hay que mirar al desierto. El inmenso desierto del sur de Libia no fue conquistado por la OTAN. El CNT virtualmente no tiene ningún acceso a todo el agua de Libia ni a gran parte del petróleo.

Gadafi tiene la posibilidad de «operar en el desierto», de negociar con una serie de tribus, de comprar o consolidar su lealtad y organizar una continua guerra de guerrilla.

Argelia está involucrada en una cruenta lucha contra al-Qaida en el Magreb. La vasta y permeable frontera de 1.000 kilómetros de Argelia con Libia, sigue abierta. A Gadafi le resultaría fácil basar sus guerrillas en el desierto meridional con un refugio en Argelia, o incluso en Níger. El CNT ya está aterrorizado ante esta posibilidad.

La operación «humanitaria» de la OTAN ha lanzado por lo menos 30.000 bombas sobre Libia durante los últimos meses. Es seguro decir que muchos miles de libios han muerto en los bombardeos, los cuales no se detienen; pronto la OTAN puede atacar a algunos –civiles o no– a quienes en teoría estaba «protegiendo» hasta hace pocos días.

El Gran G derrotado puede resultar mucho más peligroso que un Gran G en el poder. La verdadera guerra comienza ahora. Será infinitamente más dramática y trágica. Porque ahora será una guerra darwiniana, norteafricana, de todos contra todos.

por Pepe Escobar

Fuente: Red Voltaire
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La represión que viene

Nuestras democracias siempre han alardeado del respeto a las libertades. No garantizaban trabajo, ni alimentación como pretendían los sistemas socialistas, pero se nos decía que disfrutábamos de unas libertades reprimidas en los países comunistas. Un ejemplo del que se sentían muy orgullosos era de la libertad en internet. Sin embargo estamos comprobando que las libertades sólo se nos permiten si no hace peligrar el control de los poderosos. En el Reino Unido el gobierno estudía impedir que la gente se comunique a través de las redes sociales cuando haya disturbios, decretar toques de queda o prohibir el uso de máscaras, capuchas o gorras que oculten el rostro (El País, 11-8-2011). Fueron detenidas decenas de personas por el uso de estas redes. Un tuit de la comisaría del condado del Gran Manchester rezaba así: "Si has estado usando las redes para incitar al desorden, muy pronto llamaremos a tu puerta". Después de los disturbios las autoridades británicas prohíbieron todas las protestas en las calles de Londres durante 30 días. Entre los detenidos se encontraron menores por robar trece paquetes de chicles y 21 chocolatinas (El País, 12-8-2011). otro dato de importancia que es bueno saber es que en el Reino Unido han muerto desde 1998 333 personas mientras estaban bajo custodia policial (Público, 14-8-2011). En ese país es más fácil morir cuando estás en manos de la policia que por un atentado terrorista.

En la ciudad estadounidense de San Francisco las autoridades ordenaron a las empresas de telecomunicaciones cortar el servicio de telefonía celular dentro de sus instalaciones de transporte, debido a que se llevaría a cabo una protesta por el asesinato un ciudadano a manos de la policía (Rebelion.org, 17-8-2011). De esta forma impedían la coordinación de los manifestantes.
En Berlín siete personas fueron detenidas (Diagonal, 28-8-2011) al tratar de acampar en una de sus céntricas plazas en la línea de protesta del 15-M español.
En Madrid, la red informática municipal instaló en las bibliotecas públicas un filttro que impedía acceder a las páginas de "activismo" político relacionado con el 15-M como tomalaplaza.net o democraciarealya.es (El País, 10-8-2011). En cuanto a la televisión, el Partido Popular ya ha insinuado que destituirá a la periodista Ana Pastor del programa 'Los desayunos de TVE' (Público, 12-8-2011) tras haber tenido algunas diferencias con políticos de ese partido. A todo ello podemos añadir esas imágenes de represión y violencia policial que algunos creían que sólo correspondían al franquismo.
Llevaban años denunciando que China bloqueaba páginas de internet, que Venezuela sustituía periodistas de sus televisiones, que Cuba impedía concentraciones en las calles y ahora resulta que es nuestros propios países donde sucede todo eso. Ni en Venezuela prohiben las redes sociales, ni en Cuba disuelven manifestaciones a porrazos, ni en China prohiben las gorras para poder identificar a los ciudadanos.
El mercado necesita un estado debil para poder imponer su política económica, pero fuerte para recurrir a la represión y la violencia cuando los ciudadanos se rebelan. O sea, el regimen de Pinochet que cada vez se parece más al nuestro.

Fuente: Pascual Serrano
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29.7.11

Lo vimos (Por Mempo Giardinelli)

Lo digo como hombre de provincia, de lo que ustedes llaman “interior”: me consta que a muchos ciudadanos/as que no votamos en la Ciudad de Buenos Aires nos preocupa enormemente la perspectiva de que nuestra vieja Capital Federal vaya a seguir gobernada, cuatro años más, por una persona a la que desde el comienzo de su gestión vimos achicar presupuestos y reparticiones de educación y de cultura, y que llegó a designar a un troglodita en el Ministerio de Educación y tardó once días en darse cuenta.

A muchos argentinos que no estaremos allí el próximo domingo 31 nos alarma un jefe de Gobierno al que vimos designar a ex policías de pésima trayectoria al frente de la naciente Policía Metropolitana; que ordenó la compra de pistolas-picanas y que está procesado por haber ordenado escuchas telefónicas ilegales.

La verdad es que sin agraviar uno puede sostener que es muy peligroso que ese hombre haga de la mentira política un estilo tan fuerte. Es un político que dice no serlo, pero que cuando fue diputado nacional vimos que fue un campeón de mediocridad porque casi no apareció por el Congreso, aunque seguramente cobró todos sus sueldos.

Lo vimos esta misma semana previa al ballottage decisivo, aplaudiendo las exageraciones del nunca sutil señor Biolcati en la Rural. Y después en Santa Fe, junto al señor Del Sel, lo vimos engañar a la ciudadanía al sostener, con la complicidad del terrorismo periodístico, que “no son políticos”. Pretenden ser representantes de una “nueva política”, pero tienen detrás, aunque los ocultan vergonzantemente, a los señores Duhalde, Venegas, Barrionuevo, Amadeo, Puerta o Toma, que de nuevos, precisamente, no tienen nada.

De igual forma, cuando el señor Durán Barba, talentoso publicista y acaso padre del triunfo PRO en la primera vuelta porteña, aparece coludido en una causa penal por enlodar al adversario mediante recursos ilegales, vimos que este hombre niega que eso sea “campaña sucia”, pide infantilmente “basta de agresiones” y le reclama a Daniel Filmus que haga “alguna autocrítica”, materia que él mismo desconoce por completo.

Vimos también que es duro para perseguir a miles de trapitos que se ganan la vida cuidando coches, pero es muy blando para combatir con los que lucran con la prostitución. Persigue con más saña a los pobres que a los explotadores de mano de obra esclava, de los que hay tantos en su ciudad.

Vimos que pintó bicisendas y acertó con el Metrobús, que es una idea de transporte público imperante en muchas capitales latinoamericanas, pero no cumplió su promesa de construir diez kilómetros de subte por año. Al contrario, la ampliación de la red de subtes porteña es una realización del gobierno nacional.

Vimos cómo aumentó un 300 por ciento el impuesto de alumbrado, barrido y limpieza, pero mantiene a la ciudad insólitamente mugrienta, contrariando la Ley de Basura Cero.

Vimos que otorgó reiterados beneficios al Grupo Clarín y otros monopolios, como una licitación por 275 millones de dólares por computadoras que valen menos de la mitad.

Vimos que permitió y defendió la participación de represores y aliados de la dictadura en el Gobierno de la Ciudad.

Vimos que vetó decenas de leyes votadas por la Legislatura, la mayoría sobre políticas sociales. Asimismo cerró centros culturales en todos los barrios y desalentó la participación de los vecinos. Vimos que cerró cursos gratuitos de capacitación laboral en el Centro Cultural Ricardo Rojas.

Vimos el desmanejo del Teatro Colón, con cuyos músicos está en permanente conflicto, además de que avanzan la reconversión del coliseo en una especie de ópera-shopping y la tercerización de su producción operística.

Vimos cómo vació los hospitales públicos, hoy carentes de insumos básicos como el gas. Y vimos cómo también las escuelas públicas carecen de gas y sus problemas edilicios incluyen riesgo de derrumbes. Y vimos y escuchamos denuncias sobre la compra de netbooks con altísimos sobreprecios.

Y también vimos y vemos que no controla la construcción en la ciudad, lo que implica una pérdida de patrimonio histórico y arquitectónico, que es de la nación entera.

Vimos cómo permite el accionar de matones que golpean y maltratan a las personas en situación de calle, al mismo tiempo que vetó leyes que promovían beneficios para construir comedores y alojamientos temporarios.

Vimos cómo cerró el Servicio de Zooterapia para niños y adolescentes discapacitados, donde se usaban animales, en particular perros, para la rehabilitación.

Y vimos, asombrados, cómo decidió también reducir el presupuesto del Hospital Garrahan, con el argumento de que no todos los niños que se atienden en el hospital son porteños. ¿A ustedes realmente les parece que los argentinos de fuera de Buenos Aires no merecemos el Garrahan?

Y vimos al Hospital Borda sin gas y en peligro de cierre, como el Moyano, donde se rumorea que hay ofertas inmobiliarias inconfesadas.

Vimos cómo se subejecutan presupuestos en salud, educación y vivienda, mientras crece el endeudamiento.

Y vimos también que es un dirigente que huye de los debates, acaso porque no podría tener un apuntador a sus espaldas, como vio todo el país por la tele. Ese tipo que desde atrás le dictaba al oído lo que tenía que decir... ¿a ustedes no les produjo algo así como vergüenza ajena cuando lo vieron?

A mí me cuesta entender cómo se puede votar a un político así, devenido mezcla de Susana-Mirtha-Tinelli de la política. Un hombre vacío de ideas, de discurso, que frivoliza todo y así descoloca lo mejor de la ciudadanía porteña, históricamente de vanguardia, innovadora y culta.

Yo digo que es un hombre que no merece a esa ciudad, porque siempre tiene excusas, echa culpas a los demás, no se hace cargo de nada y hace la plancha como una especie de inimputable autodeclarado y autoimpune. Dios no lo quiera, pero, ¿ustedes se imaginan una tragedia como la de Cromañón con este hombre en el gobierno?

Apenas soy un hombre de provincia sin intención de ofender a nadie, que respetuosamente le propone que este domingo 31, antes de votar, reflexione sobre esto que usted también ha visto. Porque todos lo vimos. Lo vemos.


Fuente: Pagina 12
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25.7.11

Decálogo para una derrota (Por Atilio Borón)

Atilio A. Borón

La categórica derrota sufrida días atrás por el FpV en la ciudad de Buenos Aires impone la necesidad de analizar profundamente las causas de lo ocurrido, sorteando tanto el autocomplaciente triunfalismo de los perdedores -que creen que diciendo “ganamos” van a derretir la coraza de la matemática electoral- como el catastrofismo de la izquierda que cree que la ciudad ha sido definitivamente ganada no sólo por la derecha sino también por el fascismo. Ambas lecturas son insanablemente erróneas y en caso de prevalecer podrían ser la fuente de nuevas y mayores frustraciones en los próximos meses. Los resultados del 10 de Julio son la condensación de un conjunto de determinantes que no son estáticos sino cambiantes y variables, y sobre los cuales es posible hacer un trabajo político para modificarlos. La izquierda y las fuerzas progresistas deberán hacerlo cuanto antes; la derecha ya lo está haciendo, y esta es una diferencia muy significativa. Lo que sigue es una enumeración y breve análisis del papel jugado por algunos de los factores que incidieron en producir los resultados del pasado domingo y que damos a conocer con el objeto de promover un debate que no debe ser clausurado por el triunfalismo de unos y el pesimismo de otros. Dicho esto, vayamos al grano:


Primero: Buenos Aires lleva más de un siglo luchando por su autonomía distrital. Por lo tanto, para un candidato a Jefe de Gobierno de esta ciudad no hay peores credenciales que las que lo hacen aparecer como un simple delegado de la Casa Rosada, preocupado por “alinear” la ciudad con las prioridades y orientaciones establecidas por el gobierno nacional. Por increíble que parezca, ese error -que una parte del electorado, alentada por la prensa hegemónica, lo interpretó como una tentativa extorsiva de las autoridades nacionales- fue cometido por la Casa Rosada y consentido por el candidato del kirchnerismo. En línea con esta tesitura la presidenta designó autocráticamente a Daniel Filmus como candidato a jefe de gobierno; armó la lista de legisladores imponiendo en la cabeza de la misma a Juan Cabandié, una persona honesta, íntegra y admirable por su historia y su valentía pero muy poco conocida, “no instalada” como se dice en los ambientes de la mercadotecnia electoral; fijó también la presidenta la agenda de la campaña con su vista puesta en el escenario nacional y subordinando las necesidades y los temas locales; estableció la estrategia general de la misma (por ejemplo, impidiendo que Filmus fuera a debatir a TN; o “ninguneando” a los integrantes de las colectoras que operaban a favor del oficialismo, para no citar sino dos casos) y, para colmo de males, en el mismísimo acto de lanzamiento de la campaña el candidato oficialista fue completamente eclipsado por la vibrante oratoria de Cristina. Con cierta benevolencia se podría entender –más no justificar- este exacerbado verticalismo puesto de manifiesto en el actual proceso electoral como una expresión inevitable de la lucha que se está librando en el seno del peronismo, donde la ascendente hegemonía kirchnerista pugna por relegar definitivamente a los sectores más íntimamente ligados al neoliberalismo de los nefastos noventas. Pero esta operación, especialmente en el caso que nos ocupa, clamaba por la delicada precisión de un cirujano y no la tosca rudeza del carnicero. En síntesis: el gobierno nacional creó por su cuenta, sin ayuda de nadie, algunas de las condiciones en las que luego naufragaría el navío kirchnerista en aguas que no les son precisamente favorables. El resultado, por lo tanto, no puede sorprender a nadie. Fueron demasiados errores de entrada y para colmo cometidos al mismo tiempo, potenciando así sus más desastrosas consecuencias.



Segundo: se supuso, sin fundamento alguno, que la polarización obraría simétricamente, agrupando las voluntades del electorado en torno a dos polos, uno de derecha y otro “progresista” o de centroizquierda. Se pensaba, además, que dada la alta intención de voto de la que disfruta la presidenta en la ciudad de Buenos Aires estas preferencias se trasladarían mecánicamente a su candidato en el distrito. La experiencia reciente ya había demostrado, en otras latitudes, la debilidad de ese razonamiento: la altísima aprobación popular con que Lula dejó la presidencia no se transfirió a Dilma Rouseff, que tuvo que ir a un balotaje, y lo mismo ocurrió con Tabaré Vázquez y “Pepe” Mujica y Michelle Bachelet y Eduardo Frei, en este último caso con resultados catastróficos. En suma: la práctica demostró una vez más la fragilidad de ambos supuestos: la popularidad de la presidencia y los altos índices de aprobación de su gestión no se transfirieron sino en parte a Filmus, y la polarización fue asimétrica, es decir: concentró los votos en la derecha pero careció del empuje suficiente como para hacer lo mismo con el conjunto de fuerzas colocadas a la izquierda del centro político y unificarlas detrás de su candidatura. Pero la tibieza y silencios de Filmus –espontáneos o exigidos desde las alturas del Estado- ante algunos acontecimientos marcantes de la coyuntura como el caso Schoklender y sus derivaciones; los incidentes en el INADI; el apaleo a los maestros santacruceños y antes el acampe de los qom, mal podían despertar el entusiasmo necesario para concentrar el apoyo de las fuerzas sociales y políticas de ese espacio y derrotar al macrismo. Fomentar la polarización, como lo hizo el gobierno nacional, no podía sino favorecer al oficialismo local encarnado por Macri que, astutamente aconsejado por sus asesores, sacó provecho de esta equivocada táctica de sus rivales.



Tercero: la Casa Rosada sobreestimó el impacto político de la relativa bonanza económica por la que atraviesa el país, pensando que ello sería suficiente para inclinar el fiel de la balanza hacia el candidato del FpV. Subrayamos lo de “relativa” porque si bien no se pueden desconocer las altas tasas de crecimiento de la economía tampoco se puede dejar de notar la preocupante incapacidad del Estado para mejorar significativamente la muy injusta distribución del ingreso y la riqueza prevalecientes en el país. Se desconoció un hecho elemental: la bonanza económica favorece a los oficialismos, a todos los oficialismos, con prescindencia de su signo político: beneficia a Cristina pero también a Macri; a Gioja pero también a Binner; a Urtubey pero también a Ríos. Además, se subestimaron los efectos de la inflación, cuyos guarismos reales –producidos, por ejemplo, por los organismos técnicos de provincias gobernadas por el FpV- nada tienen que ver con los imaginativos dibujos del INDEC que sólo sirven para irritar a los sectores más humildes que sufren en carne propia la expropiación cotidiana de que son objeto por la inflación. Se subestimó asimismo el malestar social que aqueja a amplios sectores de la ciudad de Buenos Aires y para los cuales algunos de sus infortunios –como la pobreza, el desempleo, la inseguridad, los malos servicios públicos, el transporte, etcétera- se originan en las políticas del gobierno metropolitano pero también en las del gobierno nacional. Producto de este economicismo la candidatura del oficialismo no pudo leer adecuadamente las demandas de la ciudadanía porteña. Lo que estaba en juego era un cargo ejecutivo distrital, lo cual obligaba a plantear un programa específico destinado a resolver algunos de los problemas concretos que afectan a los habitantes de esta ciudad. En ese marco, las constantes alabanzas de Filmus a los progresos macroeconómicos experimentados por la Argentina desde el 2003, el nuevo alineamiento latinoamericano de la política exterior del kirchnerismo o la política de los derechos humanos, cuestiones que en el plano nacional son muy importantes, no sintonizaban con las preocupaciones mucho más modestas de los vecinos. Se produjo así un embarazoso minué dialéctico porque mientras Filmus exaltaba las virtudes del desendeudamiento Macri decía “metrobús en la Juan B. Justo”; aquél hablaba de la resolución de la crisis del 2001-2002 y este de la pavimentación de la avenida Patricios; el primero decía FMI y Macri respondía diciendo que “inauguramos cuatro nuevas estaciones de subte”. La irreflexiva hiper-nacionalización de la campaña del FpV favoreció a Macri, porque lo hizo aparecer como muy consustanciado con la problemática de la ciudad, y perjudicó a Filmus, percibido como un intelectual que hablaba de generalidades muy alejadas de la problemática cotidiana de Buenos Aires.



Cuarto: el gobierno hizo gala de una deficiente lectura sociológica de la ciudad. ¿Cómo explicar el triunfo de Macri en las quince comunas? Se puede entender una victoria con el 55 % de los votos en la Comuna 2 (Recoleta) pero, ¿cómo interpretar el 42 % obtenido en la 9 (Mataderos/Parque Avellaneda, Liniers) o el 45 % conseguido en la 4 (Parque Patricios/Barracas/Pompeya/La Boca)? ¿No se sabía acaso que una parte importante de quienes venían declarando en las encuestas su intención de votar a Cristina en la próxima elección también habían expresado su voluntad de apoyar a Macri en la municipal? Esto era vox populi. ¿Es posible que alguien en la Rosada ignorara un dato tan básico como este? Y si no lo ignoraban, ¿por qué no se diseñó una estrategia de campaña adecuada para enfrentar ese desafío? ¿O es que pensaban que porque el sur porteño es mayoritariamente pobre su opción por el kirchnerismo estaba garantizada de antemano, quienquiera que fuera su candidato o su agenda de campaña? ¿Creyeron que porque Macri es rico y favorece a los ricos los pobres irían automáticamente a repudiarlo en las urnas? En 1995, ¿no se re-eligió a Menem, colocado impúdicamente del lado de los ricos, con el cincuenta por ciento de los votos? Ante los pobres sin conciencia de clase la prepotencia del rico sólo por excepción suscita resentimiento y rebelión; las más de las veces provoca sumisión e intentos de emulación. Si no, ¿cómo explicar la popularidad, en los estratos más sometidos y pauperizados de las sociedades capitalistas, de ricachones como Macri, Piñera, Martinelli (en Panamá), Berlusconi y tantos otros? En el caso que nos ocupa también se subestimó la importancia del gobierno municipal en la contienda electoral. Este, al igual que el nacional, dispone de un instrumento importantísimo de persuasión y de propaganda política: la gestión. Y aunque muchos votantes piensen –con razón- que la de Macri ha sido menos que mediocre por ineficiente y corrupta, esa percepción fue neutralizada, al menos en parte, por algunas modestas –y a menudo demagógicas- políticas municipales; y por la otra porque para amplios sectores de la ciudadanía la ineficiencia y la corrupción de la gestión pública son males endémicos en la vida política argentina y desgraciadamente están resignados a ello.



Quinto: efecto autoengaño de las encuestas “truchas” y el “diario de Yrigoyen”. Este es un peligro gravísimo que aqueja a cualquier gobierno. El capítulo XXIII de El Príncipe lo dedica Maquiavelo a examinar el pernicioso papel de los aduladores, de los cuales aconseja a todo gobernante huir. La nefasta proliferación de asesores y consultores que sólo piensan en agradar a la presidenta y evitar transmitirle “malas noticias” -como que la inflación existe, que la sojización avanza a tambor batiente, y que la crisis energética que se avecina será tremenda- se combina con la tendencia, inherente a todos los gobiernos, al autoengaño. En algunas circunstancias el resultado de esta conjunción puede ser fatal. El “microclima” o el “entorno”, categorías típicas del análisis político de los argentinos, de hecho jugó un papel muy negativo en la reciente coyuntura electoral. Tomemos sólo un caso, aunque hay muchos en las diversas áreas de las políticas públicas: ¿Cómo es posible que los encuestadores elegidos por la Casa Rosada hubieran lanzado pronósticos tan desacertados pocos días antes de las elecciones? Peor aún, ¿cómo pudo alguien haber creído en las rosadas previsiones que brotaban de sus encuestas, sobre todo teniendo en cuenta los malos antecedentes que tenían muchas de esas firmas de consultoría? ¿O será que el propio gobierno cayó en la trampa de confundir un dispositivo propagandístico: el uso de las encuestas como medio de “manufacturar el consenso”, con un instrumento de análisis para conocer la realidad? Cualquiera que sea la respuesta a estos interrogantes sus resultados quedaron estampados en el rostro estupefacto de los líderes del oficialismo nacional la noche del domingo y la lastimosa soledad en que se debatió Daniel Filmus.



Sexto: el pecado del sectarismo. Mientras el oficialismo nacional hacía gala de un discurso que invocaba al pluralismo y la amplitud de miras, su práctica era de una cerril intransigencia. Ni una sola vez en toda la campaña recordamos haber visto a Filmus apareciendo públicamente con los otros dos cabezas de lista de las colectoras, Aníbal Ibarra (Partido Frente Progresista y Popular) y Gabriela Cerruti (Alianza Nuevo Encuentro). Grave error, si se tiene en cuenta que, como luego lo confirmarían los hechos, fue gracias al aporte de estas dos fuerzas despreciadas por la Casa Rosada que la candidatura oficialista pudo superar el decepcionante 14 % cosechado por la lista “ultra K” comandada por Cabandié (¡que obtuvo 30 puntos menos que la lista del PRO!) hasta llegar al 27 % final. Esta actitud habla de una visión estrecha, mezquina, egoísta y a la larga suicida. El remate, rayano en lo alucinante, se escenificó la noche del domingo en el bunker del FpV cuando la militancia no tuvo mejor idea -recibida con beneplácito por Filmus, Tomada y Alegre desde el proscenio- de cantar la “marchita” para festejar el “triunfo” del FpV, ¡triunfo consistente en haber obtenido cuatro puntos más que en el 2007 a pesar de haber quedado a casi veinte de Macri! O sea: derrota, negación, reperonización forzada y, al mismo tiempo, lanzamiento por parte de Filmus de una convocatoria amplia, a la izquierda y el progresismo, para derrotar a la derecha. ¿Quién podría ser tan ingenuo como para creer que con estas actitudes como esas se podrán sumar muchas voluntades para librar la batalla decisiva contra Macri el 31 de Julio?



Séptimo: lo incomprensible. Filmus, un destacado sociólogo y hombre de una dilatada trayectoria académica ¡rehusó debatir con Macri! La excusa fue que TN o cualquiera de los ámbitos controlados por los poderes mediáticos no ofrecían garantías. Es cierto: pero habida cuenta de la superioridad intelectual de Filmus sobre Macri el primero tendría que haber aceptado debatir con el actual Jefe de Gobierno en cualquier terreno porque sin duda lo habría vapuleado en la discusión y demostrado, ante la ciudadanía, las limitaciones e inconsistencias del pensamiento de Macri y su escaso conocimiento de las cuestiones de la ciudad. Este resultado se habría verificado aún con toda la plana mayor de TN jugándole en contra. Al día de hoy no se logra entender la lógica de quienes le indujeron a rehuir de dicha confrontación.



Octavo: aparte de los errores de la estrategia general de la campaña Filmus fue víctima de los límites del proyecto político del kirchnerismo en relación al macrismo y a los porteños. En relación al macrismo, porque ni en la Legislatura de la ciudad autónoma ni fuera de ella el kirchnerismo fue capaz de oponer una resistencia eficaz a la política de mercantilización y privatización de los espacios y servicios públicos promovida por Macri. Peor aún: no fueron pocas las piezas legislativas de inspiración profundamente neoliberal en donde la colaboración de la bancada kirchnerista fue decisiva para lograr su aprobación, con lo cual la contraposición abstracta entre Macri y Filmus se diluye al pasar al plano de las políticas e iniciativas concretas. Por otra parte, la política del kirchnerismo en relación a los porteños es irracional, reactiva, visceral: para hostilizar a Macri se castiga a las porteñas y los porteños, a los cuales se retiene en carácter de rehenes del enfrentamiento. Un ejemplo: ¿no hubiera sido mucho más inteligente colaborar con el gobierno de la ciudad, aunque sea de signo contrario, para ampliar la red de subterráneos o realizar algunas postergadas y necesarias obras públicas que reclaman los vecinos? ¿No habrían éstos reconocido que su concreción se hizo posible gracias a la generosidad y amplitud de miras de la Casa Rosada, con los lógicos beneficios para la candidatura de Filmus? En lugar de eso se adoptó una política absurda que castiga a los porteños y ofrece en bandeja de plata un pretexto perfecto para justificar la incapacidad del macrismo, atribuyendo todos sus fracasos a la falta de colaboración del gobierno nacional. Seguramente algún consultor debe haber dicho que la irritación de los vecinos se convertiría por artes de magia en una saeta que erosionaría la base electoral del macrismo.



Noveno: hace por lo menos ochenta años que la sociología corroboró empíricamente que los efectos de la propaganda no son ni lineales ni acumulativos. Esto es: pasado cierto umbral la machacona persistencia de una campaña que, por ejemplo, diga que Macri es inepto o corrupto comienza primero a tener una eficacia decreciente y luego, y esto es lo más importante, un efecto paradojal que opera como un boomerang en contra de quienes administran la campaña y pasa a jugar a favor del blanco de sus ataques. El empecinamiento en criticar al macrismo (más allá de las abundantes razones que hay para hacerlo) terminó por victimizarlo y luego por blindarlo ante cualquier ataque: pese a estar procesado judicialmente y al sesgo ostensiblemente privatista y “pro-mercado” de su gestión la ciudadanía lo ratificó con su voto. Para colmo, la reacción de Macri ante la torpeza de la campaña fue muy astuta: mientras sus detractores le decían de todo (que era un imbécil, vacío, corrupto) él asumía con maestría actoral su condición de víctima y respondía con serenidad a las desaforadas descalificaciones de sus adversarios ofreciendo estoicamente la otra mejilla y exhortando al diálogo y la tolerancia. Los resultados están a la vista.



Décimo: el remate de esta colección de desatinos se desencadenó luego de conocidos los resultados del domingo. Altos funcionarios del gobierno y voceros o intérpretes oficiosos del mismo (como Fito Páez, entre otros) salieron a decir toda clase de barbaridades contra los porteños, o la mitad de ellos. Primero, desconociendo que una parte de los votantes de Macri (y no una fracción insignificante) lo serán también de Cristina si es que la racionalidad logra posarse entre Olivos y la Casa Rosada como para evitar la reiteración de tantos exabruptos. Segundo, desconociendo que esa misma ciudad que eligió a Macri antes había elegido, y re-elegido, a Aníbal Ibarra, aliado entonces y ahora del gobierno nacional y había consagrado senador al actual candidato oficialista Daniel Filmus. Tercero, que cada vez que Buenos Aires tuvo una oferta razonablemente seria y competitiva de izquierda o de centro izquierda la consagró con su voto: desde Alfredo Palacios en 1904 hasta Aníbal Ibarra hace pocos años atrás, pasando por la elección del mismo Palacios como senador en 1961 agitando como una de sus principales banderas la irrestricta defensa de la Revolución Cubana.



De todo lo anterior se desprende que en vez de quejarse de los vecinos de Buenos Aires los quejosos harían bien en mirar a la viga que tienen clavada en sus ojos y que les inhibe de ver la realidad social que los circunda y los límites y contradicciones de un proyecto político que se debate entre la radicalización -¡nada que ver con la “profundización del modelo”, basado en la sojización, la minería de cielo abierto, la primarización de la economía, la regresividad tributaria, la informalidad laboral y los privilegios al capital financiero consagrados por la Ley de Entidades Financieras de Martínez de Hoz, aún vigente!- radicalización, decíamos, o estancamiento y posterior derrota en caso de que aquélla no sea llevada a la práctica trascendiendo el plano de la retórica para instalarse en el terreno más productivo de las políticas concretas de estado. Esto requiere abrir paso a una nueva agenda de transformaciones profundas de la vida económica y social que sólo será viable si se cuenta con la movilización y organización autónoma de los sectores populares, al margen de los desgastados, desprestigiados e inservibles aparatos cegetistas o pejotistas con los cuales el gobierno intentó, infructuosamente, neutralizar la reacción de los “agrarios” durante la discusión de la 125.



Si Macri triunfó en la primera vuelta del pasado 10 de Julio fue precisamente porque las limitaciones del kirchnerismo le impidieron construir un muro de contención ante los avances del neoliberalismo en versión macrista. Pero es preciso no engañarse: Macri por ahora es un fenómeno local, de Buenos Aires, pero parece ser el personaje destinado a reunir en torno a su figura las voluntades de toda la derecha argentina que hace tiempo viene buscando un líder que sintetice sus múltiples intereses. De la noche a la mañana lo que antes era “el límite” para Ricardo Alfonsín ahora se ha convertido en un aliado imprescindible, y Duhalde y Carrió procuran subirse al carro triunfador del macrismo arrojando por la borda cualquier escrúpulo ideológico. Según se vaya moviendo la coyuntura, y las fuerzas que en ella operan, Macri podría convertirse en la expresión argentina de lo que Sebastián Piñera es en Chile, Alan García en el Perú, Juan M. Santos en Colombia, Laura Chinchilla en Costa Rica, Ricardo Martinelli en Panamá y Felipe Calderón en México: el rostro de un proyecto restaurador de la derecha radical y abiertamente pro-imperialista (para el cual el PRO parece ser el más indicado, al menos por su nombre) concebido por Washington y ejecutado bajo la dirección de una vasta red de organizaciones de todo tipo (“tanques de pensamiento”, universidades, empresas, partidos, medios de comunicación) dirigida por José M. Aznar en España y la FAES, la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales, contando con ingentes aportes del Fondo Nacional para la Democracia y diversas agencias y organizaciones abiertas o encubiertas del gobierno estadounidense. Proyecto restaurador que tiene por objetivo borrar de la faz de la tierra no sólo a la Revolución Cubana sino a los procesos bolivarianos en curso en Venezuela, Bolivia y Ecuador y a los vacilantes gobiernos de centro izquierda, como Argentina, Brasil y Uruguay, considerados por los halcones de Washington como cómplices de aquellos. La ratificación de Macri al frente de la Jefatura de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires es una noticia muy preocupante que hay que interpretar a la luz de este proceso regresivo de alcance continental y que, por eso mismo, excede los marcos de la política local y puede eventualmente alcanzar significación nacional.



Para terminar: quienes en el gobierno y fuera de él están enojados con los porteños les recomendamos leer y reflexionar sobre este incisivo poema que Bertolt Brecht escribiera a propósito de un acontecimiento sólo en parte similar al decepcionante resultado electoral del domingo pasado: el enojo que suscitó entre los gobernantes de la República Democrática Alemana la insurrección popular de 1953:


"Solución"

"Tras la sublevación del 17 de Junio
la Secretaria de la Unión de Escritores
hizo repartir folletos en el Stalinallee
indicando que el pueblo había perdido
la confianza del gobierno.
Y que podía ganarla de nuevo solamente
con redoblados esfuerzos.
¿No sería más simple para el gobierno,
en este caso, disolver al pueblo y elegir otro?"

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20.7.11

Ricardo Forster (Carta Abierta): Crítica, autocrítica y redoble de la apuesta...

El sábado pasado (16 de julio de 2011)en la habitual reunión de Carta Abierta, se analizó la situación generada en la ciudad de Buenos Aires (y su proyección a lo nacional) tras la victoria del macrismo en la primera vuelta electoral de la ciudad.
El filósofo Ricardo Forster tuvo, a mi gusto, una alocución muy certera. Hizo un análisis de lo ocurrido y de las razones de la fuerte derrota de la fórmula Filmus - Tomada. Entre otras cosas muy interesantes planteó la vuelta a las fuentes, el regreso a lo que llevó al kirchnerismo a convocar a las mayorías y despertó a quienes ya no esperaban absolutamente nada de la política. Planteó también que hoy más que nunca es preciso redoblar la apuesta con aquella postura...

Este video muestra la intervención completa de Ricardo Forster. Creo que es muy necesario escucharlo atentamente y tenerlo muy en cuenta.




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27.6.11

Libia: pruebas fotográficas del bombardeo de la OTAN contra la universidad Nasser de Tripoli

Fotografías tomadas por Mohammed Al-Alam, estudiante de la universidad Nasser de Trípoli, y transmitidas al autor.

La guerra de la OTAN contra Libia no es una acción humanitaria. Es una agresión bélica y constituye una violación del derecho internacional.
La OTAN está perpetrando crímenes de guerra contra la población libia.
La OTAN está bombardeando los hospitales y universidades de Libia. Está destruyendo la infraestructura civil de ese país.
La universidad Nasser de Trípoli fue bombardeada recientemente. Miembros del personal y estudiantes de ese centro de altos estudios resultaron muertos y heridos en el marco de esa agresión militar totalmente injustificada.
La OTAN está promoviendo la guerra civil en Libia y está bombardeando la región conocida como Tripolitania para desmembrar el país.
El objetivo implícito no es otro que destruir la economía de Libia e impedir que ese país pueda desarrollarse como Estado-nación. Es por esa razón que escuelas y universidades, hospitales, astilleros, fábricas civiles, sin hablar de las zonas residenciales, están siendo blanco de los bombardeos de la OTAN.
Las imágenes que aparecen a continuación pueden afectar a las personas sensibles.
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© Mohammed Al-Alam
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NOTA: Hay dos fotografías que decidí sacar porque son exasperantemente truculentas, pero quienes deseen observarlas, pueden dar clic abajo en el enlace a la fuente de donde tomè el artículo...

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9.4.11

Libia: Lo que no aparece en ningún medio de comunicación...

Cosas extrañas están pasando en Libia. La OTAN atacó a las tropas leales a Gadafi, pero ahora pareciera que dejó de hacerlo o apaciguó un tanto la agresión. Los "rebeldes" se quejan amargamente de que fueron poco menos que abandonados y las tropas de Gadafi, que parecía que serían aniquiladas, están recuperando posiciones.
Todo es extraño en Libia. O no tanto, tal vez...
Ya es conocido el jueguito de los países con vocación imperial y con necesidades perentorias de apropiarse de los recursos naturales y de todo tipo  por la fuerza para poder sostener su maquinaria y para tratar de transferir la enorme crisis por la que está pasando el sistema capitalista.

Pero entre Gadafi (en este caso) y los apetitos de las "potencias occidentales", está el pueblo libio. Son personas, seres humanos que siempre quedan en el medio y son quienes sufren más terriblemente las consecuencias de las decisiones políticas tomadas en la sede de su gobierno o en conciliábulos externos.

Supuestamente estos ataques se hacen para "proteger" al pueblo libio, pero ¿será que el pueblo libio quería ser "protegido"? Y en todo caso, ¿de quiénes quería ser protegido, de Gadafi o de los "rebeldes"?

Tal vez este video y estos datos que no se ven en los "medios de comunicación independientes" puedan ayudarnos a diferenciar las cosas y a tener un poquito más de claridad sobre el tema. Esto no pretende ser una defensa de Muamar Al Gadafi, que sin dudas debería responder por unas cuántas cosas. Pero para poder formar nuestro propio criterio sobre este tema o cualquier otro, es necesario contar con datos, con información lo menos manipulada posible... o al menos, con varias fuentes de información para poder comparar y pensar por nosotros mismos.

Vean este interesante video publicado en el sitio Mundo Desconocido y creo que podrán tener algunas cosas más claras, o al menos más elementos para formarse su propio juicio.





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"Una pulga no puede picar a una locomotora, pero puede llenar de ronchas al maquinista" (Libertad, amiga de Mafalda)