2.4.12

Los goles con la mano (Por Eduardo Aliverti)


Hablemos de ensaladas mediáticas. En rigor, una figura así conlleva la acepción de mescolanza. Hay de eso, pero después rige el sabor de un solo ingrediente.

El tratamiento de prensa, la última semana, acerca de la oferta gubernamental sobre subtes y colectivos junto con el nuevo rechazo de Macri merece uno de los sitiales destacados. No es novedad la protección periodística de que goza el jefe de Gobierno porteño, por parte de los órganos ya no tan hegemónicos. Igualmente, se sabe que no debe perderse la capacidad de asombro. Se intentó atribuir a consabidas manifestaciones piqueteras el aquelarre que fue la circulación de tránsito por el centro de Buenos Aires (tema de interés para los 40 millones de argentinos, según parece). Lo cierto es que el auténtico piquete consistió en los preparativos finales de una carrera automovilística, promovida por el gobierno macrista. La Nación tuvo, al menos, el recato de editorializar si los funcionarios de la ciudad autónoma se volvieron locos de remate, bien que sin caerle directo a la casi única figura imaginada para salir por la derecha cuando se pueda. Tampoco es novedoso que el periodismo militante de la oposición obvie, sistemáticamente, el estadio procesal de Macri. Pero hay que dejarse el espacio para la indignación, si no la sorpresa, cuando se lee cómo se las gastaron en el trato dado por la Legislatura al intento macrista de recibir el subte únicamente con obras y subsidios. El oficialismo porteño terminó apoyando dos pronunciamientos testimoniales de las huestes de Solanas. Uno adhiere al traspaso con recursos. Y el otro expresa ver “con agrado” que el Gobierno de la Ciudad retorne la tarifa del subte a la de antes del tarifazo de... Macri. Muy poco antes de eso, exactamente al revés de lo festejado por la/su bancada macrista, la vicejefa María Eugenia Vidal había dicho que retrotraer el costo del boleto es una decisión que le corresponde al gobierno nacional, y nunca al porteño. Una comedia imperdible, desopilante, que lejos de ser presentada como tal fue ofertada disimuladamente, no sea cosa de perjudicar a las tropas de Mauricio. Con iguales pretensiones, la propuesta presidencial de compartir con la Ciudad el subsidio a los colectivos, durante un año, obtuvo de título que Cristina deja a los colectivos sin subsidio. Y por ruta similar, o idéntica, de los funcionarios y legisladores nacionales que refirieron la honestidad de Boudou, se privilegió la cita de que las manos en el fuego no deben ser puestas a favor de nadie. En torno de esa máxima, se volvió a ensalzar las enseñanzas de Kirchner. Resulta que, para el periodismo independiente, el tipo a quien intentaron pulverizar porque era un desencajado, un desquicio anímico, un rencoroso generacional, un travestido ideológico, es ahora la quintaesencia del político que sabía negociar, el moderado, el custodio de no llevar los conflictos hasta las últimas consecuencias. Qué falta que hace Kirchner, se lee y escucha en las bocas de lobo de las usinas periodísticas del bando opositor. Cuánto que se lo necesitaría hoy para trazarle límites a la yegua que, post mortem, lo corre por izquierda. No tienen vergüenza. En la entrada de la columna de Eduardo van der Kooy, ayer, se traza la imagen de un Boudou abatido, en su despacho del Senado, repitiendo que “Cristina sabía todo. No sé por qué me han tirado los perros así” (“¿me han?”). Según el editorialista, sólo escucharon al vice algunos amigos suyos que no se pusieron de acuerdo, únicamente, en si se largó a llorar o apenas se tomó la cara (detalle sustantivo, como se comprenderá). En concreto, desde la intimidad de Boudou le contaron a Van der Kooy, con pelos y señales, una escena que muestra al vice completamente quebrado. Si algo ni siquiera es verosímil, no vale la pena detenerse en si acaso podría ser verdad.

Los controles oficiales en la importación de libros también dieron lugar a una manipulación sublime. El jueves pasado, en Clarín, el título principal de portada daba cuenta de un bloqueo aduanero total a los textos impresos en el extranjero. Pero el desarrollo de la noticia fue remitido con exclusividad a la página 39, en cuya nota no hay una sola mención de fuente propia con nombre y apellido excepto por dos que al cabo mueven a risa porque, justamente, contradicen el sentido que el diario da a la información. El presidente de la Cámara Argentina de Publicaciones, Héctor Di Marco, afirma que tomarán contacto con las autoridades porque “por ahora, sólo tenemos suposiciones” (sobre la medida de la Aduana). Sin embargo, según el mismo directivo y siempre en la misma nota, el supuesto es que, simplemente, se trataba de “verificar todos los contenidos de los containers, para ver si se ajustan a las declaraciones”. La mención nominada restante corresponde a Isaac Rubinzal, presidente de la Cámara Argentina del Libro, quien no sólo ya había negado que hubiera libros interdictos sino que, respecto de las entregas, sostiene que “no es un volumen significativo, son monedas”. Lo demás es “cuenta un editor”; “cuentan”; “explican los editores”; “decía” el director de la filial argentina de una editorial multinacional; “un” editor “se burló” de que sólo quieran controlar la tinta con plomo; “confiaban” desde una editorial. El mismo jueves, en Página/12, el artículo de Javier Lewkowicz abundaba en fuentes abiertas allí donde Clarín consigue solamente off the record. Que un diario tenga simpatía con el oficialismo y el otro esté en guerra declarada no guarda relación alguna con la calidad profesional respecto de las fuentes empleadas y el uso de potenciales. Para la nota de Lewkowicz opinaron sin problemas desde el Grupo Santillana, más Carlos Artigas, gerente de importaciones de Editorial Atlántida, y Juan Carlos Manoukian, director de Ediciones Circus. Todos –incluyendo a Di Marco y Rubinzal, nada menos que los responsables máximos de las dos cámaras representantes de los editores del país– coincidieron en descartar, con aportes numéricos y conceptuales, el tremendismo que Clarín, y otros medios y periodistas, imprimieron a un hecho por el cual quiso esparcirse algo así como que la Argentina se queda intelectualmente aislada del mundo. ¿Tanto les hace falta inventar o manipular de esta manera? Tomar noticias a partir del procedimiento mediático que sufren no debería ser un ejercicio habitual. Pero continúa siendo imprescindible, porque es a partir de allí como se entienden mejor las noticias propiamente dichas.

Como suele decirse, y ya supimos apuntar en esta columna, a propósito de una de las formas en que cabe medir la diferencia de categoría periodística entre un profesional y un aficionado, los goles se pueden meter con el pie, la cabeza, el pecho, la espalda, el culo. Pero nunca con las manos. Y lo que está ocurriendo en el periodismo argentino, ante todo por la realidad indesmentible de que algunas corporaciones de prensa y aledaños ocupan el sitio de la oposición partidaria, parlamentaria, institucional, es que aumentan los ilícitos. No digamos legitimidad: podríamos hacerlo si cada quien reconociera abiertamente el lugar desde donde dice, informa, juzga, titula, entona, gesticula. No es el caso. El periodismo al que se denuesta como “militante”, si es por eso, acaba por ser infinitamente más auténtico que el salvajismo de la oposición periodística autoinvestida con su lucha por la libertad de prensa. Que vaya si la tienen. Y de profesionalismo, que vaya si les falta. De por sí, vender como existente la objetividad es una estafa. Si además pretende revestírsela de independencia analítica en medio de una guerra de intereses como se vio pocas veces o ninguna, estamos frente a un fraude escandaloso.

Que se haga cargo cada quien dispuesto a aceptarlo, en su lectura de la realidad.

Fuente: Pagina 12
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21.3.12

Veinte años después (por Guillermo Rodríguez Rivera)


I.
No, no es que intente plagiar a Alejandro Dumas, el viejo. Es que el pasado 21 de diciembre se cumplieron 20 años de la desaparición de la Unión Soviética, el estado obrero y campesino surgido de la Revolución que estallara en Rusia el 7 de noviembre de 1917, pero que se constituyó como estado en 1922, ya cuando Stalin ejercía la máxima dirección del que había sido el partido de Lenin y también de la naciente URSS.

Desde los años treinta, cuando Stalin, para garantizar su poder personal, mandó a ejecutar a quienes habían hecho la revolución junto a Lenin, muchos creen que se decretó el destino del estado soviético, que la torpe política de Mijail Gorbachov ayudó a consumar hace 20 años, con el insustituible apoyo de Boris Yeltsin.

Cuando se estaban cerrando estas dos décadas, el primer ministro de Rusia y actual presidente electo de su país, Vladimir Putin, afirmó que el fin de la Unión Soviética había sido una de las tragedias del siglo XX.

La frase estremeció a la ultraderecha norteamericana.

Mitt Romney, miembro del partido republicano de Estados Unidos y, según los analistas, el que mayores oportunidades tiene de obtener la nominación como candidato a la presidencia frente a Barack Obama, reaccionó indignado por esa declaración.

Romney, buen discípulo de Ronald Reagan, dice que cree y ciertamente propaga aquel nombrete que su maestro inventó y, según el cual, la Unión Soviética era “el imperio del mal”. Pero el candidato a candidato, es probable que no hubiera nacido en 1947, si el Ejército Rojo no hubiera entrado en Berlín dos años antes, para sepultar al que fue el auténtico imperio del mal en el pasado siglo: el Tercer Reich hitleriano.

Al margen de las luces y las sombras que tuvo en su historia la URSS, la afirmación de Putin encierra una verdad: el mundo era mejor cuando existía la Unión Soviética.

El cantautor español Joaquín Sabina cantó (¿alborozado, irónico, escéptico?) lo que creyó que era el fin de la “guerra fría”. Acaso la demolición del muro de Berlín marcó ese fin, pero fue para que empezaran las guerras calientes.

En 1991 se inició la Guerra del Golfo Pérsico, por la arbitraria anexión de Kuwait por Irak. El mundo entero demandó al gobierno iraquí que se retirara del estado soberano que era el emirato kuwaití.

Pero esa guerra fue sólo el prólogo a las injustificables que vinieron detrás. Cuando los albanokosovares quisieron segregar de Serbia la provincia de Kosovo, los Estados Unidos convocaron a las fuerzas de la OTAN, para bombardear a una Serbia que sólo defendía su integridad territorial.

En noviembre del año 2000, George W. Bush fue electo presidente en las más turbias elecciones que haya tenido Estados Unidos. El nombre del presidente electo se conocía siempre la propia noche del día de las elecciones. En este caso, pasaron semanas antes de que la Supreme Court se reuniera para decretar, por mayoría de un voto, que Bush había derrotado a Al Gore. Nueve meses después, dos aviones de pasajeros norteamericanos eran desviados de su ruta normal y estrellados contra las torres del World Trade Center, en Nueva York. Se afirmó que un tercer avión impactó al Pentágono, pero se sabe que fue en realidad un misil, arrojado contra la zona donde se ubicaba menos personal en el enorme edificio.

La popularidad del impopular Bush crecía súbitamente y el presidente anunciaba la guerra contra el terrorismo y, para perseguir a un hombre, decretaba la guerra contra una nación. Osama Bin Laden fue perseguido por un país que iba siendo arrasado mientras él estaba en otro (Pakistán). Pero no cesó —no ha cesado— la guerra contra Afganistán. Casi inmediatamente después se acusó a Irak de apoyar el terrorismo y poseer armas de destrucción masiva, pese a que los inspectores de Naciones Unidas no las encontraban, ni el Pentágono ni la CIA podían decir dónde estaban. Estados Unidos invadió el país y lo masacró, pero las armas siguieron sin aparecer.

Al cabo de cuatro años Estados Unidos retira sus tropas de una nación que ha tenido más de 1 millón de muertos y ha quedado destruida. Su petróleo, sí, ha quedado en manos de las transnacionales estadounidenses. Cuando empezó la guerra de Irak, el barril de crudo costaba 30 dólares. Hoy vale más de 100.

Ahora mismo existe la amenaza de una nueva guerra que los Estados Unidos, junto a Israel, pretenden librar contra Irán y cuyas consecuencias serían impredecibles.

Acusan a Irán de intentar construir una bomba nuclear, lo que el gobierno de ese país niega, y afirma que desarrolla la energía nuclear con fines pacíficos.

Israel y Estados Unidos, como la ultra reaccionaria monarquía saudita, aspiran a la desaparición del gobierno chiita en Irán.

Ciertamente, el mundo era más pacífico en tiempos de la guerra fría, el mundo era un poco mejor antes de la desaparición de la URSS.

Ahora están comenzando a entender, incluso los pueblos europeos, lo que le debían a la URSS.

Después del fin de la Segunda Guerra Mundial, se invirtieron millones de dólares para convertir el Berlín Occidental en la primera gran vitrina europea del capitalismo y hacerla contrastar con el mucho más modesto Berlín Oriental socialista.

Toda la Europa capitalista adquirió una semejante condición de “sociedad de bienestar” en la que se combinó la política de “guerra fría” de Truman con el modelo económico keynesiano, adoptado desde tiempos de Roosevelt en Estados Unidos: los ricos pagan impuestos proporcionales al grado en que se beneficiaban de la sociedad. Esas grandes contribuciones mejoraron la vida en las grandes ciudades de Europa occidental, crearon miles de empleos, pagaban largas indemnizaciones a los trabajadores en paro, proveían excelentes jubilaciones y mantenían un seguro de salud que lo cubría todo. Con la alternativa comunista a unos kilómetros, los partidos reformistas de izquierda eran poderosos, y la burguesía quería que esa alternativa de izquierda dominara frente a la radical alternativa comunista.

Indirectamente, la Unión Soviética y el campo socialista beneficiaban a los sectores populares de Europa occidental y de los propios Estados Unidos: la gran burguesía de las dos grandes zonas del capitalismo, quería convencer a los sectores populares de la ventaja de su sistema socio-económico.

Cuando la competencia de la alternativa comunista desapareció, las ideas de John Maynard Keynes fueron reemplazadas por las de Milton Friedman, el economista a quien se debe en buena medida la doctrina del neoliberalismo.

Para Friedman, el mercado se regula solo, y el estado debe tener el mínimo de acción en la economía de la nación. Los ricos no deben pagar grandes impuestos, porque la acumulación de ingresos conducirá a la ampliación de sus inversiones y a la creación de nuevos empleos. Los servicios —educación, salud, bienestar social— deben privatizarse, para redimensionar el estado y reducirlo: el mercado puede absorberlo todo.

Pero ocurre que los grandes ingresos de los bancos han creado un capitalismo no-productor ni creador de empleos, sino especulativo, lo que llaman “capitalismo de casino”, que no crea bienes, ni servicios, ni empleos. Los bancos han prestado irresponsablemente miles de millones de dólares y, la doctrina de Friedman ha demostrado su invalidez cuando el estado ha tenido que acudir a salvar a los bancos con miles de millones de dólares de los contribuyentes. Es bastante probable que mucho de esto se habría evitado si hubiera existido la Unión Soviética.

II.

Los Estados Unidos y sus más importantes socios europeos – Inglaterra, Alemania, Francia – están empeñados en una sistemática eliminación del mundo árabe que no quiere doblegarse ente el expansionismo de la derecha fundamentalista de Israel. Se apoyan en las monarquías y emiratos antidemocráticos que temen al dominio chiita en Irán. Han doblegado a Irak, han doblegado a Libia, con el erróneo concurso de Rusia y China. La resolución aprobada por el Consejo de Seguridad de la ONU para proteger a los civiles libios, fue convertida por la OTAN en el instrumento para derrocar al gobierno de Gadafi, torturado y linchado por sus adversarios, ante las carcajadas de Hillary Clinton.

Ahora han querido aplicar el mismo expediente a Siria, pero Rusia y China han reconocido el error que cometieron y han vetado la nueva resolución. China parece que también ha comprendido, como ha entendido Rusia: el expansionismo de la ultraderecha norteamericana está zanjando rápidamente aquellos desacuerdos entre rusos y chinos de los tiempos de Nikita Jruschov y Mao Zedong.

El asalto a Afganistán, a Libia, la intervención en Pakistán y el proyecto de atacar a Siria y a Irán, la creación del escudo antimisiles, todo ello apunta al cerco de Rusia y China.

La ultraderecha estadounidense, esa que representa Romney, no pretende un mundo donde las fuerzas se equilibren e impere el derecho internacional.

Aspira a un mundo regido por una sola superpotencia, los Estados Unidos, dedicado a violar las fronteras nacionales que le parezcan y, a falta de una idea más original —porque las alas de su imaginación no le dan para más— Romney apela a un inaceptable chauvinismo y esgrime, como argumento, eso que secularmente se ha llamado el “derecho divino”; la noción de que, el Supremo Hacedor ha decidido que los Estados Unidos constituyen una nación excepcional, que debe imponer sus valores al mundo.

Las razones que hacen que ello sea así, están muy claras. Cito a Mitt Romney: “Somos excepcionales porque somos una nación basada en los valores e ideas de la Revolución Americana, propuestas por nuestros más grandes estadistas en nuestros documentos fundacionales”.

Alguien debiera decirle a Romney —decírselo y no recordárselo, porque es probable que nunca lo haya sabido— que esas ideas provenían de un ensayito que escribiera un filósofo nacido en Ginebra. Su autor le dio un nombre más complicado, pero la historia lo recoge con el nombre de El contrato social, y que Jean Jacques Rousseau editó en 1762, catorce años antes de que los padres fundadores de los Estados Unidos escribieran la Declaración de Independencia, como debe saber Romney, el 4 de julio de 1776.

De ese ensayito, que acabó con la idea del ”derecho divino” de reyes y naciones, se alimentaron los fundadores de los Estados Unidos.

No hay pueblos elegidos, Mr. Romney, aunque algunos hombres lo hayan proclamado así para dominar a los demás pueblos y terminar hundiendo al propio. No hay documentos perfectos ni eternos: siempre los envejece el tiempo, los jubila la historia; todos incluyen alguna inexactitud, alguna tergiversación, o alguna mentira. Lo hicieron incluso los Padres Fundadores de los Estados Unidos cuando afirmaron en la Declaración “that all men are created equal”, y mantuvieron la esclavitud de los negros por casi un siglo.

Todo parece indicar que Putin se va a encargar de amargarle el sueño del dominio del mundo a Mitt Romney y sus congéneres. Y China, acaso mostrando al mundo un perfil publicitario más bajo, parece que andará por el mismo camino. Son los países que “hacen el peso” para encabezar esa batalla, pero no estarán solos.

Lo intentaron Alejando Magno, los emperadores romanos, Carlos V, Napoleón Bonaparte, Adolf Hitler: nadie puede dominar el mundo. Será mejor que Romney, en lugar de marchar hacia el fracaso, persiga la manera de hacerlo un sitio más pacífico, más plural, más democrático, mas habitable.


Fuente: Segunda Cita
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7.3.12

Congreso de Estados Unidos, club de millonarios...



por Deisy Francis Mexidor

Los vínculos accionarios de los líderes del Congreso de Estados Unidos con las grandes compañías de salud y financieras –Bank of America, Goldman Sachs, Wells Fargo, JP Morgan Chase, Citigroup, Pfizer, Johnson & Johnson, Merck, entre otras– les reportan millonarias ganancias. El 48.7 por ciento de los legisladores estadunidenses es acaudalado. La lista de los congresistas “más ricos” la encabeza el republicano Darrell Issa, con una fortuna estimada en 251 millones de dólares

Mientras millones de familias estadunidenses intentan salir a flote en medio de la actual crisis económica, la riqueza personal de los líderes del Congreso estadounidense se expande año tras año. Así lo confirma el sitio Open Secrets al publicar fotografías, estadísticas y evaluaciones de los “más ricos del Congreso”, una selecta lista que encabeza el republicano Darrell Issa, de California, cuyo patrimonio neto se estima en más de 251 millones de dólares.

Se incluyen, entre otros, los demócratas Jane Harman, también de California (con 244.7 millones de dólares); Herb Kohl, demócrata de Wisconsin (214.5 millones); Mark Warner, de Virginia (209.7 millones) y John Kerry, senador por Massachusetts (208.8 millones).

Es curioso el dato, porque cuando únicamente el 1 por ciento de todos los residentes de aquella nación pertenece a la clase de los millonarios, en el Congreso, entre 40 y 50 por ciento de los legisladores cuentan varios “ceros” a la derecha en sus activos.

Una investigación basada en los datos de información financiera federal confirmó que 261 de los que ocupan puestos en el Capitolio (435 en la Cámara de Representantes y 100 en el Senado) son acaudalados. De acuerdo con el análisis, uno de cada cinco de ellos posee bienes por al menos 10 millones de dólares; en tanto, la fortuna de ocho legisladores asciende a 100 millones de dólares o más.

Por ejemplo, entre 2008 y 2009 “en medio de la recesión”, la riqueza colectiva de los miembros del Legislativo se incrementó en más de 16 por ciento, reveló un estudio publicado por el Centro para Políticas Responsables (CRP, por su sigla en inglés).

Esa riqueza en expansión de los líderes y miembros del Congreso se traduce en que un número significativo tiene intereses en las principales compañías de los sectores de salud y servicios financieros.

Sus acciones se colocan, fundamentalmente, en Bank of America, Goldman Sachs, Wells Fargo, JP Morgan Chase, Citigroup, Pfizer, Johnson & Johnson y Merck. Los mismos que han recibido dinero del rescate federal tras explotar la burbuja inmobiliaria y desligarse de la crisis.

Los ingresos de los miembros del Congreso subieron 19 por ciento durante 2010 (908 mil 255 dólares), mientras el promedio nacional anual descendió 15 por ciento. Es un mundo financiero muy distante al de sus electores, opinó entonces Sheila Krumholz, directora ejecutiva del CRP.

La raíz del asunto está en que, en las sociedades capitalistas, todo se mueve y se desarrolla para beneficio de los poseedores del capital, afirma en entrevista con Prensa Latina Manuel E Yepe, analista de temas internacionales.

“Quien tenga más, puede más. La vida es una competencia que se decide por la riqueza personal que cada quien acumule. Todas las leyes, reglamentos y hasta las costumbres van dirigidas a premiar a los más ricos. Los hijos se preparan, desde que nacen, para ser competitivos.” El sistema electoral estadounidense es particularmente exigente en cuanto a la necesidad de disponer de mucho dinero para participar en las competencias, argumenta.

“Es una apuesta: quien reúna más dinero para la campaña, al juntar el capital propio a lo que le prestan otros a cambio de beneficios posteriores derivados del ejercicio del cargo al que aspira, será el candidato electo.” A escala del Congreso, el apoyo que tienen los candidatos proviene de las grandes corporaciones representadas por los conocidos lobbies que participan en el festín electoral, los que respaldan a aquéllos que “ofrezcan a sus mandantes suficientes garantías”.

Para Yepe, “aunque entre ellos existan quienes actúen, hasta cierto punto, con arreglo a determinados intereses de sus electores, el establishment está organizado de manera que el dinero mande, no sólo en el mercado sino en todas las relaciones sociales”.

El mundo de la burbuja

Cada 15 de mayo el personal clave y los altos cargos en el Poder Ejecutivo presentan los formularios correspondientes al año natural anterior con los detalles de sus finanzas personales.

Por ley, deben declarar sus activos y pasivos, sus ingresos (sin incluir los salarios del gobierno), los regalos que recibieron, entre otras notificaciones. Las evidencias muestran a un sector cada vez más alejado de quienes, supuestamente, representan.

No se relacionan sus sueldos, sin embargo la mensualidad anual oficial de cada miembro de ambas cámaras es de 175 mil dólares, aunque también disfrutan de una serie de beneficios como el pago de gastos de viaje. Los bienes medios de un representante del Congreso alcanzaron los 765 mil dólares en 2009 en comparación con los 645 mil 503 en 2008, mientras que los de un senador llegaron a casi 2.38 millones de dólares frente a los 2.27 millones del año anterior.

Suena hasta irónico en un país donde muchas personas han perdido sus empleos, sus ahorros se han desvanecido y los valores de sus viviendas se han desplomado.

Algunos analistas opinan que pocos legisladores federales asumen la existencia de males financieros como el desempleo, la pérdida del techo y el desfallecimiento de los ahorros que padecen millones de estadounidenses. Simplemente, porque ellos “están entre los más ricos de los ricos estadounidenses y manejan carteras financieras que son inalcanzables para la mayoría de sus representados”.

Los más recientes datos del Departamento de Trabajo sostienen que el índice nacional de desempleo está en 9.2 por ciento y aún no se han podido recuperar los 8.4 millones de puestos laborales perdidos durante la crisis. Más aun, ahora se enfrentan a un creciente riesgo de una nueva crisis. Estados Unidos tiene un adeudo con sus acreedores externos que subió de 10 billones 701 millones de dólares a finales de junio de 2010, a 14 billones 290 millones el pasado 18 de abril.

En mayo el país sobrepasó el límite actual de endeudamiento autorizado, pero ha seguido funcionando con ajustes y traspasos de pagos que son normales dentro del Departamento del Tesoro.

Fuente: Contralínea
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3.3.12

¿Quién está detrás de Yoani Sánchez?

Por Salim Lamrani

Yoani Sánchez, famosa bloguera habanera, es un personaje peculiar en el universo de la disidencia cubana. Jamás ningún opositor se ha beneficiado de una exposición mediática tan masiva ni de un reconocimiento internacional de semejante dimensión en tan poco tiempo. Después de emigrar a Suiza en 2002, decidió regresar a Cuba dos años después, en 2004. En 2007, integró el universo de la oposición en Cuba al crear su blog Generación Y, y se vuelve una acérrima detractora del gobierno de La Habana.

Jamás ningún disidente en Cuba –quizás en el mundo– ha conseguido tantas distinciones internacionales en tan poco tiempo, con una característica particular: han suministrado a Yoani Sánchez suficiente dinero para vivir tranquilamente en Cuba el resto de su vida. En efecto, la bloguera ha sido retribuida a la altura de 250 mil euros en total, es decir un importe equivalente a más de 20 años de salario mínimo en un país como Francia, quinta potencia mundial. El salario mínimo mensual en Cuba es de 420 pesos, es decir 18 dólares o 14 euros, por lo que Yoani Sánchez ha conseguido el equivalente a mil 488 años del salario mínimo cubano por su actividad de opositora.

Yoani Sánchez está en estrecha relación con la diplomacia estadunidense en Cuba, como señala un cable, clasificado secreto por su contenido sensible, que emana de la Sección de Intereses Norteamericanos (SINA). Michael Parmly, antiguo jefe de la SINA en La Habana, que se reunía regularmente con Yoani Sánchez en su residencia diplomática personal como lo indican los documentos confidenciales de la SINA, hizo partícipe de su preocupación respecto a la publicación de los cables diplomáticos estadunidenses por Wikileaks: Me molestaría mucho si las numerosas conversaciones que tuve con Yoani Sánchez fueran publicadas. Ella podría pagar las consecuencias toda la vida. La pregunta que viene inmediatamente en mente es la siguiente: ¿por cuáles razones Yoani Sánchez estaría en peligro si su actuación, como lo afirma, respeta el marco de la legalidad?

En 2009, la prensa occidental mediatizó fuertemente la entrevista que el presidente Barack Obama había concedido a Yoani Sánchez, lo que se consideró como un hecho excepcional. Sánchez también había afirmado haber mandado un cuestionario similar al presidente cubano Raúl Castro y que ése no se había dignado en responder a su solicitud. Sin embargo, los documentos confidenciales de la SINA, publicados por Wikileaks, contradicen esas declaraciones.

Se descubrió que en realidad fue un funcionario de la representación diplomática estadunidense en La Habana quien se encargó de redactar las respuestas a la disidente y no el presidente Obama. Más grave aún, Wikileaks reveló que Sánchez, contrariamente a sus afirmaciones, jamás mandó un cuestionario a Raúl Castro. El jefe de la SINA, Jonathan D. Farrar, confirmó esta realidad en un correo enviado al Departamento de Estado: Ella no esperaba una respuesta de éste, pues confesó que nunca las [preguntas] había mandado al presidente cubano.

La cuenta Twitter de Yoani Sánchez

Además del sitio Internet Generación Y, Yoani Sánchez dispone también de una cuenta Twitter y reivindica más de 214 mil seguidores (registrados hasta el 12 de febrero de 2012). Sólo 32 de ellos residen en Cuba. Por su lado, la disidente cubana sigue a más de 80 mil personas. En su perfil, Sánchez se presenta del siguiente modo: Blogger, resido en La Habana y cuento mi realidad en trozos de 140 caracteres. Twitteo vía sms sin acceso a la web.

No obstante, la versión de Yoani Sánchez es difícilmente creíble. En efecto, resulta absolutamente imposible seguir a más de 80 mil personas, sólo por sms o a partir de una conexión semanal desde un hotel. Un acceso diario a la red es indispensable para ello.

La popularidad en la red social Twitter depende del número de seguidores. Cuanto más numerosos son, mayor es la exposición de la cuenta. Del mismo modo, existe una fuerte correlación entre el número de personas seguidas y la visibilidad de la propia cuenta. La técnica que consiste en seguir numerosas cuentas se utiliza comúnmente para fines comerciales, así como por la clase política durante las campañas electorales.

El sitio www.followerwonk.com permite analizar el perfil de los seguidores de cualquier miembro de la comunidad Twitter. El estudio del caso Yoani Sánchez es revelador en varios aspectos. Un análisis de los datos de la cuenta Twitter de la bloguera cubana, que se realizó a través del sitio, revela a partir de 2010 una impresionante actividad de la cuenta de Yoani Sánchez. Así, a partir de junio de 2010, Sánchez se ha inscrito en más de 200 cuentas Twitter diferentes cada día, con picos que podían alcanzar 700 cuentas en 24 horas. A menos de pasar horas enteras del día y de la noche en ello –lo que parece altamente improbable– resulta imposible abonarse a tantas cuentas en tan poco tiempo. Parece entonces que ha sido generado mediante un robot informático.

Del mismo modo, se descubre que cerca de 50 mil seguidores de Sánchez son en realidad cuentas fantasmas o inactivas, que crean la ilusión de que la bloguera cubana goza de una gran popularidad en las redes sociales. En efecto, de los 214 mil 63 perfiles de la cuenta @yoanisanchez, 27 mil 12 son huevos (sin foto) y 20 mil revisten las características de cuentas fantasmas con una actividad inexistente en la red (de cero a tres mensajes mandados desde la creación de la cuenta).

Entre las cuentas fantasmas que siguen a Yoani Sánchez en Twitter, 3 mil 363 no tienen a ningún seguidor y 2 mil 897 sólo siguen la cuenta de la bloguera, así como a uno o dos cuentas. Del mismo modo, algunas cuentas presentan características bastante extrañas: no tiene ningún seguidor, sólo siguen a Yoani Sánchez y han emitido más de 2 mil mensajes.

Esta operación destinada a crear una popularidad ficticia vía Twitter es imposible de realizar sin acceso a Internet. Necesita también un apoyo tecnológico así como un presupuesto consecuente. Según una investigación que realizó el diario La Jornada, titulada El ciberacarreo, la nueva estrategia de los políticos en Twitter, sobre operaciones que implicaban a candidatos presidenciales mexicanos, numerosas empresas de Estados Unidos, Asia y América Latina ofrecen este servicio de popularidad ficticia (ciberacarreo) a precios elevados. “Por un ejército de 25 mil seguidores inventados en Twitter –dice el periódico– se pagan hasta 2 mil dólares, y por 500 perfiles manejados por 50 personas se pueden gastar entre 12 mil y 15 mil dólares”.

Yoani Sánchez emite un promedio de 9.3 mensajes al día. En 2011, la bloguera publicó un promedio de 400 mensajes al mes. El precio de un mensaje en Cuba es de un peso convertible (CUC), lo que representa un total de 400 CUC mensuales. El salario mínimo en Cuba es de 420 pesos cubanos, es decir alrededor de 16 CUC. Cada mes Yoani Sánchez gasta el equivalente de dos años de salario mínimo en Cuba. Así, la bloguera gasta en Cuba una suma que corresponde, si fuera francesa, a 25 mil euros mensuales en Twitter, es decir 300 mil euros anuales. ¿De dónde proceden los recursos necesarios a estas actividades?

Otras preguntas surgen de modo inevitable. ¿Cómo Yoani Sánchez puede seguir a más de 80 mil cuentas sin un acceso permanente a Internet? ¿Cómo ha podido abonarse a cerca de 200 cuentas diferentes diarias como promedio desde junio de 2010, con picos que superan las 700 cuentas? ¿Cuántas personas siguen realmente las actividades de la opositora cubana en la red social? ¿Quién financia la creación de las cuentas ficticias? ¿Con qué objetivo? ¿Cuáles son los intereses que se esconden detrás de la figura de Yoani Sánchez?

*Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor encargado de cursos en la Universidad Paris-Sorbonne-Paris IV y en la Universidad Paris-Est Marne-la-Vallée y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

Fuente: La Jornada
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25.2.12

La verdad sobre Grecia (Mikis Theodorakis)


El domingo 12 de febrero de 2012, Mikis Theodorakis hizo este llamamiento durante la gran manifestación que tuvo lugar en la Plaza Sintagma de Atenas en paralelo al debate parlamentario sobre la adopción de un nuevo Memorándum impuesto a Grecia por la troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y FMI). Cuando los ancianos Mikis Theodorakis (de 87 años) y Manolis Glezos (de 90) pidieron permiso a la policía antidisturbios para poder dirigirse a la multitud desde las escaleras del Parlamento, la única respuesta que obtuvieron fue una ráfaga de gas lacrimógeno que más bien pareció un intento de asesinato. Así se trata en este país “trokaizado” a dos hombres que, en Japón, serían “tesoros nacionales vivientes".- Tlaxcala

A la opinión pública internacional

Existe una conspiración internacional cuyo objetivo es darle a mi país el golpe de gracia. El asalto se inició en 1975 contra la cultura griega moderna; luego continuó con la descomposición de nuestra historia reciente y nuestra identidad nacional y, ahora, trata de exterminarnos físicamente con el desempleo, el hambre y la miseria. Si los griegos no se sublevan para detenerlos, el riesgo de extinción de Grecia es real. Podría ocurrir en los próximos diez años. Lo único que sobreviviría a nuestro país sería el recuerdo de nuestra civilización y de nuestras luchas por la libertad.

Hasta 2009, la situación económica en Grecia no era muy grave. Las grandes heridas de nuestra economía fueron el excesivo gasto militar y la corrupción de una parte del mundo político, financiero y de los medios. Pero también son responsables algunos países extranjeros, entre ellos Alemania, Francia, Inglaterra y USA, que ganaron miles de millones de euros a costa de nuestra riqueza nacional vendiéndonos año tras año equipamiento militar. Esta hemorragia constante nos impidió avanzar mientras que enriquecía a otros países. Lo mismo se podría decir en lo que respecta al problema de la corrupción. Por ejemplo, la empresa alemana Siemens tenía una agencia especial dedicada a corromper a los griegos con el fin de que éstos diesen preferencia a sus productos en nuestro mercado. Así, hemos sido víctimas de este dúo de depredadores, alemanes y griegos, que se enriquecieron a costa del país.

Es obvio que estas dos grandes heridas podrían haberse evitado si los líderes de ambos partidos políticos proyanquis no se hubiesen dejado corromper. Esa riqueza, producto del trabajo del pueblo griego, se drenó hacia países extranjeros y los políticos trataron de compensar las pérdidas mediante préstamos excesivos que dieron lugar a una deuda de 300 billones de euros, un 130% del Producto Nacional Bruto.

Con una estafa así, los extranjeros ganaban por partida doble: en primer lugar mediante la venta de armas y de sus productos y, en segundo, con los intereses sobre el capital que le prestaban al gobierno, no al pueblo griego que, como hemos visto, fue la principal víctima en ambos casos. Un solo ejemplo bastará para demostrarlo: en 1986, el gobierno de Andreas Papandreu pidió prestado un billón de dólares a un banco de un gran país europeo. Los intereses de ese préstamo terminaron de pagarse en 2010 y ascendieron a ¡54 billones de euros!

El año pasado, el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, declaró que era consciente de la masiva fuga de capital que tenía lugar en Grecia a causa del alto costo del material militar, comprado principalmente a Alemania y Francia. Añadió que había llegado a la conclusión de que los fabricantes de armas nos estaban llevando a un desastre seguro. Sin embargo, confesó que no hizo nada para contrarrestarlo… ¡para no perjudicar los intereses de países amigos!

En 2008, la gran crisis económica llegó a Europa. La economía griega no se ha librado de ella. Sin embargo, el nivel de vida, que hasta entonces había sido bastante alto (Grecia estaba clasificada entre los 30 países más ricos del mundo), prácticamente no ha cambiado, a pesar del aumento de la deuda pública. La deuda pública no se traduce necesariamente en una crisis económica. Se estima que la deuda de países importantes como USA y Alemania es de miles de billones de euros. Los factores determinantes son el crecimiento económico y la producción. Si ambos son positivos, es posible obtener préstamos bancarios a un interés inferior al 5%, hasta que pase la crisis.

En noviembre de 2009, cuando George Papandreu llegó al poder, estábamos exactamente en esa posición. Para entender el efecto de su desastrosa política, mencionaré únicamente dos porcentajes: en 2009 el PASOK de Papandreu obtuvo el 44% de los votos. Ahora, las encuestas no le dan más del 6%.

Papandreu habría podido enfrentarse a la crisis económica (que era un reflejo de la de Europa) con préstamos bancarios al interés habitual, es decir, por debajo del 5%. Si lo hubiera hecho, nuestro país no habría tenido problemas. Como estábamos en una fase de crecimiento económico, nuestro nivel de vida habría mejorado.

Pero en el verano de 2009, cuando Papandreu se reunió en secreto con Strauss-Kahn para poner a Grecia bajo la tutela del FMI, ya había iniciado su conspiración contra el pueblo griego. Fue el exdirector del FMI quien hizo esta revelación.

Para lograrlo, fue necesario falsificar la situación económica de nuestro país con el fin de que los bancos extranjeros se asustasen y aumentasen hasta niveles prohibitivos las tasas de interés que exigían por los préstamos. Aquella costosa operación se inició con el incremento artificial del déficit público, desde el 12% al 15% para el año 2009 [Andrés Georgiu, Presidente de la Junta Directiva del Instituto Nacional de Estadística, ELSTAT, decidió súbitamente en 2009, sin el consentimiento de su Junta Directiva, incluir en el cálculo del déficit a algunas organizaciones y empresas que nunca antes se habían tenido en cuenta en ningún otro país europeo, con la excepción de Noruega, y ello con el objetivo de que el déficit de Grecia sobrepasara al de Irlanda (el 14%), para convertir a nuestro país en el eslabón débil de Europa, NdT]. Debido a este aumento artificial del déficit, el fiscal del Estado, Grigoris Peponis,ha encausado hace veinte días a Papandreu y a Papakonstantinu (su exministro de Hacienda).

A continuación, Papandreu y su ministro de Hacienda iniciaron una campaña de descrédito que duró cinco meses, durante los cuales trataron de persuadir a los extranjeros de que Grecia, al igual que el Titanic, se estaba hundiendo y de que los griegos son corruptos, perezosos e incapaces de hacer frente a las necesidades del país. Las tasas de interés subían después de cada una de sus declaraciones y todo eso contribuyó a que Grecia dejase de poder contraer préstamos y nuestra adhesión a los dictados del FMI y del Banco Central Europeo se convirtiese en una operación de rescate que, en realidad, es el principio de nuestro fin.

En mayo de 2010, el ministro de Finanzas firmó el Memorándum, es decir, la sumisión de Grecia a nuestros prestamistas. Según la ley griega, la adopción de un acuerdo como éste debe presentarse al Parlamento y necesita la aprobación de las tres quintas partes de los diputados. Eso significa que tanto el memorándum como la troika que nos gobierna son ilegales, no sólo desde el punto de vista de la legislación griega, sino también de la europea.

Desde entonces, si considerásemos que nuestro viaje hacia la muerte es una escalera de veinte peldaños, ya hemos recorrido más de la mitad del camino. El Memorándum regala a los extranjeros nuestra independencia nacional y la propiedad de la nación, es decir, nuestros puertos, aeropuertos, carreteras, electricidad, agua, todos los recursos naturales (subterráneos y submarinos), etc. A éstos hay que añadir nuestros monumentos históricos, como la Acrópolis, Delfos, Olimpia, Epidauro y otros, ya que hemos decidido no hacer valer nuestros derechos.

La producción ha disminuido, la tasa de desempleo ha aumentado hasta el 18%, 800 000 negocios, miles de fábricas y cientos de artesanos han cerrado. Un total de 432 000 empresas han quebrado. Decenas de miles de científicos jóvenes están abandonando nuestro país, que se hunde cada vez más en las tinieblas de la Edad Media. Millares de personas que tenían una buena posición hasta hace poco, ahora buscan comida en los contenedores de basura y duermen en las aceras.

Mientras tanto, se supone que debemos vivir gracias a la generosidad de nuestros prestamistas, los bancos europeos y el FMI. De hecho, todo el paquete de decenas de miles de millones de euros que llega a Grecia regresa luego a nuestros acreedores, mientras que nosotros nos endeudamos cada vez más a causa de unas tasas de interés insoportables. Y como es necesario mantener la función del Estado, los hospitales y las escuelas, la troika impone impuestos exorbitantes a la clase media baja de nuestra sociedad, que llevan directamente a la hambruna. La última vez que tuvimos una situación de hambruna generalizada en nuestro país fue al principio de la ocupación alemana en 1941, con casi 300 000 muertos en sólo seis meses. Hoy, el espectro del hambre vuelve a nuestro infortunado y calumniado país.

Si la ocupación alemana nos costó a los griegos un millón de muertes y la destrucción total de nuestro país, ¿cómo podemos aceptar las amenazas de Merkel y la intención alemana de imponernos un nuevo Gauleiter,* que esta vez llevará corbata?

La ocupación alemana, desde 1941 hasta octubre de 1944, demostró hasta qué punto Grecia es un país rico y hasta qué punto los griegos son trabajadores y tienen conciencia de su compromiso con la libertad y el amor por su patria.

Cuando las SS y la hambruna mataron a un millón de personas y la Wehrmacht destruyó nuestro país, confiscó toda la producción agrícola y el oro de los bancos, los griegos fueron capaces de sobrevivir por medio del Movimiento de Solidaridad Nacional y de un ejército de 100 000 guerrilleros, que inmovilizaron 20 divisiones alemanas en nuestro país.

Al mismo tiempo, los griegos no sólo sobrevivieron gracias a su diligencia en el trabajo, sino también, bajo las duras condiciones de la ocupación, gracias al gran desarrollo del arte griego moderno, especialmente en los campos de la literatura y de la música.

Grecia eligió el camino del sacrificio por la libertad y la supervivencia al mismo tiempo.

Fuimos atacados, respondimos con la solidaridad y la resistencia y sobrevivimos. Ahora hacemos exactamente lo mismo, con la certeza de que el pueblo griego, con el tiempo, vencerá. Este mensaje está dirigido a Merkel y a su ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, y hace hincapié en que yo sigo siendo un amigo del pueblo alemán y un gran admirador de su contribución a la ciencia, a la filosofía, al arte y, en particular, a la música. La mejor prueba de ello es que he confiado toda mi obra musical en dos editoriales alemanas, Breitkopf y Schott, que están entre las mayores editoriales del mundo, y mis relaciones con ellas son muy cordiales.

Hoy nos amenazan con echarnos de Europa. Si ellos no nos quieren una vez, nosotros no querremos diez veces formar parte de la Europa de Merkel y Sarkozy.

Hoy, domingo 12 de febrero, Manolis Glezos –el héroe que arrancó la cruz gamada de la Acrópolis y con ello dio la señal que marcó el comienzo no sólo de la resistencia griega, sino también la resistencia europea contra Hitler– y yo vamos a participar en una manifestación en Atenas. Nuestras calles y plazas se llenarán de cientos de miles de griegos que expresan su ira contra el gobierno y la troika.

Ayer escuché a nuestro primer ministro-banquero cuando, dirigiéndose al pueblo, dijo que ya casi hemos tocado fondo. Pero ¿quién nos ha llevado a ese fondo en sólo dos años? Son los mismos que, en vez de estar en la cárcel, amenazan a los diputados con votar un nuevo Memorándum peor que el anterior. ¿Por qué? Porque eso es lo que el FMI y el Eurogrupo nos obligan a hacer con amenazas: si no obedecemos, será la quiebra... Es una situación totalmente absurda. Grupos griegos y extranjeros que nos odian y que son los únicos responsable de la situación en que está nuestro país, nos amenazan y nos chantajean para seguir destruyéndonos hasta nuestra extinción definitiva.

Durante siglos hemos sobrevivido en condiciones muy difíciles. Y no sólo sobreviviremos ahora, sino que resucitaremos si nos llevasen por la fuerza hasta el penúltimo peldaño de la escalera que conduce a la muerte.

En estos momentos dedico todas mis fuerzas a unir a los griegos. Trato de convencerlos de que la troika y el FMI no son una calle de sentido único. Hay otra solución: cambiemos la orientación de nuestra nación. Pactemos con Rusia una cooperación económica que nos ayude a poner en valor la riqueza de nuestro país en condiciones favorables para nuestros intereses nacionales.

Propongo que dejemos de comprar equipamiento militar alemán y francés. Hagamos todo lo posible para que Alemania nos pague las reparaciones de guerra que nos adeuda, que con los intereses acumulados se elevan a 500 billones de euros.

La única fuerza capaz de hacer estos cambios revolucionarios es el pueblo griego en un frente unido de Resistencia y Solidaridad que expulse del país a la troika (FMI y bancos europeos). Al mismo tiempo, declaremos nulos y sin efecto todos sus actos ilegales, préstamos, deudas, intereses, impuestos y compras de bienes públicos). Por supuesto, sus socios griegos, que nuestro pueblo ya ha condenado como traidores, recibirán el castigo que se merecen.

Vivo totalmente centrado en este objetivo (la unión del pueblo en un Frente) y estoy seguro de que lo vamos a lograr. Luché con las armas en la mano contra la ocupación nazi. Conocí los calabozos de la Gestapo. Fui condenado a muerte por los alemanes y sobreviví milagrosamente. En 1967, fundé el Frente Patriótico (Patriotikò Mètopo, PMA), la primera organización de resistencia contra la junta militar. He luchado en la clandestinidad. Fui detenido y encarcelado en el “matadero” de la policía de la Junta. Pero sigo aquí.

Tengo 87 años y es muy probable que el día de la salvación de mi querida patria no esté entre vosotros. Pero voy a morir con la conciencia tranquila, porque cumpliré hasta el final con mi deber para con los ideales de libertad y derecho.

Traducido para Tlaxcala por Manuel Talens: http://www.tlaxcala-int.org/article.asp?reference=6892


Fuente: Rebelión.Org
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14.2.12

Estados Unidos: los indignados están cambiando el panorama

por Guillermo Rodríguez Rivera


El viejo Ike –que era el apodo del general de 5 estrellas, Dwight D. Eisenhower– lo dijo muy claro en 1961, cuando estaba terminando su mandato de ocho años como presidente de los Estados Unidos.

Eisenhower advirtió que el creciente poder del complejo militar industrial norteamericano, que aumentó enormemente durante la Segunda Guerra Mundial y siguió magnificándose con la de Corea, amenazaba con secuestrar la democracia estadounidense.

Él, general en jefe de las tropas norteamericanas que intervinieron en la guerra contra el nazifascismo, estaba diciendo la verdad, y podía decirla sin temor a despertar la menor sospecha. El viejo Ike era un hombre de derecha, un sólido militante del partido republicano a quien nadie en su sano juicio podía acusar de tener veleidades de izquierda. Eisenhower era un probado anticomunista que llevó adelante, con sus colaboradores, el vicepresidente Richard Nixon y los hermanos John Foster y Allen Dulles, el derrocamiento del régimen progresista de Jacobo Árbenz en Guatemala y aprobó la agresión norteamericana por Bahía de Cochinos, llevada adelante por Nixon, con la CIA, para derribar la triunfante Revolución Cubana.

Eisenhower fue esencial para acabar con el régimen nacionalista de Mossadegh, en Irán, y el de Juan Domingo Perón en la Argentina.

El derechista general advertía contra ese peligro al abandonar la presidencia de Estados Unidos, cuando ya no tenía que atender los intereses de los poderosos. Al final de su presidencia, el general quería situarse, al fin, del lado de sus electores.

Aquella advertencia ha venido corroborándose desde entonces y se hace evidentísima en los últimos años.

La OTAN –la Organización del Tratado del Atlántico Norte– fue fundada en abril de 1949 y, aunque se presentó como una organización que defendería a Occidente de la expansión militar de la URSS, apareció mucho antes de que se integrara el Pacto de Varsovia, en mayo de 1955. Que sus objetivos eran mucho más de dominación que defensivos, lo está probando el hecho de la supervivencia y el permanente fortalecimiento y crecimiento de esta alianza militar, pese a que el Pacto de Varsovia dejó de existir en 1991.

El complejo militar industrial es una poderosísima entidad productora de toda clase de armas que necesita de la constante expansión de la actividad bélica estadounidense y de sus aliados de la OTAN, que Estados Unidos lidera sin ninguna clase de duda.

Después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos libró dos largas y costosísimas guerras –Corea y Vietnam– que debieron ser sufragadas por los contribuyentes norteamericanos para el exclusivo beneficio del complejo militar industrial. Entonces se invocaba el peligro del comunismo y de su expansión mundial. Cuando desaparecieron el campo socialista europeo y la propia Unión Soviética, el cantautor español Joaquín Sabina celebró el fin de la “guerra fría” y el advenimiento de una era donde dominarían la gastronomía, la peluquería y la bisutería. Cómo se engañaba el amigo Joaquín.

En lugar de ello vinieron más guerras, y ya no frías: George Bush lanzó la guerra del golfo pérsico, para oponerse a la brutal anexión de Kuwait por Saddan Hussein; la OTAN, bajo la presidencia de Bill Clinton, apoyó el despojo de Kosovo por los inmigrantes albaneses, pera acabar de sellar el desmembramiento de la socialista Yugoslavia.

El derribo de las torres gemelas encontró al fin en el terrorismo, el reemplazo, como pretexto, del desparecido comunismo . Un hombre, Osama Bin Laden, supuesto perpetrador intelectual del atentado neoyorkino, fue perseguido con dos guerras, contra Afganistán e Irak, que han matado muchos más inocentes que los que murieron en el World Trade Center. Al final, mucho después, Osama vino a ser asesinado en Pakistán, sin permitirle hablar. Así ha sido ultimado Muamar el Ghadafi, que había costeado la campaña electoral de su perseguidor Nicolás Zarkozy, y claro que no debía revolver esos lodos en un juicio internacional.

Como hicieron los militares chilenos y argentinos que Estados Unidos promovió en los años setenta, la OTAN también ha comenzado a ejecutar, o a permitir ejecutar, sin juicio.

El presidente Barack Obama triunfó en la últimas elecciones presidenciales norteamericanas, prometiendo el fin de dos guerras fraguadas por Bush y que sin embargo él ha mantenido. Los noruegos le dieron el Premio Nóbel de la Paz por lo que prometió: no se lo podrían conceder por lo que ha hecho.

A Obama lo buscaron con muchísimo cuidado: era simpático, inteligente, liberal y encima de eso, negro. Hace el mismo trabajo que el tonto texano rubio George W. Bush, pero con un donaire que, si uno no mira bien, apenas si se nota lo que hace.

Como vaticinara el general Eisenhower, el poderío del complejo militar industrial ha terminado por secuestrar la democracia estadounidense. Los secretarios de defensa nortamericanos son, desde antes de ejercer como jefes del Pentágono, hombres de la industria militar. Cuando cesen como políticos, ejercerán como ejecutivos de ese gigantesco negocio, al que han servido durante su mandato. Mientras el complejo sea lo que es, los Estados Unidos tendrán una guerra andando y otra incubándose.
Representantes, senadores, ministros, presidentes, no responden a sus electores sino a esos intereses.

Franklin Delano Roosevelt quiso equilibrar las desigualdades que el capitalismo genera. Estableció que quien más ingresara, pagara impuestos mayores que los ciudadanos más humildes. Esos impuestos financiaban los servicios vitales que los pobres no pueden costearse con la facilidad de los ricos. Pagaban los servicios médicos, pagaban los subsidios que el trabajador percibía cuando quedaba sin empleo, pagaban una educación de calidad accesible a todos los ciudadanos; procuraban préstamos que podían necesitar los norteamericanos de clase media y obrera. Con todo sentido, se le llamó a ese sistema Social Security (Seguridad Social).

Roosevelt no era un socialista. Sus reformas estaban concebidas para lo que consiguieron: fortalecer la estabilidad del capitalismo en los Estados Unidos amortiguando la desigualdad económica y reduciendo la lucha ideológica entre ricos y pobres. Los capitalistas más obtusos lo odiaban. Debieron venerarlo por lo que hizo por ellos.

La clase política que llevará adelante las guerras que la industria militar reclama, aprendió la lección de Vietnam. El norteamericano necesita una motivación patriótica para arriesgarse a morir en una guerra y no puede tolerar la muerte de sus hijos por un causa que no comprende.

Tuvo sobradamente esa motivación en la lucha contra el fascismo. Se consiguió en parte con la propaganda en tiempos de la guerra de Corea. Vietnam fue el punto de giro. Nunca pudieron convencer a los estadounidenses de que Vietnam representaba una amenaza para su país, ni que su gobierno apoyaba las mejores causas en el sudeste asiático.. Los jóvenes que debían ser reclutados por el Servicio Militar Obligatorio, quemaban sus tarjetas para no ir a una guerra que rechazaban. Hubo miles de jóvenes estadounidenses emigrados a Suecia y Canadá.

Ahora, el reclutamiento obligatorio ha desaparecido. Los muchachos norteamericanos no están forzados a ir al frente. Los soldados son “contratistas”, que claro que no están entre los jóvenes de buenas familias. Son gente pobre que arriesga la vida por dinero; inmigrantes indocumentados a quienes se les promete la ciudadanía… si combaten y sobreviven. Los vietnamitas derribaron más de tres mil bombarderos durante aquella guerra: ahora, bombardean aviones sin piloto.

Pero los recortes neoliberales –el dinero no alanza para las guerras y para la paz– hacen crecer aceleradamente el desempleo y la imposibilidad de adquirir una educación apropiada; no hay una adecuada atención a la salud de millones de norteamericanos; los ancianos que han trabajado toda la vida, ven postergarse el momento de la jubilación y reducirse el monto de las pensiones que obtendrán; los veteranos de Vietnam ven repetirse la historia que sufrieron.

Inesperadamente, la guerra que los políticos quieren mantener tan alejada como lo están las naciones que atacan, se está librando en la propia vecindad: jóvenes, ancianos, jubilados, desempleados, veteranos de guerra, mujeres salen a las calles y exigen a gritos sus derechos, reclaman una democracia real y son gaseados, derribados con potentes chorros de agua, golpeados, arrastrados, pateados por una policía que parece haber encontrado a sus enemigos no en Afganistán ni en Libia, sino en el downtown de las grandes ciudades norteamericanas.

El secular bipartidismo estadounidense se está yendo por el sumidero. Si da lo mismo que gobierne el liberal Obama que el cavernícola Mitt Romney, las elecciones pueden irse ya se sabe a dónde.

Los Indignados están verificando que, además de la guerra contra Al Qaeda, contra los talibanes, contra los iraquíes, hay otra guerra contra ellos y que no tienen políticos a los cuales apelar ni un presidente de recambio. Por ello, están demandando que se prohíban todas las contribuciones económicas a las campañas electorales, porque esos que los financian, son los verdaderos electores a los que responden representantes, senadores, alcaldes, gobernadores y presidentes.

Están aproximándose a la raíz del problema.

Este movimiento espontáneo que son los Indignados, que es una arremetida contra un orden que sienten como enemigo, acaso no se ha preguntado todavía el por qué la tradicional democracia norteamericana ha dejado de trabajar para su pueblo, y ha sido ocupada por los banqueros. Sólo las mentes más lúcidas lo ven.

En una reciente carta a sus compañeros ocupas, Michael Moore está poniéndoles las cosas en claro:

El 1 % consiguió formar dos partidos que le obedecieran.
¿Cómo es posible que el 1 % de la población tenga dos
partidos y el resto, ninguno? Eso también debe cambiar.

“Recuperar el país para la mayoría”, ya es un modo de pensar que quiere convertir la espontánea “indignación” en una fuerza que eche abajo un orden que ha desposeído al 99% de los estadounidenses. Si se empeñan, pueden conseguirlo: pueden recuperar la nación que los millonarios han secuestrado.


Fuente: Segunda Cita
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11.2.12

Los Marines son ignorantes, pero buenitos...

Imagen de septiembre de 2010 en la que el grupo de marines posa con una bandera nazi.

Creo que es poco probable que exista otra imagen más clara respecto a lo que hoy por hoy significa Estados Unidos, de lo que representa a través de sus políticas y de los miembros de sus ejércitos de ocupación...

La fotografía fue tomada en septiembre de 2010 pero recién ahora se hizo conocida. Fue tomada en Sanguin, al sur de Afganistán.

Según El País de España, "El cuerpo de infantería de marines ha asegurado en un comunicado que el uso de ese símbolo es "inaceptable", pero los soldados que aparecen en la foto no serán castigados. Según la cadena Fox, los marines utilizaron el símbolo de las SS porque, para ellos, representaba las palabras sniper scouts, algo así como exploradores francotiradores, pero que su intención no era la de vincularse a ninguna simbología nazi."

Me parece a mí, ¿o decir "inaceptable" solamente, resulta inaceptable? Es como decirle a un chico malcriado algo así como "mi amor, portate bien. Mirá que te hago chás chás, eh..."

Sigue contando El País que el comandante de la unidad no los sancionó porque actuaron por ignorancia, no intolerancia, según ha explicado un portavoz castrense este jueves. "No sabían que se estaban vinculando con algo que es racista, fascista", ha añadido el portavoz de la base de Camp Pendleton (California), a la que pertenecían los marines.

Sí, claro! 

Para decir semejante idiotez, es preferible que se callen la boca y sigan haciendo como que todo el planeta (salvo ellos) somos infradotados...


También actuaron por ignorancia en Abu Ghraib, torturando y basureando a los iraquíes. O hacen lo que hacen en Guantánamo porque son ignorantes, no intolerantes. O se orinaron sobre los cadáveres de 3 afganos muertos porque no sabían lo que hacían, no por ser hijos de su mamita...
Sobre esto último, el secretario de Defensa norteamericano, León Panetta había dicho: "He visto las imágenes, y encuentro el comportamiento que muestran totalmente deplorable. Lo condenamos en los términos más enérgicos posibles"... "Este comportamiento es totalmente inapropiado para los miembros del ejército de Estados Unidos y no refleja las normas o los valores que nuestras Fuerzas Armadas han jurado defender. Quienes hayan incurrido en una conducta semejante se enfrentan al mayor castigo posible" (Cosa que aún no ha sucedido, desde luego!)




De todo esto se pueden deducir al menos dos cosas:

1- Los soldados que mandan a la guerra son todos ignorantes. Tan "ignorantes" como los que los mandan, que ignoran lo que hacen y son capaces de hacer sus subordinados.


2- Como estos buenos chicos son todos ignorantes, no se considera que sea necesario sancionarlos. Pobrecitos, ellos torturan, violan, desprecian y asesinan solamente porque son brutos...

Tal vez cabría agregar una tercera deducción:

3- Antes se preocupaban por inventar excusas más o menos creíbles (al menos eran creíbles para los que querían creerlas). Hoy ya no les interesa en lo más mínimo si les creemos o no. Valgan estos mismos ejemplos, o las armas de destrucción masiva que jamás le encontraron a Irak, o...





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9.2.12

Robotizando la guerra (Por Juan Gelman)


El presidente Obama confirmó que EE.UU. ataca la zona tribal del noroeste de Pakistán con aviones no tripulados (ANT) (www.bbc.co.uk, 31112). No es una novedad desde que esa forma de intervención militar comenzó en el 2004, pero es la primera admisión oficial de su existencia. De hecho, los bombardeos con ANT se cuadruplicaron con creces bajo el gobierno estadounidense actual en relación con la era W. Bush. El Pentágono está desarrollando un nuevo tipo de guerra para evitar futuras invasiones.

Los ANT son relativamente baratos, en especial si su costo se compara con el del caza F35, el más avanzado hasta ahora que produce la Lockheed Martin: unos 300 millones de dólares cada unidad. Pueden volar largas distancias y cruzar cualquier frontera sin peligro para la tripulación, porque no la tiene, permanecer en el aire mucho tiempo y los manejan electrónicamente militares cómodamente sentados en bases que a veces están muy lejos del objetivo, por ejemplo en Nevada, EE.UU. Son capaces de despegar y aterrizar en la cubierta de los portaaviones y se trabaja en un modelo que pueda aterrizar sin control humano. No es casual que conserven un lugar destacado en los presupuestos de guerra estadounidenses pese a los recortes anunciados.

El Pentágono ha destinado bases para los ANT en buena parte del mundo: se estima que son 60, por ahora, y se conoce que algunas funcionan en Djibuti, los Emiratos Arabes Unidos, Afganistán, las islas Seychelles. El capturado en Irán prueba que también se utilizan en misiones de espionaje. Son ideales para violar espacios aéreos ajenos y, además de los paquistaníes, los vienen sufriendo los yemenitas.

Obama se apresuró a señalar que la mayoría de las víctimas causadas por los ANT en Pakistán figuraban en “una lista de terroristas” y que las bajas civiles “no son grandes”. Como, salvo excepciones, no se conocen sus identidades, puede que sí y puede que no. John Brennan, asesor principal del mandatario en materia de contraterrorismo, llegó a afirmar el año pasado que el número de muertes de civiles era igual a cero (www.latyimes.com, 29611). Hay informaciones que lo contradicen rotundamente.

La oficina de periodismo de investigación de la City University de Londres advirtió el año pasado que al menos 175 niños figuraban entre las más de dos mil víctimas de los ANT hasta ese momento (www.thebureauinvestigates.com, 10811). La institución –que durante cuatro meses llevó a cabo un trabajo de campo en Waziristán, la zona lindante con Afganistán que sobre todo padece las incursiones programadas a miles de kilómetros de distancia– subraya en sus estudios más recientes que los ataques se dirigen también a quienes procuran rescatar a los heridos, a reuniones tribales, funerales y bodas (4212). Amnesty cuestionó la legalidad de estas incursiones que violan la soberanía nacional de Pakistán. La Casa Blanca las justifica con su habitual desparpajo: “... de acuerdo con el derecho internacional, tenemos la autoridad para actuar contra Al Qaida y sus fuerzas asociadas”, dijo Brennan (www.nytimes.com, 17911). “Las fuerzas asociadas” son las mismas que entrenó y financió la CIA para expulsar a los soviéticos de Afganistán.

Hace más de tres años que Noor Behrman, nativo de Waziristán, documenta fotográficamente el impacto de los misilazos de los ANT. “A veces él llega al lugar pocos minutos después de la explosión, deja la cámara a un lado y se ocupa primero de revisar los escombros en busca de sobrevivientes. Un trabajo peligroso y desagradable. Los ANT suelen atacar de nuevo minutos después, de manera que escarbar para ver si hay heridos es arriesgado”, registra The Guardian (17711). Las conclusiones de Behram son terminantes: “Por cada 10 o 15 personas muertas, tal vez abaten a un militante. No cuento cuántos talibán han caído. Cuento cuántos niños, mujeres, gente inocente, han caído”.

Washington ensaya otro artefacto de la guerra a distancia que confiere a los bombardeos aéreos de la Primera Guerra Mundial la calidad de experiencia infantil. Este nuevo robot es el “Vehículo 2 de tecnología hipersónica”, un proyectil capaz de alcanzar un objetivo en cualquier punto del planeta en menos de una hora: estará dotado de una velocidad ocho veces superior a la del sonido y podrá volar 21.000 km en 60 minutos (www.wired.com, 171112). Para qué desperdiciar marines en la ocupación de países ajenos.

Concurren a ese fin los operativos clandestinos de las fuerzas especiales, 60.000 efectivos distribuidos en 120 naciones, es decir, casi dos tercios de los países de la Tierra (www.tomdispatch.com, 5212), que también se dedican a vulnerar soberanías nacionales convirtiéndolas en un papel usado, inútil, sin lugar.

Fuente: Pagina 12
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Los Juegos de Guerra de Obama...

¿Qué significa este interminable tren repleto de tanques de guerra y otros vehículos militares?

Estas son imágenes filmadas en Santa Cruz, California en el mes de enero, alrededor del día 20...
Se me ocurre deducir que estando California en la costa del Pacífico, el destino de todo este arsenal podría ser alguna parte de la zona de influencia de China. Desde luego, no descarto que puedan ir hacia Irán.
Pero vayan hacia donde vayan, no presagian nada bueno...

Dejemos de lado, al menos por el momento, el título que le han puesto a estos videos. Pero de todas maneras este asunto no es para nada tranquilizador...







Ya sé que si en las próximas elecciones ganaran los Republicanos las cosas podrían empeorar y mucho...
Pero al ver este afiche de la publicidad proselitista durante la campaña previa a las elecciones en las que fue electo Obama, ¿no les viene a la mente aquella frase que tanto conocemos por acá de "Síganme. No los voy a defraudar"?

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5.2.12

New York Times: "Procesar a Garzón es una ofensa a la justicia y a la historia"

 La verdad a juicio en España. Así se titula el editorial que el prestigioso diario estadounidense The New York Times publica hoy en defensa del juez Baltasar Garzón. "España es ahora una democracia viva, pero el juicio contra Baltasar Garzón iniciado la pasada semana [el de la memoria histórica] es un preocupante eco del pensamiento totalitario de la era de Franco", asegura la cabecera para quien el juez estaba amparado por el derecho internacional cuando estableció que ante crímenes contra la humanidad no podían aplicarse leyes de amnistía. "Miles de fosas siguen cerradas", recuerda el diario.

Para The New York Times, el Tribunal Supremo "nunca debió haber aceptado este caso", abierto, recuerdan, tras la denuncia de "dos grupos de extrema derecha".

El diario llama también la atención sobre el hecho de que en España, "donde los procesos contra magistrados son poco frecuentes", un solo juez tenga tres causas abiertas, lo que "podría frenar la independencia judicial".

"El juez Garzón se hizo famoso por sus procesos contra los terroristas vascos, torturadores argentinos, el dictador chileno Augusto Pinochet y políticos españoles. Sus poderosos enemigos ahora ven la oportunidad de terminar con su carrera. El juez Garzón es a veces innegablemente ambicioso, pero procesarle por excavar en los crímenes de la era franquista es una ofensa a la justicia y a la historia. El Tribunal Supremo debe absolverle", concluye el periódico

Fuente: El País (España)
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"Una pulga no puede picar a una locomotora, pero puede llenar de ronchas al maquinista" (Libertad, amiga de Mafalda)